Marie Curie

Marie Curie-Manya Sklovowska, El porvenir de la cultura”, es una representación teatral que se representó ayer por la tarde, en la Biblioteca Bidebarrieta.

Sin querer, subía por las escaleras de la biblioteca, pregunté a unas señoras que subían a la sala, a ver qué había esa tarde en la sala, y al oír que era una representación sobre la biografía de esta científica tan interesante, quise verlo.

Entré con Bastian después de preguntarle si le apetecía verlo también, y como le interesan estos eventos culturales, aceptó contento.

Nos gustó mucho la interpretación que representaron tres actores en modo teatro divergente.

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Bastian

Como alguna otra vez, encuentras a alguien muy especial, o esos momentos te hacen pensar, ver instantes que parecen inolvidables. Confías en que lo serán. Aunque tal vez en un futuro cercano, no lo sean.

Después de prepararme y salir de casa, voy a la parada de autobús, pero tengo que esperar al siguiente, pues lo he perdido sin saber muy bien por qué; a saber, estaba mirando el móvil distraído (el anterior había ya pasado), y me preocupo por si voy a llegar tarde al encuentro. Pero él me dice al cabo de un rato que tardará un poco más aún, por lo que no me preocupo demasiado de mi retraso.

Paso el Puente Colgante desde Portugalete hasta Las Arenas, donde me espera en la salida del metro, como habíamos quedado.

Es un día muy nuboso; llueve, y el viento nos arrastra por el camino de la costa por el que nos dirigimos paseando, mientras hablamos de arte, cine y temas culturales. Como se me ha olvidado, con las prisas, coger un paraguas en casa, me he comprado uno barato en los “chinos”, pero no aguanta tal presión, y después de varios intentos, se rompe y lo tiro a la basura, cuando llegamos más tarde ya al centro de la ciudad para tomar un té pakistaní y un “pintxo” delicioso de puerros y verduras, en el Twiggy, un café que me gusta mucho por su decoración psicodélica y vintage, al igual que el Stromboli, que está cerca.

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Comparándolo con una experiencia próxima puedes pensar que nunca lo habías vivido así, de esa misma manera, que es algo único e inmemorable, que permanecerá en el tiempo para siempre. Pero te das cuenta de que podrá desaparecer como llegó, y volver a anhelar algo tan especial y mágico e inusual. Lo sé porque ha ocurrido en más ocasiones y sé que habrá momentos como esos de nuevo. Pero me gustaría que las cosas permanecieran en ese estado durante más tiempo, que las emociones, que los sentimientos y pensamientos no fueran tan efímeros, tan líquidos como diría Zygmunt Bauman en su teoría del amor líquido y de la vida líquida.

Documental – Call me “Kuchu” (Katherine Fairfax Wright y Malika Zouhali-Worrall 2012)

Kuchu es marica, un insulto que significa gay u homosexual en Uganda.

Así denominan las personas que no son tolerantes ni tienen respeto alguno hacia la diversidad sexual, a los que tienen una tendencia sexual hacia el mismo sexo, y no hacia el opuesto, como el heteropatriarcado domina y dicta.

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La sociedad está evolucionando en cuanto a la aceptación de la homosexualidad y de cualquier tipo de diversidad sexual, lentamente, como muchos otros países africanos o en cualquier parte del mundo, donde las leyes prohíben la homosexualidad. Estas sociedades promueven la homofobia y con ella crean conflictos entre las personas y falta de autoestima, inseguridad y desconfianza. Por lo que se debe erradicar, eliminar, todo tipo de discriminación y maltrato o abuso a personas que entienden la realidad y sienten su vida o viven su cuerpo de otra manera, como en el caso de los transexuales o transgénero.

El mundo debe entender que las religiones, las diferentes tradiciones, hábitos, y costumbres de cada etnia o lugar, son un enriquecimiento cultural y universal. La diversidad sexual y la multiculturalidad nos ayudan porque nos enseñan que hay muchas formas de entender la vida y de comprender la realidad desde distintos puntos de vista,  la existencia humana.

Cuando termina el visionado del documental, al que voy solo, la chica que está a mi lado también se encuentra sola, pues su amigo no ha podido asistir, y a ella, aunque le había dado pereza venir, ha tenido curiosidad por verlo, comentan de un lunch al que nos invitan en un bar adyacente al centro donde estamos. Le pregunto a la chica que se encuentra a mi lado si se va a quedar, y sale el tema de dónde somos y me comenta que vive cerca de mí, por lo tanto, más tarde cogerá el mismo tren que yo suelo coger para volver a casa, apeándose unas estaciones antes que yo.Vamos todo el viaje hablando del tema de la película y un poco de nuestras vivencias y biografía, de lo que hemos hecho en nuestra vida (estudios, viajes..).

Estas sincronicidades que la vida nos ofrece siempre enriquecen la experiencia vital y personal.

Contemplando una película de terror

Sueñas siempre con las mismas cosas que parecen suceder, que empiezan a surgir cuando te encuentras en un estado de constante felicidad.  Cuando ocurren, te sientes fuera de tu cuerpo, de tu mente, en otro instante presente donde nada te preocupa.

¿Acaso es posible que sea el estado de mayor bienestar, alegría y serenidad?

Estás acompañado de alguien especial, al menos eso crees durante esos momentos. Te sientes feliz de sentir todo eso que anhelas cuando no lo sientes. Lo echabas de menos desde hacía tiempo. Pero después, vuelve a desaparecer como antes de haber existido.

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Ves una película de terror, que tampoco te motiva demasiado, pero la compañía tiene buena conversación y es cómoda, muy enriquecedora. Entonces te gusta ver esa historia de unos niños que ven visiones por las noches en su casa oscura, mientras su madre trabaja en un restaurante durante todo el día, ignorando qué les ocurre hasta el final de la narración.

Verónica, una película que no habría conocido si no hubiera habido ese interesante e intenso encuentro de palabras. Interesante por las conversaciones profundas (que como sabéis me fascinan), incluso de temáticas no afines y/o adversas a mis inquietudes. Mis aficiones son muchas. En la variedad está la diversidad que nos enriquece y nos hace comprender para después aprender, a través de un lenguaje determinado, de unas voces, palabras, miradas… Es como el recuerdo de las canciones que escuchabas en tu equipo de música cuando eras pequeño, o ahora en tu dispositivo móvil: iphone, smartphone… Dejando esa sensación innata, indeterminada, casi olvidada en el espacio y el tiempo; perdida entre pensamientos y emociones elevadas a la nota más sublime que pudiste sentir en algún determinado momento.

Tras la visualización, el romanticismo aparece lentamente, de manera sensual, dulce y apasionada. Erótico placer.

Desenlaces inesperados

… Después de recibir esa noticia, me envían una carta para decirme los motivos del despido procedente para ellos (para mí improcedente). Alegan, entre otros hechos, que he cometido la falta muy grave de malos tratos de palabra u obra y el abuso de la autoridad a los trabajadores y a las personas usuarias, cuando no es cierto. Para mí, como les he respondido, es muy grave, efectivamente eso, pero en ningún caso ha sido así. Han querido meter a alguien en mi puesto por enchufe o algo parecido, o simplemente prescindir de un empleo para ahorrárselo directamente.

El hecho de que te acusen de maltratador cuando eso no es verdad, es bastante peligroso. Una persona no puede decir tan a la ligera que has maltratado a niños y adultos, incluso a compañeros de trabajo, que has hablado con mala voz e intención, sin respeto.

Me hace sentir pena, rabia, tristeza, que haya tanta maldad en el mundo, que ciertas personas por intereses varios, o no sé muy bien por qué motivos, mientan y manipulen la realidad de los demás, para hacerse con cierto poder y subordinación.

Sin embargo, la vida es sabia, y siempre los cambios crean otros caminos, otras perspectivas e ideas que nacen. Y de repente, me llaman para trabajar en el comedor, dos días, jueves y viernes, que desde junio que estaba en prácticas en el colegio (y no podía hacerlo), no me llamaban. ¿Es casualidad, sincronicidad?

Creo que las cosas pasan por algo, y que todo tiene cierta conexión cuando se relaciona con lo que aparentemente no tiene ningún nexo. El vínculo entre esos acontecimientos a veces carece de sentido, pero en el fondo lo debe de tener. Creer es crear, ya lo decía Santiago Pando.

Así que mejor ir hacia adelante, avanzar creyendo en uno mismo, recorriendo los paisajes y caminos que transmiten ese algo especial que nos ayuda, donde la luz, la alegría y la bondad nos iluminen y llegue llena de positivismo y tranquilidad mental.

 

Un año de cambios

De repente, después de terminar las prácticas de educación infantil con niños de tres años, en el colegio público del barrio al lado de mi casa, empecé a enviar CV para encontrar un trabajo. Y en un mes y medio aproximadamente, me llamaron de una fundación para trabajar en una vivienda de acogida con personas en riesgo de exclusión social, en Bilbao.

Fui a la entrevista, que era en otro sitio diferente al que iba a trabajar, y después de esperar una hora o más en el lugar, llegó la coordinadora/educadora que me iba a hacer la entrevista. Había habido un accidente en el metro y por esa razón había tardado tanto. Se disculpó y comenzó la entrevista. Me comentó que necesitaban de forma urgente un integrador social y me dijo que me iban a contratar directamente habiendo visto que era el perfil adecuado para ese puesto.

Me quedé un poco sorprendido, pues me extrañó la actitud de ella de expresarse de manera tan nerviosa y rápida, y de que me contratara en un proyecto que era nuevo y trabajaba para el ayuntamiento de la ciudad. Entendí que era algo urgente para ellos contratar a alguien para ocupar un puesto indefinido… ¿o quizá no lo era?

Me envió a la vivienda para que me hicieran otros responsables la entrevista y me cogieran los datos personales. Empecé a trabajar en unos días, pues en principio sería comenzar en agosto, pero ya a finales de julio me dijeron, el mismo 26 de julio, que empezaba a trabajar con ellos, porque entraba una familia ese misma tarde. Mi horario era de 18 a 23 horas los miércoles, jueves y viernes; el fin de semana eran 10 horas, repartidas de 10 a 20 horas de la tarde.

Parecía muy interesante la oferta. Incluso teniendo ese horario extraño, sin cambio de turnos, ya que normalmente en estos trabajos se suelen rotar los turnos de los trabajadores, no me importó ni me pareció extraño. Pues habrá sitios en los que se trabaje así, de esa manera, sin ningún problema.

Como las cosas iban bien (o eso pensaba), empecé a pensar en independizarme: coger una habitación para compartir piso con alguien, o algo parecido. Y en menos de dos meses lo hice.

Encontré por una aplicación de ligues a un viejo conocido que vive por la zona donde trabajaba, y me informó de que alquilaba su casa. Y pensé: será mucho mejor convivir y tener más tranquilidad con una persona que es dueña de su hogar. Y dije: pues genial, un día voy y lo miro para ver si me gusta el piso.

Después de verlo y asegurarme de que me quería independizar fuera de mi hogar familiar, en unos días accedí, cogí las cosas con ayuda de mi familia (mi hermano y mis padres, que aunque siempre podamos tener conflictos de convivencia, están ahí para lo que necesito), y me independicé.

Mi familia siempre rehuye de que me vaya de casa, pero es ley de vida (como se suele decir) y es una necesidad que tenemos de ser más libres, de aprender, de madurar como personas y crecer como personas.

Fueron unas semanas interesantes por sentir y vivir mi autonomía, mi independencia, mi vida al lado del trabajo. Y no teniendo que coger el tren de ida y vuelta cada día, perdiendo consecuentemente mucho tiempo mientras leía o escuchaba música o hablaba con alguien que en ese momento viajaba en el tren conmigo.

Incluso creo que ese tiempo no es perdido, que cuando viajas, se puede observar, leer, aprovechar para ser introspectivo, pensar en uno mismo o en las cosas que ocurren en el mundo, los pensamientos y emociones que pasan por la mente, etc.

Después de un mes y algo, hubo cierto conflicto con él (que para mí no lo era) y me comentó que debería irme, buscar otro sitio para vivir. Así que me entró cierta angustia y ansiedad por la incertidumbre de no saber qué hacer.

Empecé a buscar otros pisos, pero esta vez yo solo, sin compartir con nadie, para buscar una mejor manera, aún mucho más autónoma, de vivir. Por lo tanto, miré en inmobiliarias y aplicaciones de búsqueda de pisos online, y no me convencía nada. Aparte de que era mucho más caro todo y empecé a pensar en el futuro próximo: si cojo un piso yo solo de una habitación, tengo que hacer un contrato de seis meses o un año mínimo, y si no continúo en el trabajo a ver qué hago…

Entonces, gracias a la colaboración de mi familia, decidí volver a mi habitación, a mi casa, donde llevaba la mitad de mi vida viviendo, en las afueras de la ciudad. Y aunque tuviera que coger el tren cada día como antes y considerase a veces que es algo aburrido y cansado (leyendo y escuchando música, que estando al lado del trabajo no hacía), era la manera idónea, desde ese prisma.

Es decir, analizándolo bien, creo que hay cosas positivas también en ello y que así ahorraba dinero para meterme en un futuro piso, en una hipoteca, y no en el alquiler de un piso, que me podría salir como ésta en cantidad…

Pero ayer, finalmente, se me trucó el sueño de poder ahorrar para conseguir una vivienda, pues me llamaron para comentarme que se me terminaba el contrato de trabajo. Me quedé asombrado porque no intuía nada, no me habían dicho nada previamente como se supone que debe ser, y lo desconocía. Tuve un día triste y pensativo, con ansiedad y angustia por la nueva incertidumbre en mi vida laboral (y personal también, ya que todo es global u holístico e interfiere entre sí).

Considero que lo más importante de todo es tener una capacidad de empatizar, de ser solidario y de amar por encima de todo incluso a quien no te pueda amar o valorar. Todos tenemos algo que aportar, y debemos aprovecharlo para seguir adelante incluso cuando haya problemas, conflictos ya sea en el ámbito laboral, personal, familiar, emocional… Todo es cambio en la vida, y se trata de evolucionar y conseguir avanzar para aprender. Y sobre todo, no parar de buscar, pues siempre se encuentra algo mejor o que ayuda a mejorar tu situación personal.

El significado espiritual sobre los terremotos. (Amor incondicional)

El significado espiritual sobre los terremotos.

 

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Es un tema mucho más profundo de lo que puede parecer a primera vista. Está relacionado con la historia de la humanidad y con nuestro camino en la vida.

Aunque quizás pueda sorprender la idea, la estructura física del planeta está conectada con nuestra conciencia: cambios en nuestra conciencia provocan cambios en la estructura de la Tierra.

Y esto son los terremotos: cambios en nuestra conciencia.

Y es importante entenderlo bien para comprender nuestra existencia.

¿Qué Es la Materia?

El primer paso para comprender el significado profundo de los terremotos es ver que hay una relación muy intensa entre nuestra conciencia y la estructura física de la Tierra.

Esto es algo que normalmente no tenemos en cuenta: normalmente tenemos la sensación de que el mundo físico y la conciencia son dos cosas totalmente separadas. Y lo cierto es que realmente lo parece: a primera vista parece que nuestra conciencia no afecta a la materia de ninguna manera.

Pero no es así: nuestra conciencia y la parte física de la vida están completamente unidas. Todo lo que pasa en nuestra conciencia afecta a la materia.

Y el motivo es muy simple: la materia es conciencia.

Cuando vemos un objeto, normalmente tenemos la sensación de que está fuera de nosotros. Pero es solo una apariencia. En realidad, el objeto está en nuestra conciencia.

Por esto a nivel científico aún no sabemos de qué está hecha la materia exactamente. Llevamos siglos buscando y no hemos encontrado la respuesta definitiva: a medida que vamos entrando en la materia, lo único que vemos es un enorme espacio vacío, y unas partículas cada vez más diminutas y escurridizas que no se dejan atrapar.

Mi opinión es que no las atraparemos nunca. Porque la materia no tiene existencia propia.

La materia es simplemente un subconjunto de nuestra conciencia.

La Conexión entre Nuestra Conciencia y la Tierra

La materia es una parte de nuestra conciencia, y por lo tanto, todo lo que pasa en nuestra conciencia, especialmente nuestros pensamientos y emociones, interactúa con la materia.

Lo primero que responde a nuestros pensamientos y emociones es nuestro cuerpo. En función de lo que pensamos y sentimos, nuestro cuerpo reacciona. De hecho, las enfermedades son una respuesta de nuestro cuerpo a los pensamientos y emociones que hemos ido acumulando durante tiempo.

Aparte de nuestro cuerpo, nuestro entorno también reacciona a nuestra conciencia. Esta reacción no es clara ni evidente (debe ser así para que la Tierra pueda cumplir la función para la que fue creada) pero, si nos fijamos, podemos ver que existe.

Las casas, por ejemplo, se deterioran más rápido cuando nadie vive en ellas. Las plantas crecen más cuando hablamos con ellas y las tratamos con amor. A veces nos sentamos al lado de una persona y nos sentimos bien (o mal) sin conocerla y sin hablar con ella. Y a nivel científico, hay experimentos donde las partículas subatómicas que forman la materia se comportan de manera distinta en función de lo que los científicos que hacen el experimento esperan de ellas.

La materia que nos rodea reacciona a nuestra conciencia, porque la materia es conciencia.

El Origen Espiritual de los Terremotos

Así pues, lo que pensamos y sentimos afecta a la materia de la Tierra: afecta a nuestro cuerpo y también a nuestro entorno.

Teniendo esto en cuenta, imagínate qué sucede cuando muchas personas piensan lo mismo: el impacto sobre la estructura de la Tierra puede ser muy grande.

Y esto es lo que pasa en los terremotos. Lo que sucede generalmente en estos casos es que la sociedad está dividida: una parte quiere vivir en el amor y avanzar, y otra se resiste a hacerlo. Unos tiran hacia un lado y otros hacia el otro, y esto al final afecta a la estructura misma del planeta.

Es como si hubiera un “escalón” en la conciencia global de la humanidad. Por un lado hay un grupo de personas con la conciencia elevada, y por otro lado hay otro grupo con la conciencia baja. Y, en algunos casos, este desnivel puede provocar una sacudida en la Tierra.

Los Efectos de los Terremotos en la Humanidad

Los terremotos (y, de hecho, la gran mayoría de acontecimientos “impactantes” que suceden en la Tierra) se producen cuando hay dos grupos de personas con niveles de conciencia muy distintos.

El objetivo profundo del acontecimiento es que los niveles se igualen para recuperar el equilibrio. En este universo, todo lo que está desequilibrado tiende siempre a volver al equilibrio de una manera u otra.

Ahora bien, para que los dos niveles se equilibren hay dos opciones: que el grupo alto baje su nivel, o que el grupo bajo suba el suyo. Es decir, que el grupo alto se deje llevar por el miedo y baje su frecuencia de vibración, o que el grupo bajo conecte con su amor y aumente la suya.

Desde el punto de vista del universo, lo deseable es que el grupo bajo aumente su vibración; no a la inversa. El universo quiere que el amor aumente en la Tierra.

Pero la Tierra es un planeta de libre elección, y para respetar nuestra libre elección, el universo no puede forzarnos a amar; debe dejar que nosotros lo elijamos. (No entraremos hoy en este tema, pero esto forma parte de la función de la Tierra en el universo. Es una función muy hermosa y todos estuvimos de acuerdo con ella cuando decidimos venir aquí).

Así pues, por mucho que el universo desee que elijamos el amor y no el miedo, deja que seamos nosotros los que tomemos la decisión.

Y si te fijas, estas dos opciones, el miedo y el amor, son las dos opciones que aparecen siempre que hay un terremoto.

Cuando hay un terremoto, en primer lugar aparece el miedo. Los que viven el terremoto en primera persona, en general, sienten un miedo muy intenso. Y los que ven el suceso en las noticias, muchas veces tienen miedo de que algún día les pueda pasar a ellos.

Pero aparte del miedo, también está siempre presente la compasión. Cuando sufrimos y vemos sufrir a los demás, sale nuestro lado más tierno y humano. Nos ayudamos, dejamos de lado nuestros prejuicios y nos centramos en las cosas realmente importantes de la vida.

Y es nuestra decisión centrarnos en una opción o la otra.

Esta es la decisión que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia: el amor o el miedo, la luz o la oscuridad. Es el gran reto que siempre ha tenido la humanidad.

Y los terremotos, las guerras y todos los grandes sucesos impactantes son una manifestación externa de este reto.

Por encima de todo, son una invitación a amar y a conectar con nuestra compasión, pero es nuestra decisión hacerlo o no.

Qué Elegiremos, ¿el Miedo o el Amor?

Teniendo en cuenta esta idea general sobre los terremotos, hay dos preguntas importantes.

La primera es: ¿qué camino elegirá la humanidad: el miedo o el amor?

Y la segunda es: ¿siempre que hay dos grupos de personas con niveles muy distintos de conciencia, tiene que haber un terremoto o algún suceso doloroso a la fuerza?

La primera pregunta es muy sencilla, porque ya tiene respuesta desde hace unos años. Durante mucho tiempo no se sabía qué camino elegiríamos, pero ahora ya sí. La decisión está tomada, y es muy firme: vamos hacia el amor.

¿Recuerdas la caída de las Torres Gemelas en el año 2001? ¿O el tsunami que hubo en el sudeste asiático el año 2004? ¿O el tsunami de Japón del año 2011?

Fueron sucesos muy impactantes que ocuparon las portadas de las noticias de todo el mundo durante días.

Hubo miedo, hubo tristeza y hubo desesperación; sobre todo en los que los vivieron más de cerca.

Pero por encima de todo hubo compasión. Una oleada de compasión se extendió por todo el mundo. Incluso los que tienen el corazón más cerrado, esos días lo abrieron un poco.

La humanidad decidió el amor.

Es verdad que a veces no lo parece, pero nos dirigimos hacia el amor.

Y no vamos a dar marcha atrás.

¿Habrá Más Terremotos y Sucesos Impactantes?

La humanidad está caminando hacia el amor, pero esto no significa que ya estemos allí, ni que vayamos a llegar rápido. Aún nos queda camino por recorrer, y en función de lo que hagamos pasarán unos cosas u otras.

Vamos hacia el amor seguro, pero podemos ir por un camino tranquilo y directo, o dando rodeos y pasando algunos baches.

La cuestión de fondo es que siempre que hay dos grupos de personas con niveles de conciencia muy distintos, tiene que pasar algo que los iguale. Y esta es la situación actual de la Tierra: hay un grupo con un nivel de conciencia bastante elevado, con muchas ganas de vivir en paz y armonía, y otro que aún tiene mucho miedo.

¿Significa esto que vamos a vivir más terremotos y sucesos dolorosos?

Pues depende.

Y depende principalmente de ti.

Para que se produzca un terremoto, tienen que cumplirse diferentes factores. El primero es el que ya hemos explicado: que haya dos grupos con niveles de conciencia muy distintos. Pero además de esto, tiene que cumplirse también que el nivel del grupo “alto” no sea demasiado alto.

Es decir, el grupo de personas que vibra en la frecuencia del amor tiene que tener también un poco de miedo. Si los que vibran en el amor fueran 100% amorosos, no habría terremoto.

Esta es la situación que hemos vivido durante los últimos años. Hay un grupo de personas con una vibración bastante alta, pero que siguen teniendo miedo. Aún nos preocupan muchas cosas, aún nos enfadamos cuando vemos lo que hacen los que no vibran tan alto, etc.

Estamos caminando hacia el amor, pero con dudas y a trompicones. Estamos empujando la humanidad para que avance hacia la luz y la armonía, pero muchas veces lo hacemos con demasiada fuerza, e incluso con rabia.

Y esto es lo que permite que haya terremotos.

Cuando nos sentimos superiores por el hecho de estar un poco más despiertos, cuando nos impacientamos porque la humanidad no avanza más rápido, cuando pensamos que hay malas personas que no tienen remedio… Todo esto son puertas que permiten que haya “desastres”.

No los habría si estuviéramos más centrados en el amor.

En un artículo de hace unos meses, explicaba que si hay una persona 100% amorosa en un avión, no puede tener un accidente de ninguna manera; independientemente de las demás. Si hay una sola bombilla en una habitación, no puede estar oscura.

Pues con los terremotos pasa lo mismo. Allí donde haya una persona totalmente amorosa, que nunca tenga un pensamiento oscuro sobre nadie, la tierra no puede abrirse.

Y esta es una parte de tu misión en la Tierra: con tu simple presencia y tu amor, puedes hacer que la tierra no se abra.

¿Lo habías pensado alguna vez? Es muy posible que en algún momento podría haber habido un terremoto cerca de donde tú vives, y no lo hubo porque tú estabas allí. O quizás sí lo hubo, pero fue más débil de lo que podría haber sido.

Muchas veces pensamos que nuestra misión es hacer cosas, y no siempre es así. A veces nuestra misión es simplemente hacer que no pasen ciertas cosas.

Y la clave es el amor incondicional.

Ama tanto como puedas, y la Tierra se irá calmando.

Todo depende de ti.

Un abrazo fuerte.