Violencia gratuita

A veces no comprendemos por qué existe la violencia gratuita y nos preguntamos por qué llegamos a ser tan agresivos, el por qué de las injusticias.
Sin saber de dónde provienen los puñetazos, alguien te propina uno en la boca, creándote una hemorragia nasal y te revienta los labios gratuitamente un día cualquiera… aunque normalmente, por qué será, casi siempre cuando estamos de fiesta por la noche o algo bebidos, sino por otras cosas…
Nos preguntamos todos lo mismo… pero luego somos los primeros en ser violentos y crear discusiones entre nosotros sin necesidad. Pero en algunos casos es demasiado extraño como para entenderlo… No necesitamos la violencia, no nos aporta nada…
De todo ello aprendemos que no lleva a ningún lado el pegar a las personas, el faltar el respeto y salirse de ese querido equilibrio continuo que nos gustaría siempre tener… Pero es muy difícil, seguro que casi imposible, no tener momentos así, porque gracias a ellos aprendemos mucho… Las lecciones están para aprenderlas pero casi nunca las aprendemos como deberíamos.
En fin, creo que esto es una pequeña muestra de algo que he vivido recientemente… No quiero hacer apología de nada, si acaso de la paz y el respeto entre las personas que vivimos aquí, en un mundo que podríamos mejorar mucho aún, y a veces  no estamos dispuestos a ello.

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Surrealismo perdido

…Llueve y hace frío en esta habitación húmeda y solitaria. Se escucha el tic tac del reloj pero no sé muy bien qué hora es en realidad, ya que mis ojos no perciben con mucha claridad lo que se ve fuera de mí… Veo cierta oscuridad entre nubes de imaginación. La cama se encuentra donde estaba, pero el libro que tenía antes sobre la mesita no está. En su lugar se posa una vela que ilumina mi cuerpo y mi pequeño espacio visual. Nada aparece porque todo ha desaparecido… Inusual emisión de aire evaporado; extraño pasaje.

Algún ser indómito me ha sisado el catre en el que sueño todas las noches. Alguna persona ha invadido mi hogar, mi ser.

…El viento ruge excéntricos cantos ahí afuera, mientras mi mente divaga por paredes adyacentes. La luna brilla latente. El solo hecho de concentrar mi energía en ello me satura. Empiezo a sudar violentamente, me convierto en el mar que me refresca y me elimina este sopor en el que me encuentro hundido y lloro causando un diluvio elemental. Watson estaría feliz de verme así en esta posición cautelosa.

La melancolía…

… él se encontraba tiernamente entumecido entre un sofa y una silla. Aparentemente no tenía sentido alguno aquella situación, pero viendo que había estado consumiendo alguna pastilla para poder dormirse no era extraño que se encontrase de tal manera. Siempre que no podía dormir, tomaba varias pastillas seguidas… Consiguiendo estados alterados de conciencia muy agradables para él…

Es parte del ritual diario de muchas personas, ya no nos extraña. Quizás haya cosas peores que esas, a saber: chutarse caballo en el salón delante de tus hijos, recorrer las calles y ver a miles de personas borrachas y yonkis que se esfuerzan por contener el mono… por mantenerse en sus cabales cuando no lo consiguen… La droga concede esos pequeños regalos a todos los que la consumen… Por eso decía que no era para tanto lo de Halitosio Bajezas comparándolo con todo ésto… ¿Qué importa tomar unos pequeños comprimidos de tranquilidad mientras muchos seres se están entumeciendo con sustancias más dañinas? No pasa nada… Halotosio es fuerte…

La mañana siguiente no se levantó durante la jornada harapienta en la que vivía desde hacía meses. Estaba recibiendo ayudas económicas para poder subsistir porque no encontraba un trabajo digno de mención. Al menos eso decía él. Algunos creen que no quería trabajar, no lo sé…

Cuando alguien hace algo que en la sociedad no se ve bien, le juzgan y lo excluyen de los demás… Pero no creo que sea así siempre. Hay casos en los que es posible poder realizar cosas diferentes y poco a poco se van aceptando entre todos.

La vida tranquila de un ser iluminado

Cuando paseo por este bosque me acuerdo de aquel ser que me llenó de luz constantemente. El atardecer que le conocí fue un momento eterno, lleno de amor y luz. No recuerdo haber vivido unos instantes parecidos en esta vida como esos. Desprendía compasión, amor, bondad… Me llenó de tranquilidad una tarde cálida de verano… El pensaba encontrar el destino, pero no llegaba la parada. Comía sólo cuando tenía hambre. Después dormía y se adelantaba a los demás sin saber qué hacer… porque no lograba encontrar su sitio… siempre estaba perdido… ensimismado en sus pensamientos… Yo creía en él, confiaba en que sabía muchas cosas sobre la vida, pero él no lo creía. Había personas que creían mucho en el poder de sus palabras, pero él mismo no creía nunca en sí mismo.

(…)

Las cosas resultan extrañas cuando uno observa detenidamente con el tiempo lo que sucede entre nosotros. Las personas son extrañas cuando dejan de obtener algo a cambio y se enfadan… No observan mi tenue carácter lleno de amor… Sólo quería amor, ser querido y querer… Nada más. Creo que es algo puro, habitual… Pero difícil hoy en día de obtener de manera natural sin condimentos. La vida está llena de conservantes y colorantes y no podemos regresar sin una ayuda al principio, cuando podíamos ser sinceros, humanos, solidarios con los otros.

Nací para ser feliz, me decían los árboles del bosque de pequeño. Pero algunas veces me cuesta creer que eso ocurra. La felicidad es algo relativo. Hay que disfrutar del presente

… latentecias

En el recuerdo permanecen muchas historias, leyendas… vivencias que pasadas y abandonadas hace tiempo, han revivido alguna vez porque la memoria ha querido ir a trabajar bruscamente.

Sienten lo inevitable del pasado, el recuerdo que obstruye puertas semi cerradas en el espacio y el tiempo… Todo permanece escondido, oscuro y alejado para olvidar. Pero vuelve lentamente de nuevo porque el capítulo siempre quiere ser recordardado… Necesita renacer para brillar con la luz que algún día tuvo…

Surrealismo perdido

Surrealismo perdido

…Llueve y hace frío en esta habitación húmeda y solitaria. Se escucha el tic tac del reloj pero no sé muy bien qué hora es en realidad, ya que mis ojos no perciben con mucha claridad lo que se ve fuera de mí… Veo cierta oscuridad entre nubes de imaginación. La cama se encuentra donde estaba, pero el libro que tenía antes sobre la mesita no está. En su lugar se posa una vela que ilumina mi cuerpo y mi pequeño espacio visual. Nada aparece porque todo ha desaparecido… Inusual emisión de aire evaporado; extraño pasaje.

Algún ser indómito me ha sisado el catre en el que sueño todas las noches. Alguna persona ha invadido mi hogar, mi ser.

…El viento ruge excéntricos cantos ahí afuera, mientras mi mente divaga por paredes adyacentes. La luna brilla latente. El solo hecho de concentrar mi energía en ello me satura. Empiezo a sudar violentamente, me convierto en el mar que me refresca y me elimina este sopor en el que me encuentro hundido y lloro causando un diluvio elemental. Watson estaría feliz de verme así en esta posición cautelosa.

Une lettre d´amour

 

Mardi, le 29 Janvier 2010

Mon cher V.,

Je t´ai aimé pendant beaucoup de temps.

J´ai été dans la rue en train de espérer toi, mais tu n´es pas venu avec moi.

Alors, tu pleurais parce que nous ne pouvions pas être ensemble chez toi.

Je savais que ton amour pour moi, il a été beaucoup fort, intense et idéaliste, mais ta famille ne voulait pas avoir des problemes et ils ont préferé ne le savoir pas. L´amour entre deux garçons n´était pas bien vu, mais c´est vrai que nous nous sommes aimés plus que les autres.

Maintenant, nous pourrions être ensemble, mais c´est deja pas posible … Tu es mort…

Alors, tu sais que je t´aimerai toujours… Tu seras mon amour platonique où la mer sera le silence et l´eau, elle serons nous…comme les poètes maudits…

Ton ami, à tout jamais

Lluvia

… ¿Cantando bajo la lluvia? No lo sé, pero al menos divagando bajo el agua que empapa y humedece la ropa y los paragüas un día como hoy. Un viernes de enero de 2010…

Personas mojadas, paragüas mojados, perros mojados, árboles inundados, jardines en exceso regados, paradas de bus repletas de gente que intenta refugiarse de la lluvia en la tarde, empresarios bigotudos o con traje y maletín que salen de sus oficinas y despachos…

Cuánta gente, cuántos pensamientos inundando las calles una tarde de invierno. Sensaciones prohibidas, sentimientos encontrados, confusos, ilusos e imaginarios… Cuántas emociones… Pero siempre reales…

Voy recorriendo calles sin saber por dónde voy, divagando con ideas que quizá nunca se lleguen a cumplir, pensando en el futuro, en la vida próxima…

…Caminando bajo la lluvia, o en el metro, encuentro seres llenos de luz, con los que quizá algún día podría compartir algo, con los cuales poder expresar mis emociones, mis penas, mis alegrías, sonrisas y llantos… en definitiva, con los que podría estar…

A veces creo que ese chico que está sentado enfrente mío sería mi pareja ideal; a veces pienso en aquel que me sonríe sin querer y me imagino cosas que tal vez podrían volverse realidad alguna vez… A veces… Sólo a veces… Pues normalmente creo que no se queda más que en eso, en una oprtunidad perdida, una especie de suerte que no se sabe muy bien por qué ocurre, ya que si tendrías que conocer a esa persona, ¿para qué el destino te la enseña y te la quita de tu vista? Quizá con el tiempo vuelve, regresa a tu campo de atención y se convierte en alguien en el que crees, confías profundamente, pero tal vez no vuelvas a verle más… Tal vez… La existencia es una gran duda, pues al tener esta incertidumbre también se es capaz de experimentar las cosas de manera positiva… Es necesario que así sea.

Regreso a casa de vuelta pensando en lo que queda por vivir… En las cosas que podría vivir cada día. En lo que no volveré a soñar y en lo que es probable que sí… En todo… Y en nada…

La esperanza me espera dentro de una pequeña caja azul donde guardo mis ilusiones.

Todo unido, formando la experiencia de una vida, la mía…

La fiesta de la luz.

-Espera- dijo una voz en la oscuridad a Veda.

La chica ya había partido hacia otro lugar… Había dejado la orilla del mar porque tenía frío ya. LLevaba dos horas mirando intensamente las olas, la arena…

-Espera pequeña Veda, escúcha siempre a tu corazón, sé consciente de cada paso que das en la vida. Sigue la senda del amor porque es un camino en el que encontrarás seres de luz que comprenderán cada pensamiento, cada palabra y cada cosa que realices… Ellos saben que el mundo es un lugar maravilloso, lleno de cosas positivas, lleno de posibilidades, pero sólo tu misma tienes el poder de conocerlo… Nadie puede decirte cómo es hasta que te des cuenta y lo comprendas… Cuando lo hayas discernido, será el momento adecuado para que continúes por la senda de la luz.

Escuchando el sonido del agua, meditó profundamente entre la belleza natural del lugar aquellas palabras que le habían llegado a lo lejos…

Veda era una chica muy especial, siempre compartía el amor por la vida. La alegría que tenía era mayor que el odio y por eso se llevaba bien con casi todas las personas con las que en su camino se cruzaba.

Era una persona tan especial, que una vez cuando se había sentido un poco triste, pidió a su dios personal que por favor se sintiera bien con su vida y recuperara esa alegría… Entonces, sintió de repente que la vida le había regalado muchas cosas sin pedirlas. Así que intentó aprovechar todo lo que tenía y dejar de quejarse… Pues eso no había tenido sentido… Por eso, procuró cada día vivir conscientemente, y darse cuenta de que todo lo que tenía era muy importante que no podía quejarse de esa pasajera sensación de tristeza… Como todo pasaría, tendría que pensar en ello…

Sonrisas en el metro

Línea 6, un vagón de metro a las 22:30,

El me miraba, yo le miraba…

Estábamos uno enfrente del otro sentados en un vagón de metro… Serían las diez y media de la noche… Apenas había gente en el vagón…

Sus ojos me inquietaban y a la vez me intrigaban porque su mirada era enigmática… Además, me sonreía cada vez que le miraba y yo desviaba la mirada hacia otro lado porque me daba vergüenza.

(…)

Me había montado en el último vagón del metro hacía trece minutos, en la estación que está cerca de la librería donde vivo… El, se había incorporado dos minutos más tarde que yo, en la siguiente parada…

Cuando se sentó ya sentí algo especial por ese chico alto y delgado que vestía de una manera bastante peculiar, a saber: una chaqueta de cuero azul, muy punk, una camiseta corta, unos vaqueros, unas playeras y un sombrero amarillo… Era de apariencia joven pero tendría sus treinta años ya. Y a mí me impresionó demasiado como para no fijarme en el… sobre todo por su manera de andar… Es algo en lo que me fijo mucho en la gente… La forma de hacerlo me fascinó hasta tal punto que dije este chico es especial… Y acerté.

(…)

Así que mientras me miraba, yo intentaba evadir su mirada porque me ponía muy nervioso a pesar de que me gustaba. Pero por más que lo hacía, por más que pusiera atención a las canciones de mi Mp3 no podía, me puse rojo y pensé que todo el metro me veía a pesar de estar casi vacío…

Cuando llegó a su parada se despidió con una sonrisa como las que me había regalado durante el trayecto, y se esfumó… El había llegado a su destino; a mí aún me quedaban treinta minutos para llegar a mi casa.

En el momento de salir del metro, noté una extraña sensación. No era el frío de invierno que ya se empezaba a notar, era algo diferente…

Esa fue la última vez que le vi… No volví a saber nada más de él nunca más…

(…)

Ahora sé que ese fue el chico del que siempre había estado enamorado desde pequeño, cuando sólo tenía siete años… porque era un vecino de mi abuela que veía salir siempre del portal… Sólo me llevaba cinco años pero cuando me crucé con él en aquel vagón no le reconocí por su aspecto tan cambiado… Le habían justo atropellado al salir de la estación aquella triste y fría noche de enero…

Ahora me arrepiento de no haberle hablado y de no haberlo intentado al menos. De haberle saludado, de haberle sonreído con más ilusión, porque estoy seguro de que no se habría ido tan triste por no poder quedarse a mi lado… Lo sé ahora, pero ya es tarde…Perdimos ambos el tren para siempre…