La vida tranquila de un ser iluminado

Cuando paseo por este bosque me acuerdo de aquel ser que me llenó de luz constantemente. El atardecer que le conocí fue un momento eterno, lleno de amor y luz. No recuerdo haber vivido unos instantes parecidos en esta vida como esos. Desprendía compasión, amor, bondad… Me llenó de tranquilidad una tarde cálida de verano… El pensaba encontrar el destino, pero no llegaba la parada. Comía sólo cuando tenía hambre. Después dormía y se adelantaba a los demás sin saber qué hacer… porque no lograba encontrar su sitio… siempre estaba perdido… ensimismado en sus pensamientos… Yo creía en él, confiaba en que sabía muchas cosas sobre la vida, pero él no lo creía. Había personas que creían mucho en el poder de sus palabras, pero él mismo no creía nunca en sí mismo.

(…)

Las cosas resultan extrañas cuando uno observa detenidamente con el tiempo lo que sucede entre nosotros. Las personas son extrañas cuando dejan de obtener algo a cambio y se enfadan… No observan mi tenue carácter lleno de amor… Sólo quería amor, ser querido y querer… Nada más. Creo que es algo puro, habitual… Pero difícil hoy en día de obtener de manera natural sin condimentos. La vida está llena de conservantes y colorantes y no podemos regresar sin una ayuda al principio, cuando podíamos ser sinceros, humanos, solidarios con los otros.

Nací para ser feliz, me decían los árboles del bosque de pequeño. Pero algunas veces me cuesta creer que eso ocurra. La felicidad es algo relativo. Hay que disfrutar del presente

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