La auténtica libertad

Era un gran amante. Le quería, pero algo me faltaba porque sentía que no era la persona adecuada, que no me amaba del todo, ni yo a él.
Cada día que pasaba era como si no estuviéramos juntos los dos; sensuales besos ignorándose desde el vacío espacio cósmico; estelar momento distante, frío instante, helado anhelo escondido.
Fue un dia, pasados dos años, cuando decidí, por propia iniciativa, prescindir de esta relación que sólo me ocasionaba problemas y sufrimiento constante… No quería en mi existencia más relaciones vacías
Mis lágrimas resbalan aún ahora cuando pienso en ello. Son nubes del pasado que regresan de manera incontrolable, atemporales momentos, sueños rotos.
Vuelan sonrisas por el aire como ilusiones donde no van las olas del mar. Me siento unido a las estrellas del firmamento.
Guturales sonidos desde el cielo, silencio. Nada está ahí esperándome. Nadie está hablándome.
Se llama Verdadera Libertad.
Ser libre tiene un precio enorme. Cuesta mucho trabajo personal conseguir la auténtica libertad. La mayoría de las personas que dicen ser libres no lo son ni en su mínima expresión. Es saber soltarse de todo lo material, e incluso, de lo que es mental y espiritual.
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