La vida: esa gran desconocida

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La vida, esa gran desconocida.

Nadie conoce exactamente qué nos deparará; qué sorpresas nos traerá…

En algunas ocasiones vagamos por senderos improbables donde aparecen seres sin alma, que no nos permiten seguir soñando, que nos impiden continuar nuestro camino por la paz mental. A veces, la serenidad se nos une, y nos solidifica en su estado gaseoso. Por otra parte, nuestro cuerpo, y sobre todo, nuestra mente, donde se halla la espiritualidad, se dan cuenta de que hallan en nosotros el lugar que necesitan. Son conscientes de que necesitamos estar junto a ellos, que necesitamos aprender de ellos para poder penetrar el pensamiento profundo de nuestros deseos, miedos, sueños inalcanzables(…).

¿Por qué algunas personas se empeñan en deshacer mis ideas, mis valores y mis sueños?; ¿por qué pensaré tanto?; ¿por qué siempre he soñado tanto desde pequeño y me he preguntado todo hasta lo imposible? La gente me dice que no debo pensar tanto; otros que debo expresar las cosas como las expreso, de manera visceral y natural. Es como ir volando por el aire sin alas, encontrando belleza sin hallarla, o abandonándola al instante siguiente… Si encuentro la muerte la ignoro porque no creo en ella.

No existe la seguridad, en esta vida, sino la incertidumbre permanente, que nos hace más vulnerables aún… Alguna lección escondida habrá por ahí, en los bosques fríos de invierno; en primavera verdes hojas crecían. Verano se llamaba la cosa más bella, la pasional ternura, mientras que otoño era la sensible verdad del desapego.

Vagamos por senderos extraños por los cuales no sabemos hacia dónde vamos. Cuántas veces habré escrito sobre este tema, sobre la incertidumbre de la vida, sobre el amor eterno, sobre la vida y la muerte…

Quiero creer que el amor existe allá donde existe la paz mental y los valores humanos y espirituales que son inherentes a todo ser. Esperando o sin esperar, pensando o sin pensar. ¿Por qué seré tan soñador y pensaré tanto las cosas? Me dicen que no es sano hacerlo. Otros que debo seguir mis sueños a pesar de las tormentas de hielo. Yo me congelo entre nubes de algodón para aparecer en un mundo etéreo, flotando con los sueños, volando sin alas, recordando de nuevo todo lo vivido hasta ese pasaje eterno, donde la muerte no existe. Y si existe, la ignoro.

‘Nebraska’ (Alexander Payne, 2013)

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Un sueño por cumplir, aunque no sea de la manera idealizada; un hijo que tiene una enorme paciencia con su padre porque quiere verle feliz ayudándole a hacer lo que desea; una madre gruñona y bruta pero con un gran corazón al igual que su hijo; personajes de una zona rural de USA que tiene gran similitud, en algunos casos, a ‘Fargo’, la obra de los Hermanos Coen.

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Realizada en blanco y negro, la película tiene una atmósfera muy tierna. Destacando la paciencia enorme que tiene el hijo con su padre por lograr su sueño…

25 de enero

Una tarde normal. Voy la biblioteca habitual a coger un libro. Después de la larga espera, ya que suelo tardar en decidirme en la selección, me siento a leer. Es un libro de Hanish Kureishi titulado ‘Algo que contarte’, del cual he leído varios ya. Aún no lo he terminado.

Espero a un amigo, un nuevo amigo por conocer. No se sabe si la historia saldrá bien o no, pero la esperanza nunca se pierde.

La paz espiritual anhelada

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La paz espiritual anhelada, recuperada y abandonada, desaparece entre pensamientos sin sentido. Si es que tiene algo sentido… El ser es interpretado como símbolo de la paz y de la ecuanimidad mental y espiritual. Siento que a veces me enveneno con ello. Demasiada paz no es sana tampoco. Demasiada angustia tampoco. Entonces, el punto intermedio, ¿dónde se encuentra? Estaba pensando que no llegaría al punto de poder conocerlo, pero lo conocí. Aunque, como casi siempre, todo fluye, cambia, se desvanece, desaparece poco a poco…