El cosmos vital

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La vida es como la interpretamos.

La vida es como la queremos soñar.

No sé por qué sigo creyendo cosas del pasado. Ser inconsciente en mi mundo de sueños. Ser ingenuo en mi mundo de sueños. Quiero llegar a alcanzarlos pero se desvanecen cada día, cada momento que parecen surgir.

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Unos regalos posibles

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Un libro, donde olvidar y recrear una vida nueva;
Un viaje, en el que descubrir y sorprenderse de los paisajes más hermosos;
Un beso, recibido con amor verdadero…
O una palabra bella, donde encuentre la belleza misma.
Solía creer que todo era posible hasta que empecé a ver niebla y lluvia dentro del corazón. Pero el tiempo me dice que hay que pensar en positivo y que es importante creer en la belleza de las personas y las cosas. Así que le hago caso. Y sigo creyendo que los sueños, como los regalos, son verdades eternas, existentes.

Apuntes sobre ‘La peste’ de A. Camus

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“Si Dios existiese los curas no harían falta”, dice en ‘La peste’ Camus.
Es una manera de comprender, de explicar lo que desconocemos.
Tambien se dice en la obra que “la primera parte de la vida es una ascensión; la segunda, un descenso”.
Cuando somos jóvenes estamos creciendo, y llegado el momento de la madurez y el envejecimiento, es cuando dejamos de hacerlo.
No estoy de acuerdo con esa afirmación porque creo que siempre aprendemos y seguiremos haciéndolo durante toda la existencia. Nuestra experiencia vital existe desde que nacemos hasta que morimos. Aunque aún desconozca lo que pueda venir a mi vida; aunque aún no sepa que voy a vivir en un futuro, es algo seguro que viviré, que estaré vivo, y por tanto, será una experiencia vital.

… en las redes sociales

Conversacion decadente.
Ola.
Ola.
Q tl?
Bn, y tu?
Bn tb.
Q buscas?
Conocr gnt. Y tu?
Tb. Lo mismo.
Ah muy bn.
🙂
😉
Jeje
Jjjj


Conclusión: en muchas conversaciones online, en el mundo virtual, no se llega a tener una comunicación adecuada porque se pierde mucha información en los mensajes entre el emisor y el receptor.

Empatía, respeto y tolerancia

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Empatizar, intentar ponerse en el lugar del otro, es complicado en muchas ocasiones, pero siempre es posible mejorar nuestras relaciones con los demás.

Intentar, al menos, ponerse en el lugar de las personas cuando existen problemas, intentar dialogar sin discutir, intentar hacer las cosas sencillas, sin herir al otro, sin faltar el respeto, es una tarea muy importante para poder relacionarse con los demás de manera adecuada.

El respeto y la tolerancia, junto con otros valores, son de obligado cumplimiento, en teoría, claro está, porque en la práctica cuesta, y a veces, hasta demasiado. Pero eso es por causa de las formas, por ignorancia, por la no aceptación de las diferencias, por causas ajenas al hecho en sí.

La gente no se da cuenta normalmente de que llega un momento que no se debe sobrepasar ese límite, para no permitir llegar a enfadarse por cosas, que no tienen importancia alguna. Pues lo que de verdad la tiene, en mi opinión, ni siquiera se es capaz de discernir, ya que forma parte de un estado superior de conciencia.

‘Las malas hierbas’, (Alain Resnais, 2009)

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A una mujer le roban la cartera; un hombre se la encuentra. Ambos comparten la misma afición: el amor por la aviación. El hombre se pone en contacto con la policía para devolvérsela; ella va a recogerla. Él le llama a ella personalmente; ella se lo agradece. Él se empieza a obsesionar con ella escribiéndole cartas y pinchando las ruedas de su coche para retenerla; ella le evita. Ella empieza a sentir atracción por conocerle más a él… Una historia de amor loco y salvaje entre dos desconocidos.

La historia termina con esta máxima:

-Cuando sea un gato, ¿podré comer chocolatinas?  

‘Soñadores’ (Bernardo Bertolucci, 2003)

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Ser joven en un mundo de cambios sociales y culturales constante es complicado.

Ser joven y vivir soñando eternamente es complicado del mismo modo que intentar vivir en una utopía idealista.

Dos hermanos que tienen una relación muy peculiar, encuentran por casualidad a un chico que estudia en París y se instala a vivir por unos días con ellos. Desconoce su relación. Los tres conviven en un ambiente onírico y surrealista, en el que el sexo es la manera de conocerse y donde la inocencia se va perdiendo.

La desidia de las flores

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Las flores y las rosas no existen. A ratos crees verlas, pero en realidad no están ahí… Están escondidas dentro del corazón, donde la belleza no es corrupta, ni es corrompida por lo exterior.

Esas flores, no nos engañemos, también esconden oscuras emociones. Aunque no seamos conscientes, tienen un lado menos luminoso y resplandecen por lo menos positivo que poseen.

Son como barcas que flotan en gélidas aguas de lejanos ríos que subyacen entre ruinas del pasado remoto, lejano.

Abandonadas, olvidadas, llegan a sufrir como las personas, pero también a sonreír y darnos su especial aroma.

Aprendimos a vivir en bellezas robadas, usurpadas a los ancestros que nos enseñaron a comprender el sentido del ser para ignorarlo todo sobre el mundo.  Tenemos que recobrar la auténtica belleza, que no se encuentra donde pensamos que está.

El continuo ciclo de la creación y la destrucción

ImagenÁrbol caído en Elantxobe, Bizkaia, 2013

Nacemos, morimos. Y entre ambos momentos, podemos llegar a reproducirnos para mantener así el constante equilibrio de la evolución humana. Creemos que con eso el mundo es feliz, y que nosotros lo seremos, que seremos capaces de encontrar el objetivo que tenemos en nuestra existencia. Pero la realidad, es que en pocas vidas lo logramos. Pocas personas lo consiguen de una forma satisfactoria.

La mayor parte de la gente se esfuerza en hallar un plan, un “pasatiempo” para sobrevivir (laboral, académico…), algo con lo que continuar viviendo en este mundo. Éste, el mismo mundo en el que siempre han vivido todos nuestros antepasados. Y con eso creen que son felices. Pero lo importante, siempre se ha dicho, es intentarlo, tratar de ascender, de conocer, de aprender y mejorar en la vida, en el proceso vital que tenemos, consiguiendo por lo menos, una gran parte de la felicidad plena, de la belleza eterna, del sueño ideal. La meta del camino por realizar quedará lejos aún, incluso cuando hayamos pasado lejanos pasajes de sueños eternos.