Sobre el preguntarse las cosas de nuevo…

El proceso de preguntar las cosas una y otra vez, después de que alguien te responda; continuar pensando sobre el porqué de esa respuesta o falta de ella, en caso de no haberse respondido de la manera esperada, ¿puede ser  por causa de inseguridad o es la búsqueda de la eterna perfección?

Eso me pregunto ahora. De todos modos,  es algo que me pregunto a diario, en cada situación inexplicada, no comprendida. Voy detrás de cada respuesta insidiosamente, como buscando el eterno paradero de la perfecta palabra.  La perfecta palabra no debe de existir, me lo han dicho muchas veces. Pero creo que sí existe. Por ello, continúo buscándola. Buscando el motivo por el cual estoy aquí ahora preguntándome lo que me pregunto. Es una especie de locura que me consume. Consumiendo mis días uno tras otro. Despertando más dudas a los de mi alrededor. Quizás el preguntarse tanto no sea necesario para vivir. Quizás no sea tan importante. Pero para mí, elocuencia aparte, parece ser una necesidad. Se convierte en algo hostil e incierto.

Espero poder solventarlo algún día. Si no es así, interpreto que es inherente a mi ser, y que por ello, no tiene remedio alguno posible. Es sano preguntarse, pero será que soy inseguro? Será que busco lo perfecto en cada vivencia, en cada parte de la vida, de la existencia? Ir más allá, ir hacia donde ruge el viento, donde el volcán que Susan Sontag describe, como Il Cavaliere colecciona lava del Vesubio.

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Velocidad transcontemporánea

Hoy en día, mucha gente cree que el concepto de pareja es difícil, que no es sencillo tener una pareja estable, por causa de las aplicaciones tecnológicas, donde se puede conseguir de todo menos algo serio, algo a largo plazo. Me pregunto si estamos yendo a un mundo donde existe menos voluntad, menos paciencia por conocerse más profundamente.

Todo parece consumirse rápido, a velocidad transcontemporánea, transposmoderna, un ritmo frenético, donde sólo existe el ahora, donde sin futuro. De una manera hedonista. Es más efímero el objeto: se saborea, se consume, se tira, se deshecha. Por tanto, se olvida, se convierte en algo inutilizable que, con un poco de suerte, se recicla para poder utilizarlo y volver, de nuevo, a reutilizarlo hasta la saciedad, hasta el infinito.

El sexo parece ser la panacea. El sexo parece que es el camino, la meta principal. Existen tantos medios que colapsan la poca concentración que se es capaz de albergar que el sexo virtual, el sexo sin amor, sin valores… – como Oscar Wilde con el arte por el arte… – el sexo por el sexo, es lo de lo que se nutre el mundo actual de la tecnología… Pero, ¿estará equivocada la sociedad actual?

Mundo injusto #1

Unos pasan de ti; de otros pasas. El mundo parece construido de manera indiferente, injusta.

Es así la vida. No puedes conectar con todos. El mundo es injusto. Parece que poca gente es agradable hoy en día.

Intentamos encontrar a esas personas pero es complicado. Por más que lo intentas no sabes dónde buscar, dónde llegar.

Te dice que no quiere nada serio, que el chat por donde estuvisteis hablando durante horas sólo era un sitio virtual, una manera de pasar el tiempo muerto. Pero cuando hablaba parecía otra cosa. Tu le dices que pensabas que buscaba algo serio. Son sueños perdidos entre montones de dudas existenciales.

Estamos aburridos los dos de esta vida juvenil, el mundo joven.

¿Dónde quedan nuestras ilusiones y sueños inocentes?

Ondean volutas de humo por el paseo

Volutas de humo ondeando alrededor del cuerpo desnudo que tiene un aroma dulce, tranquilidad sospechada, encuentro de media tarde bajo el sol de primavera. El frío aún persiste en este amanecer, donde el amor de la belleza establece conexiones íntimas, casi infantiles.

Las flores están muertas, ellas lo saben, y no comprenden por qué todo el mundo las ve como alegres, cuando no tienen vida. Deberían transmitir tristeza, duelo, dolor… Pero sin embargo, a todos nos dicen algo positivo, ¿será por su aroma?

Sueño de una noche de verano

Sueños inundación el parque del asilo, en el barrio de mi abuela. Ella se moja, la empuja el agua, no se cae pero es muy molesto para ella. Está sentada en un banco, la mueve, la balancea, casi la tira al suelo.

La subida al parque es muy inclinada. Vamos con la abuela en silla de ruedas subiendo la cuesta hasta la cima, donde no hay manera de bajar. Nos preguntamos cómo bajar de ahí. Hace sol y viento en la calle.

La cúspide de la vida.  No se puede volver hacia atrás en la vida. Significados contrapuestos en este sueño.

Me despierto en ese momento.