Compartir, ¿acaso hay algo más allá?

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Kurt Vile walkin´ on a pretty day

Debo decir que mientras escribo todo esto estoy escuchando “Snowflakes are dancing” de Kurt Vile, un artista que me fascina. Sólo tiene cuatro años más que mi yo biológico en este planeta, pero su música hace transportarme hacia lugares donde los sueños son posibles y se hacen reales, donde compartir va más allá del propio hecho de compartir. No quito importancia a jóvenes músicos, pero éste me seduce sobremanera con su música, con su sonido.

Necesito que leas los libros que leo para que descubras mi mundo interior; que veas las películas que me hacen sensible a esas imágenes tan fascinantes que contemplas a mi lado. Necesito que escuches la música que me gusta, que comprendas cómo me siento al escucharla, para poder abrazarlo todo… ; que entiendas lo que amo…Empatizar con el alma inacabada de la eternidad que nos envuelve… ¿Acaso existe algo más allá del compartir algo aunque sea por un pequeño y fugaz instante?

Así, despertándome un bonito día, como dice Kurt en su canción, puedo observar la vida desde el punto de visto que siempre he soñado, que siempre sueño y, de momento, soñaré… Mientras no se hagan realidad los sueños… Quizá no sea posible alcanzarlos de la manera que los soñamos.

‘À nos amours’ (Maurice Pialat, 1983)

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La promiscuidad de una adolescente en una familia desequilibrada.

Tiene 15 años, pronto cumplirá los 16. Tiene un novio pero le deja, a pesar de saber que él la quiere y ella a él. El sexo le apasiona. Recorre los campos de autovías con el americano de vacaciones en el cálido verano. Se instala por una noche con otros en hoteles baratos. Siempre insatisfecha. Siempre buscando más allá. Finalmente se casa con un chico que no quiere ni desea… El amor no la encuentra. Quizá porque no le da importancia al sexo lo ve como algo intrascendente. Tal vez sea cuestión de una actitud egoísta ante la vida más que de inmadurez. Sus pensamientos no parecen creer en el amor verdadero porque carecen de lo romántico en la vida.

‘Only Lovers Left Alive’ (Jim Jarmusch, 2013)

– Seguro que se hará muy famosa.

– Espero que no. Es demasiado buena para eso.

(En un diálogo que mantienen ambos sobre una cantante tangerina que observan y escuchan deliciosamente).

Una pareja de vampiros se vuelven a ver después de un tiempo. 

… Ella camina por las calles de Tánger; él está en un Detroit decadente, desolado. Se aman profundamente y viven apasionados por la cultura: ella por la literatura; él por la música. El encuentro es sublime y sutil pero aparece la hermana de ella que les trastoca los planes y la paz que tienen en ese mundo onírico en el que habitan.

Es una historia voluptuosa y con una enorme sensibilidad, donde los amantes de la cultura y del arte, fascinados por la magia que posee, saciarán sus gustos culturales. No es una historia de vampiros habitual. Por ello es tan fascinante.

Dirigiéndose hacia donde no llegan las brisas urbanas…

… Te diriges hacia parajes destruidos, donde no ruge el mar, donde la belleza será siempre eterna, hacia donde no llegan las brisas urbanas. Piensas que tus pensamientos son complejos, que nadie los comprenderá jamás; que todos los malinterpretarán.

Quieres volar sin tiempo de vuelta, donde tu no estás, cuando él se va; donde las llamas de fuego no queman, donde el agua es límpida y los atardeceres son eternos, con esa luz débil ya que pronto desaparecerá de tu perdida y nostálgica mirada.

Quieres, quieres, quieres… y quieres encontrarlo. Pero no aparecerá tal como lo sueñas. Oyes sonidos que te recuerdan el silencio. Pierdes la noción del tiempo sin horario. Recuerdos olvidados aparecen en tu mente.

‘La baie des anges’ (Jacques Demy 1963)

La ludopatía, esa gran adicción… Ver la televisión de manera obsesiva, comer sólo chocolate, subir y bajar, ir y venir como un tormento sin parar, como la locura que se deja entrever en la protagonista cuando no es capaz de dejar de jugar otra ficha más para conseguir más dinero, más joyas, más lujos, vestidos… que luego no valora, según le dice al amante cuando se encuentran en el hotel.

Hacer algo de forma continua sin juicio racional es adictivo… Adictos al consumismo, al hecho de realizar algo de forma continua. 

– Estás loca chica, si pretendes arruinarte de esa manera tan absurda- dice uno por ahí.

Esa chica tiene obsesión con el casino, la ruleta rusa podría haber sido su salvación si no hubiera llegado su querido amante de verano a rescatarla de la ruina en la que iba a convertirse. Compulsiva belleza hermosa, la “belle petite jolie” inmadura, desecha sin tregua en los casinos de la costa azul francesa.

Ella es feliz. Cuando gana compra fichas y reproduce toda su belleza en el dinero, en el juego. Jugando, gastando dinero sin control, vive bien mientras lo tiene. Cuando empieza a perder el juego no es tan divertido ya. Aparecen los problemas, comienzan las pérdidas. Él le ayuda, porque le toca un golpe de suerte, pero, ¿ella le quiere porque le da suerte? Quién lo sabrá…

La muerte

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Nos preguntamos cómo es el proceso de la decadencia, de la muerte de un organismo, de una vida humana, de cómo nos evaporamos. Hay personas que desaparecen lentamente, tras una larga y angustiosa enfermedad, o repentinamente, por ejemplo, en un instantáneo (y no esperado) accidente de tráfico.

La vida nos da vivencias positivas, de las que nunca quisiéramos desapegarnos ni olvidarnos, y por otro lado, experiencias no tan agradables, que desearíamos no haber vivenciado. Lo vivido nos marca inevitablemente para siempre: depende de la dirección que tomemos al enfrentarnos a ellas nos sentimos de una forma u otra.

Se dice que es mejor intentar ver lo positivo de cada cosa, y parece ser lo más interesante. Pues después de todo la muerte nos espera a todos los seres vivos por igual. Mejor vivir dentro de nuestros límites sonriendo, disfrutando de los pequeños placeres diarios que intentar soñar y alcanzar cosas inalcanzables, al menos mientras no sean posibles de conseguir a corto plazo.

La muerte, esa señora disfrazada, que en los mitos se disfraza con un vestido negro, y habita en algún lugar indeterminado, que puede ser cualquier espacio tintado en negro, nos devuelve al limbo, al infinito, hacia la eternidad de la que muchas personas desearían no haber salido nunca…