‘Maldito Karma’ (David Safier, 2007)

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Una historia curiosa sobre el concepto de la reencarnación.

Una joven presentadora de televisión con una gran belleza, está casada con un hombre que la quiere pero ella no lo valora. Después de fallecer en una circunstancia bastante surrealista, va viviendo distintas vidas (en las que se hace consciente del valor de su anterior vida y lo poco que la ha valorado) como animal hasta volver a nacer como humana.  Pero lo hace siendo una mujer obesa y con problemas cardiovasculares.

Es una trama muy divertida que hace pensar sobre el sentido de la vida y las vueltas que da ésta.

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Monte Goikogane

Goikogane

Amanece nublado. Salimos sobre las doce y media del mediodía. La ruta resulta ser muy interesante desde el momento de visualizarla y vivirla.

Empezamos desde Llodio iniciando la caminata por una pendiente continua, en algunos tramos más suave que en otros. Después de un par de horas llegamos a Goikogane, donde hay una cruz que marca la cima. Luego descendemos y visitamos el parque de Lamuza en el municipio,  que está bastante deteriorado por el paso del tiempo, donde cogemos el tren para volver a Bilbao hacia las seis de la tarde.

Escenas cotidianas

Apolo

… Me hablas, me malinterpretas, te escucho mientras bebes el vaso de agua en la cocina descalzo. Llevas el pelo revuelto cuando ves la televisión. Me miras indiferente. Me siento triste al verte con ese semblante tan melancólico. Antes no eras así.

… Me fascina esa belleza joven, nuestros cuerpos, suaves, delicados, donde observar la inocencia, la esbeltez que desprenden. Somos humanos, carne y deseo. Irradiamos salud, juventud. ¿Qué más podemos tener y ser? Es inolvidable este momento. Nunca se repetirá, nunca volverá tal y como lo conocemos ahora mismo porque es algo efímero que se perderá entre los recuerdos, olvidándose despacio, o de manera rápida, depende del que lo recuerde.

Destino casual

Libre albedrío. Destino. Suerte. Azar… Causa y efecto de las cosas.

Una escena actual:

… Son las cinco en punto. Quedamos en la parada de metro de la zona antigua de la ciudad. Nos vemos por primera vez. Yo me siento muy a gusto tomando un cola-cao contigo, mientras tu tomas un café cortado. Te lo bebes rápido. Pienso que quizá te quieras marchar pronto. Pero sé que no es así, pues luego me doy cuenta de que sólo es la preocupación por estar a tiempo para no perder el bus. Al menos eso me dices.

Hablamos de cultura en general. Eres un artista por descubrir aún por el mundo. Pero sabes que tienes potencial y que poco a poco las cosas van saliendo.  Y sabemos que lo que importa no es el dinero, sino hacer algo que nos guste y disfrutar con ello. Entonces, creemos que lo hemos medio conseguido hasta cierto punto, porque vivimos con cierta felicidad. Sabemos que ésta va y viene como nosotros con nuestros viajes de ida y vuelta…

Dedicado a S.

Exposición marina

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En la exposición de Andrés Sánchez Segura se entra en un mundo donde los peces se sienten libres, pues sobrevuelan el espacio marino, donde se puede soñar de manera ininterrumpida. El tiempo de la vida se detiene para convertirse en eternidad. Es poesía marina; son ondas que brillan al compás del ritmo de los propios seres vivos que la habitan.

Compuesto de un colorido extremo y vitalista, las formas ondean en el agua del mar, o de cualquier lugar de la imaginación del que observa.

‘Van Gogh’ (Maurice Pialat, 1991)

Van Gogh pintando en azul

Ya en la madurez de su vida, en el sur de Francia, pintando retratos y paisajes, escenas rurales, campestres, que luego vende por módicos precios, Van Gogh sobrevive de mala manera. En ésta última época de su vida, que se decanta más por los tonos amarillos, azules  y verdes, se puede apreciar su melancólica visión de la existencia; la incomprensión de un pintor que realmente pinta lo que siente en la naturaleza: de la luz diurna, unos girasoles; y de la luz nocturna, las estrellas.

Sus continuos estados de ánimo que cambian bastante, le sumergen en una histeria, que para otros es astenia o locura. Él dice que no es nada de eso. Los demás, que le malinterpretan y no saben comprender, le llaman loco, cuando quizá sólo es su punto de vista particular.

Van Gogh con la hija del médico

El placer del sexo a cambio de dinero, tanto con la prostituta, que es casi su amante y amiga, ya que hablan de que no lo harían por dinero sino fuera la manera de sobrevivir para ella; y con la hija del médico que le trata, no le convencen. Ésta última está enamorada y no sabe qué más hacer para implorarle que esté a su lado por siempre.  Pero él no cesa de desprenderse del amor, buscando más allá de la naturaleza impresionista que observa cada día.

Finalmente, desesperado, por el tedio, por circunstancias que él sólo conoce, parece coger una pistola y darse un tiro, saliendo herido grave. Pocos meses más tarde, perece entre la eterna luz incomprendida.

Paseo y conversación agradable

Paseo de tarde

Saliendo de casa se dirige al camino donde transitan personas en bicicleta y paseantes de largo recorrido hacia el este, donde la ruta del norte del país les lleva hasta la Catedral de Santiago en la conocida ciudad. Ahora se ve más gente de ese tipo que hace unos años. Parece que el impulso cultural que ha habido hace que la gente se anime a realizar esa excursión, que aún el escritor no ha intentado llevar a cabo.

Paseando entre árboles a ritmo ligero con brisa suave, las ramas ondean tranquilas, las hojas de los árboles van cayendo porque se acerca ya el otoño. El calor es bastante soportable a estas horas de la tarde. El sol se va alejando, pero las nubes lo cubren en su totalidad hasta el retorno, cuando se divisan ciertos rayos de sol que impactan con el paisaje logrando una etérea atmósfera psicodélica de nubes oscuras y claros en ambos lados del sendero.

El teléfono suena. La llamada es constante durante el trayecto salvo algunos momentos cuando el aire o alguna interferencia interrumpe las voces de los comunicadores. La conversación, que es agradable, trata sobre diversos temas y logra conectar con el momento de la naturaleza.

El caminante regresa a su habitación, después de haber terminado una hora exacta de su ruta, donde se relaja y se sumerge en una ducha refrescante que sacia su sed de libertad en las afueras de la ciudad. Las endorfinas llegan a unos niveles donde la calma se instala.

Soledad e incomunicación que evoca a Edward Hopper

LOS INFIERNOS

‘Los infiernos’ (Gonzalo Sicre, 2014)

Envolvente paisaje, atmósfera donde la soledad, el vacío, el silencio, la incomunicación entre paisajes etéreos aparecen, llegando a crear un ambiente que es casi hostil. Los palos de madera parecen de una valla abandonada o destruida, la casa, la maleza sin podar, salvaje; los árboles, el cielo azul celeste, extraños elementos dentro del encuadre misterioso.

Su estilo borroso transmite una sensación extraña, donde parece no existir más que el paisaje muerto, sin vida. Las personas, que en este cuadro no aparecen pero sí en otros, salen de manera difuminada al igual que los árboles, olas o casas. Y parecen no tener demasiada importancia en la escena que habitan.

La edad del porvenir

Nos dictan siempre, somos la edad del porvenir…

Parece que tenemos que hacer las cosas como nos dicen que hay que hacerlas. Creo que tenemos que ignorar un poco lo que los demás digan de nosotros y piensen (o puedan pensar) sobre lo que hacemos y/o decimos. Debemos hacer lo que deseamos, lo que queremos, porque sino no seremos nosotros mismos ni libres. Aunque la libertad es compleja. No es fácil definirla no conseguirla. Es algo que va más allá de lo que podemos hacer, de lo que podemos digerir. Los límites son bastante opacos.

(El título de la entrada en el blog está sacado de la canción de Javier Álvarez en su disco homónimo del año 1994)