La hipocresía laboral

Cuando envías un CV a una empresa vía email, pues ahora es lo más cómodo y eficaz, o si sigues creyendo que aún lo es más si vas en persona a la empresa para que te vean (porque siempre creemos que ese tipo de cosas funcionan mejor),  piensas en la posibilidad de que te puedan contratar para un puesto de trabajo que pueda ser acorde a las aptitudes que tienes.

Cuando ves ofertas de trabajo te piden muchas cosas que quizá ni sabes qué significan, pero lo intentas. Al final, el no, la negativa, ya la tienes, y mejor intentarlo que no hacer nada.

Cuando ves perfiles de personas que se ofrecen o venden en la web, se expresan muy bien, todo es muy bonito y tienen las aptitudes y actitudes necesarias para ocupar ese empleo requerido. Pero en el fondo, detrás de toda esa intención hay muchos defectos y malas apuestas por un futuro que no llega.

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Instantes eternos

La sensibilidad humana va más allá de lo corporal y de lo mental.

Recuerdo sensaciones con canciones que me llevan hacia parajes solitarios donde hay una luz clara que me ilumina cada pensamiento, cada idea creadora que nace en mi mente dispersa.

Me siento tranquilo y me encuentro con la belleza eterna de la vida, donde la realidad es evocadora, y donde sueño cada instante con lo que me gusta, con las personas maravillosas que transmiten algo especial, con los momentos que anhelo desde siempre vivir; encontrar y reencontrar a personas olvidadas por el tiempo; valorar y ser consciente de cada período de tiempo que vivo.

Entro en un estado de paz escuchando la banda sonora de una película francesa titulada “Intouchables”. Siento serenidad con esa música clásica del músico Ludovico Einaudi, que me lleva hacia donde las nubes se dejan ver, donde la belleza eterna sirve para poder comunicarse de forma verdadera, cuando todos quieren ser felices, todos buscan la belleza, la felicidad, pero al final, no son más que momentos que pasan, unas veces me gustan; otras no me hacen sentir bien, pero todos son experiencias de las que puedo, si quiero, aprender cada día.

El tiempo es un espacio indefinido. La belleza ilumina tu rostro como la luna por la noche es dibujada por el sol lejano a nuestro planeta. Las estrellas son pequeñas esferas de luz, nostalgia pasajera, incertidumbre que llega para recordar que es un momento que pasa.

Desenlaces inesperados

… Después de recibir esa noticia, me envían una carta para decirme los motivos del despido procedente para ellos (para mí improcedente). Alegan, entre otros hechos, que he cometido la falta muy grave de malos tratos de palabra u obra y el abuso de la autoridad a los trabajadores y a las personas usuarias, cuando no es cierto. Para mí, como les he respondido, es muy grave, efectivamente eso, pero en ningún caso ha sido así. Han querido meter a alguien en mi puesto por enchufe o algo parecido, o simplemente prescindir de un empleo para ahorrárselo directamente.

El hecho de que te acusen de maltratador cuando eso no es verdad, es bastante peligroso. Una persona no puede decir tan a la ligera que has maltratado a niños y adultos, incluso a compañeros de trabajo, que has hablado con mala voz e intención, sin respeto.

Me hace sentir pena, rabia, tristeza, que haya tanta maldad en el mundo, que ciertas personas por intereses varios, o no sé muy bien por qué motivos, mientan y manipulen la realidad de los demás, para hacerse con cierto poder y subordinación.

Sin embargo, la vida es sabia, y siempre los cambios crean otros caminos, otras perspectivas e ideas que nacen. Y de repente, me llaman para trabajar en el comedor, dos días, jueves y viernes, que desde junio que estaba en prácticas en el colegio (y no podía hacerlo), no me llamaban. ¿Es casualidad, sincronicidad?

Creo que las cosas pasan por algo, y que todo tiene cierta conexión cuando se relaciona con lo que aparentemente no tiene ningún nexo. El vínculo entre esos acontecimientos a veces carece de sentido, pero en el fondo lo debe de tener. Creer es crear, ya lo decía Santiago Pando.

Así que mejor ir hacia adelante, avanzar creyendo en uno mismo, recorriendo los paisajes y caminos que transmiten ese algo especial que nos ayuda, donde la luz, la alegría y la bondad nos iluminen y llegue llena de positivismo y tranquilidad mental.

 

Un año de cambios

De repente, después de terminar las prácticas de educación infantil con niños de tres años, en el colegio público del barrio al lado de mi casa, empecé a enviar CV para encontrar un trabajo. Y en un mes y medio aproximadamente, me llamaron de una fundación para trabajar en una vivienda de acogida con personas en riesgo de exclusión social, en Bilbao.

Fui a la entrevista, que era en otro sitio diferente al que iba a trabajar, y después de esperar una hora o más en el lugar, llegó la coordinadora/educadora que me iba a hacer la entrevista. Había habido un accidente en el metro y por esa razón había tardado tanto. Se disculpó y comenzó la entrevista. Me comentó que necesitaban de forma urgente un integrador social y me dijo que me iban a contratar directamente habiendo visto que era el perfil adecuado para ese puesto.

Me quedé un poco sorprendido, pues me extrañó la actitud de ella de expresarse de manera tan nerviosa y rápida, y de que me contratara en un proyecto que era nuevo y trabajaba para el ayuntamiento de la ciudad. Entendí que era algo urgente para ellos contratar a alguien para ocupar un puesto indefinido… ¿o quizá no lo era?

Me envió a la vivienda para que me hicieran otros responsables la entrevista y me cogieran los datos personales. Empecé a trabajar en unos días, pues en principio sería comenzar en agosto, pero ya a finales de julio me dijeron, el mismo 26 de julio, que empezaba a trabajar con ellos, porque entraba una familia ese misma tarde. Mi horario era de 18 a 23 horas los miércoles, jueves y viernes; el fin de semana eran 10 horas, repartidas de 10 a 20 horas de la tarde.

Parecía muy interesante la oferta. Incluso teniendo ese horario extraño, sin cambio de turnos, ya que normalmente en estos trabajos se suelen rotar los turnos de los trabajadores, no me importó ni me pareció extraño. Pues habrá sitios en los que se trabaje así, de esa manera, sin ningún problema.

Como las cosas iban bien (o eso pensaba), empecé a pensar en independizarme: coger una habitación para compartir piso con alguien, o algo parecido. Y en menos de dos meses lo hice.

Encontré por una aplicación de ligues a un viejo conocido que vive por la zona donde trabajaba, y me informó de que alquilaba su casa. Y pensé: será mucho mejor convivir y tener más tranquilidad con una persona que es dueña de su hogar. Y dije: pues genial, un día voy y lo miro para ver si me gusta el piso.

Después de verlo y asegurarme de que me quería independizar fuera de mi hogar familiar, en unos días accedí, cogí las cosas con ayuda de mi familia (mi hermano y mis padres, que aunque siempre podamos tener conflictos de convivencia, están ahí para lo que necesito), y me independicé.

Mi familia siempre rehuye de que me vaya de casa, pero es ley de vida (como se suele decir) y es una necesidad que tenemos de ser más libres, de aprender, de madurar como personas y crecer como personas.

Fueron unas semanas interesantes por sentir y vivir mi autonomía, mi independencia, mi vida al lado del trabajo. Y no teniendo que coger el tren de ida y vuelta cada día, perdiendo consecuentemente mucho tiempo mientras leía o escuchaba música o hablaba con alguien que en ese momento viajaba en el tren conmigo.

Incluso creo que ese tiempo no es perdido, que cuando viajas, se puede observar, leer, aprovechar para ser introspectivo, pensar en uno mismo o en las cosas que ocurren en el mundo, los pensamientos y emociones que pasan por la mente, etc.

Después de un mes y algo, hubo cierto conflicto con él (que para mí no lo era) y me comentó que debería irme, buscar otro sitio para vivir. Así que me entró cierta angustia y ansiedad por la incertidumbre de no saber qué hacer.

Empecé a buscar otros pisos, pero esta vez yo solo, sin compartir con nadie, para buscar una mejor manera, aún mucho más autónoma, de vivir. Por lo tanto, miré en inmobiliarias y aplicaciones de búsqueda de pisos online, y no me convencía nada. Aparte de que era mucho más caro todo y empecé a pensar en el futuro próximo: si cojo un piso yo solo de una habitación, tengo que hacer un contrato de seis meses o un año mínimo, y si no continúo en el trabajo a ver qué hago…

Entonces, gracias a la colaboración de mi familia, decidí volver a mi habitación, a mi casa, donde llevaba la mitad de mi vida viviendo, en las afueras de la ciudad. Y aunque tuviera que coger el tren cada día como antes y considerase a veces que es algo aburrido y cansado (leyendo y escuchando música, que estando al lado del trabajo no hacía), era la manera idónea, desde ese prisma.

Es decir, analizándolo bien, creo que hay cosas positivas también en ello y que así ahorraba dinero para meterme en un futuro piso, en una hipoteca, y no en el alquiler de un piso, que me podría salir como ésta en cantidad…

Pero ayer, finalmente, se me trucó el sueño de poder ahorrar para conseguir una vivienda, pues me llamaron para comentarme que se me terminaba el contrato de trabajo. Me quedé asombrado porque no intuía nada, no me habían dicho nada previamente como se supone que debe ser, y lo desconocía. Tuve un día triste y pensativo, con ansiedad y angustia por la nueva incertidumbre en mi vida laboral (y personal también, ya que todo es global u holístico e interfiere entre sí).

Considero que lo más importante de todo es tener una capacidad de empatizar, de ser solidario y de amar por encima de todo incluso a quien no te pueda amar o valorar. Todos tenemos algo que aportar, y debemos aprovecharlo para seguir adelante incluso cuando haya problemas, conflictos ya sea en el ámbito laboral, personal, familiar, emocional… Todo es cambio en la vida, y se trata de evolucionar y conseguir avanzar para aprender. Y sobre todo, no parar de buscar, pues siempre se encuentra algo mejor o que ayuda a mejorar tu situación personal.