El paso de cebra

El otro día salí de casa sin esperar tener una vivencia muy positiva con un conductor que se acercaba al paso de cebra que iba a cruzar en aquel momento.

El chico iba conduciendo su coche por la carretera cuando se detuvo para dejarme pasar en el paso de cebra, porque empatizó conmigo, ya que fue consciente de mi intención de atravesar la calle habiendo un paso que me daba prioridad como peatón, para cruzar al otro lado para coger el autobús.

Al detenerse y cruzar tranquilo, sabiendo que había parado para cederme el paso, se lo agradecí sonriéndole al mismo tiempo que él me devolvió la sonrisa de forma amistosa.

Este acontecimiento en mi vida, supongo que a él le gustaría o sentiría algo similar, me hace creer en la bondad y la empatía de algunas personas, de que todas no son egoístas y se permiten ser solidarias.

Creo que el ser humano es capaz de empatizar ante situaciones que no tienen peligro para él mismo, sin necesidad de conseguir ninguna recompensa por ello. Es capaz de realizar actos generosos sin ánimo de lucro, de forma voluntaria.

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