Secuestro

En aquel instante, aparece una imagen conmigo dentro de un desconocido coche.

Desde mi punto de vista, un plano fotográfico con una tonalidad sepia, sentado en el asiento trasero, mirando hacia adelante, una familia con rasgos indígenas, supongo que de América latina, me lleva dentro de un coche que conducía un hombre.

Al despertarme, pensé que me habían secuestrado mientras dormía… Pero después ya lo olvidé, como suele ocurrir en los sueños.

Ahora sólo permanece el recuerdo de un sueño imaginario, que empezaba de nuevo…

Una noche, una familia me subía a un coche y me llevaba a un lugar extraño, con desconocimiento del destino.

Me despertaba en ese momento y ya desaparecía ese miedo a morir o desaparecer del mundo, sin ser del todo consciente del suceso.

Los sueños, sueños dicen que son. Pero quizá no era más que un relato de mi verdadera existencia…

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Trabajando la intervención social

Un día por la mañana, trabajando, salgo de la oficina para hacer una visita a uno de los pisos de acogida en los que trabajo, y bajando las escaleras casi en el portal, me encuentro a un chico que ha venido a la asociación a pedir ayuda.

Me dice que vive desde hace tres meses en un municipio de Bizkaia con su hermano y un amigo de Camerún, pero que no tiene ya más dinero para seguir pagando el alquiler del piso en el que se encuentran alojados.

Desde la asociación en la que trabajo, le han dado un papel para que vaya a otra asociación, donde le indican que allí le ayudarán con la comida o el alquiler. Le acompaño porque desconoce dónde se encuentra ese lugar, y le dan otro papel para derivarlo a otro sitio cercano, no sé si al comedor social.

Cuando salimos, me despido, y le indico dónde está ese otro lugar, donde ya espero que encuentre lo que necesita, al menos para continuar durante algún tiempo.

A veces no entiendo realmente cómo funciona la intervención social, pues no es algo sencillo por la complejidad que existe al intervenir y gestionar las realidades de las personas que viven en una situación de vulnerabilidad. Me pregunto si lo he realizado de la manera adecuada o no. Por lo que me entran dudas.

Supongo que como en muchos trabajos con personas (sin tener que ser en el ámbito social, pero el educativo o sanitario, por ejemplo) es complicado determinar algunas veces qué es lo correcto o no, pero lo importante es la intención con la que se actúa y la actitud que se tiene con una conciencia tranquila y honesta.

El acompañamiento personal e individual que hago es lo que más me motiva por el aprendizaje que hago con esas personas que han tenido experiencias complicadas en sus vidas.

Mi mayor ilusión es poder ayudar, escuchar y entender sus palabras, comprender qué es lo que necesitan, lo que les favorece de manera positiva para poder obtener un bienestar con una buena inclusión social.

No sólo duelen los golpes

No sólo duelen los golpes:

Una mujer llamada Pamela Palenciano, habla de su experiencia amorosa, teatralizando el intercambiando de los roles de género que existen en la sociedad patriarcal, recreando de forma humorística pero crítica, de su novio o ella, sobre cómo ha sido educada, dejando la educación siempre a la mujer de lado, invisibilizada, sumisa, pasiva, sin valorarla, con miedo cuando va por la calle, y oprimiéndola, no dejándole la libertad para elegir en su propia vida.

Existen diferentes violencias, al igual que diferentes mujeres y hombres. Y no se puede contestar a esa violencia con más violencia. Porque el respeto a la equidad es necesario, es urgente.

Realmente este sistema oprime a todas las personas que no entran dentro de la norma, porque es desigual y discriminatorio, pues a los hombres, por ejemplo, por causa de los roles de género que determinan y separan, por la existencia de los prejuicios y estereotipos construidos culturalmente, no les permite expresar sus emociones, cuando es algo necesario y saludable para cualquiera. Sin embargo, para las mujeres es lo “normal” expresarlas.

Por eso, el feminismo, donde las mujeres (y hombres) que luchan por cambiar esta forma de vida normativa, esta legislación injusta, debe tener esa importancia para lograr la auténtica igualdad en la sociedad entre todas las personas y que se cumplan los derechos humanos.

También critica el amor romántico, que es algo falso e irreal, creado por el cine y los cuentos, entre otras cosas, donde todas las relaciones son ideales, cuando en la vida real no es así. Las relaciones suelen tener desequilibrios, conflictos, no son perfectas. Pero el maltrato y las violencias de cualquier tipo, no son normales, ni algo natural que se deba permitir.

El amor debe de ser algo constructivo, un proceso continuo, de respeto, de aprendizaje entre las personas, que son las responsables de las relaciones.

Por eso, lo que dice ella, es que las mujeres han sido ignoradas y maltratadas durante toda la historia de la Humanidad y se deberían equiparar, proteger y valorar de la misma manera que a los hombres.

Y es que esa frase que dice ella es verdadera: “el amor de verdad no duele”.

 

Redacción realizada para el curso de Intervención con Mujeres maltratadas y en riesgo de Exclusión Social.

“Gente que viene y bah” (Patricia Font, 2019)

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Bea es una arquitecta muy contenta con su novio y su casa, pero un día su pareja se enrolla con una famosa presentadora de la televisión y se separan, perdiendo el trabajo al mismo tiempo.

Para desconectar y tomarse un tiempo de descanso, regresa a su pueblo con su familia, su madre y dos hermanos más.

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Allí conoce a un chico con el que tiene una serie de inconvenientes y encuentros divertidos.

Es una comedia romántica sobre el amor heterosexual bastante convencional, pero tiene bastantes toques muy divertidos, normalizando la homosexualidad de su hermano, que es el novio del policía que aparece en la película, por ejemplo, y su madre con una personalidad tan natural que ve siempre todo de manera positiva para ella y sus hijos.

Algo destacable es la banda sonora, que muestra canciones muy conocidas.

La camarera de Artaud

Hace unas semanas, cogí un libro titulado “La camarera de Artaud”, prestado de la biblioteca de Bidebarrieta, a la que suelo ir para mirar qué novedades literarias han puesto, y visitar el edificio y el espacio cultural, pues me parece muy digno de ver.

Leyendo el libro de Verónica Nieto, la autora del mismo, que es una escritora argentina (de la que desconocía su existencia), he encontrado que algún lector o alguna lectora, ya que desconozco quién lo ha hecho, ha ido marcando como por partes, ciertas frases en cada página. Poniendo rayas, separando palabras sin haber puntos. En algunas frases lo ha marcado en el punto; en otros casos, en cualquier palabra aleatoria, sin que exista un punto que determine el final de una frase.

Ignoro el criterio de ese hecho. Desconozco el por qué de ir marcando con rayas que separan las frases en un libro prestado de una biblioteca.

A mí me parece que si es tu libro puedes hacer lo que quieras. Puedes subrayar cuántas páginas desees, o pintar en él, realizar cualquier cosa. Pero siendo de lectura y utilidad pública me parece un poco falta de respeto para los siguientes lectores que lo cojan prestado.

Me gusta respetar lo que no es de mi propiedad y cuidarlo para que los demás puedan usarlo de la misma manera.

No pienso que esa persona haya querido hacer ningún mal, habiendo escrito esas rayas en el libro. Quizá tenía algún motivo para hacerlo. Tal vez era una manera de seguir la lectura y no perderse. Pero normalmente pones un pequeño papel, o incluso se dobla la última página que se ha leído… Y además que las rayas son muy seguidas. Están hechas varias en la misma página, frase o párrafo. Parece que es algo azaroso.

Seguiré indefinidamente con la eterna duda sobre el origen de esas marcas en el texto de la novela.

A veces es más fácil creer que es algo sin sentido, que avanza hacia un sin sentido en el que no dejo de pensar, divagando sobre aspectos que se salen de estructuras literarias, de emociones paralelas al contexto de la realidad creada en la historia escrita por la autora en este caso.

Violencia de género

El otro día en la calle, trabajando, con unos usuarios, vimos un maltrato machista en la calle, de un chico joven a una chica de su misma edad.

Él insultaba y gritaba a una chica como él, y ella lloraba. Una pareja con su hijo, que se encontraba en el mismo lugar y se dio cuenta de la situación, le recomendó llamar a la policía, pero ella no quiso.

Nosotros después, al verla, la dijimos lo mismo, que no tenía que aguantar ni soportar esa actitud de él, ni de nadie. Que debería respetarla a pesar del conflicto existente, que debería poder comunicarse para solventarlo. Pero nos ignoró.

Esa chica, seguramente, vuelva a vivir esa experiencia, a tener un enfrentamiento con ese chico, creando de nuevo un conflicto, continuando en el ciclo de la violencia que se crea ante un maltrato de violencia de género contra ella.

Ojalá no vuelva a ocurrir ese hecho, y ella se de cuenta de que su vida es lo más importante; o que él aprenda y deconstruya sus valores machistas, siendo una persona más respetuosa y libre de prejuicios y estereotipos heteropatriarcales.

Encuentros

Sobre los encuentros desafortunados charlando en la conocida aplicación de citas gays llamada Grindr, con un chico con el que tuviste algo hace años, pero durante muy poco tiempo.

Que te dice que te escribe como si nada hubiera pasado porque busca amistad, sin ni siquiera reconocer que eres tú al principio. Que le dices luego quién eres pero no se acuerda… Y que más tarde, después de darle algunos datos sobre nuestras últimas conversaciones vividas, me pide perdón, repetidas veces, como un niño pequeño: un adulto ahora, inmaduro.

Dice que me mintió en algunas cosas, que me dijo algo de lo que estaba haciendo en ese período de su vida…

Me he sentido incómodo y le he bloqueado. Porque no quiero revolver cosas que no tienen sentido ahora del pasado. Aparte de que no hubo nada con el importante para recordar.

Cambios sociales muy lentos

Sigues creyendo que el mundo tiene mucho que cambiar cuando vas por la calle y pasa un adolescente sin mucho respeto, con su coche a toda velocidad sin cuidado, sin mirar a su alrededor por si hay gente cerca, como si fuera un ser superior, que nunca podría ser, por ese aire de superioridad y falta de respeto hacia los demás.

La falta de empatía es muy habitual en estos casos, al igual que en cualquier momento que se falta el respeto y la tolerancia. Esas personas, que no parecen ponerse en el lugar de los demás, incluso con las minorías o grupos discriminados y rechazados por la norma imperante, no comprenden el mundo con respeto, tolerancia e igualdad en el mundo. Lo ven como algo que pueden dominar y someter con su fuerza física, sin emplear la fuerza emocional, tan importante para poder entender y vivir de manera respetuosa y humana en esta realidad que llaman sociedad.

Algunas personas tienen que aprender a deconstruir sus ideas, llenas de prejuicios y estereotipos negativos, costumbres, como las tradiciones que anulan la libertad de las personas, como sus hábitos aprendidos, su educación, deben deshacer todo ese conjunto de pensamientos y acciones para construir un mundo más saludable y positivo.

Matrimonio heterosexual

Curiosamente, en el mismo día, trabajando, me preguntan dos hombres si tengo mujer, si me encuentro casado.

Les respondo, en el mismo instante que me lo preguntan, que no, que estoy soltero. Ahí se queda la respuesta.

No respondo nada más. No lo creo pertinente ni en ese momento ni con esas personas.

Aunque soy libre, al menos así me siento, porque puedo decir con toda la naturalidad que soy homosexual, que mi identidad sexual es homoerótica, queer, o como se quiera nombrar, no he visto importante ni imprescindible comentarlo.

Tampoco tenía miedo de qué dijeran al escuchar la verdadera respuesta. Pues incluso creo que no se habrían asombrado ni sorprendido, ya que seguro que lo habrían visto algo natural y normal, como lo que es en realidad. Pero preferiría no entrar en el tema porque no venía al caso.

Experiencias vitales

Conversaciones entre dos personas desconocidas:

– Aparte del sexo profundo y banal, ese que ahora está de moda, ¿qué aficiones tienes? Aunque creo que siempre ha estado relacionado de alguna manera, con modas de tiempos diferentes.

Le comento que casi todas mis inquietudes son culturales como: el cine, el arte, la literatura, la música, la danza o el teatro. También los planes en el exterior como la playa, el monte, comer y cenar fuera, viajar. Que además de todo eso, el conocer diferentes culturas y lugares creo que es algo muy interesante para entender el mundo y la diversidad, tanto sexual como cultural.

Le digo que compartir esos planes, en muchas ocasiones, me da más orgasmos que una eyaculación precoz promiscua de las que actualmente se tienen.

Cada cosa en su espacio y tiempo, me dice.

Le digo que eso es cierto, que es algo natural. Porque el sexo, una palabra que aún todavía es bastante tabú, como algo oculto y escondido dentro de la sociedad en la que vivimos, es algo natural. Sí, lo es. A pesar de que muchas personas que han estudiado y viajado por diferentes lugares del mundo, lo nieguen y lo juzguen como algo negativo, manteniendo prejuicios que deberían haber desaparecido hace tiempo por existir los valores de respeto y tolerancia, por ejemplo.

Esta persona dice que quiere encontrar a alguien para follar, no para hacer el amor, algo espontáneo, sin medida, sin espera ni paciencia. Pero el sexo, junto a la locura,  es una parte que puede ser constructiva y creativa en la vida. De todos las perspectivas sexuales se puede aprender, de todas las personas se puede observar cómo funcionamos como seres humanos, a través de las emociones, de los pensamientos y relatos que han sido vividos o que podrán vivirse en otros momentos de un futuro, que siempre suele ser incierto, un paisaje de sueños no vividos pero soñados.

El acto sexual, como algo biológico es un hecho natural de reproducción entre hombres y mujeres sexuados. Pero el sexo va más allá de este hecho natural: el placer de sentir los cuerpos, la capacidad de empatizar con el deseo de otras personas, más allá del género con el que se identifiquen. Tenemos la libertad de poder ser como queramos, como sintamos la identidad en nuestra existencia. Aunque muchas personas lo nieguen y no permitan que esa orientación del deseo sea libre, es algo por lo que se sigue luchando en todo momento. Es un derecho humano universal que se obvia pero luego no se cumple.

Todos los acontecimientos que vivimos son parte de nuestra historia personal, de nuestra experiencia vivida. Nada es bueno o malo, sólo la moral juzga. Lo más bonito es estar abierto a cualquier experiencia nueva y descubrir que de algo que desconocemos podemos obtener muchos beneficios para enriquecernos a un nivel más personal.