Diferentes violencias

Los colectivos de mujeres (y hombres) por la igualdad, quieren visibilizar la violencia de manera interseccional. Se entiende que el mundo desde una perspectiva feminista es más amable y empático con las personas, donde el hombre, la masculinidad y la mujer, la feminidad, no se enfrentan. De hecho, conviven en una coeducación.

María, de un grupo feminista, habla sobre los distintos grupos (a favor de la igualdad real y efectiva) que el día 8M y el 25N se unieron para luchar contra la violencia hacia la mujer, porque creen que es un problema institucional, una violencia que es física, psicológica, sexual y existe a nivel mundial.

Según Clementine, una mujer africana, se intenta romper los prejuicios que existen para evitar las diferentes violencias, con el apoyo de charlas y la sensibilización de la población para evitar más violencias, que en muchos casos acaban vulnerando todos los derechos humanos, la vida.

Es importante acercar la cultura africana para que las personas que no la conocen puedan entender cómo es de forma positiva.

La violencia de género es una relación de poder, anula a la persona y se desempodera.

En Bizkaia se lucha por evitar la violencia y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

A partir del año 2000 se nota el aumento de mujeres de otras culturas y empieza a existir esa diversidad cultural que enriquece el mundo.

Para evitar las violencias es necesario crear espacios abiertos y seguros, en los que exista una escucha, un diálogo, una participación social activa, para que exista una inclusión.

Es importante combinar la mirada local con otras, para lograr una perspectiva global para evitar la xenofobia que existe.

La mutilación genital femenina también es un tipo de violencia que se realiza sobre las mujeres por una tradición que se perpetúa en muchos lugares. Es necesario un trabajo de prevención y sensibilización para todos los segmentos de la sociedad: profesionales como jueces, profesores; familiares: padres y madres; jóvenes e infancia,  trabajando la igualdad a nivel global.

Amor lesbiano

Mientras viajo en tren a diario, voy teniendo vivencias con las que interactúo mientras leo, observo y pienso sobre las personas y las situaciones que se me presentan y entremezclan en el trayecto del tren al trabajo (o a cualquier otro sitio).

Esos momentos son partículas de pensamientos y emociones que siento, los relatos que ocurren mientras sueño, mientras imagino la realidad que veo. Y uno de ellos, muy reciente, es el siguiente:

Ayer (quizá fue otro día, no lo recuerdo bien) vi a dos chicas jóvenes, de unos 20 años, sentadas en el tren, hablando, mirándose una a la otra. Parecían medio enamoradas, ensimismadas en sí mismas, ausentes en un mundo ajeno al real que existía fuera de ellas. Ese sentimiento inocente y vulnerable de la adolescencia.

Me sentí feliz al verlas de forma tan tranquilas, tan naturales. Se miraban de una manera cariñosa, normalizando la situación. Se hacían gestos (que yo identifiqué bastante rápido) para darse a entender a ellas mismas, sin lenguaje, sólo con sus cruces de miradas y sus entrelazadas piernas, que se atraían, que se gustaban o sentían algo especial, al menos, entre ellas.

Quizá me alegré también porque ahora se visualiza más ese amor de expresión libre para esta sociedad, que todavía sigue cambiando. Y recordando, que cuando era más joven, no era tan fácil, quizá, expresarlo, pues todavía no se visibilizaba tanto la expresión del amor no normativo de la misma manera. Por eso me hizo sentir feliz ese cambio que se está produciendo en la sociedad.

Aceptarse es un proceso largo. En muchos casos, donde todavía existe mucha homofobia, transfobia, bifobia…, hay personas que no logran normalizar, ni sentirse libres de expresar, su orientación del deseo ni su identidad. En general,  por eso es importante visibilizarlo y educar en la diversidad, para entenderlo de forma natural.

Denunciando el sinhogarismo en el centro de Bilbao

El sinhogarismo es muy habitual en entornos urbanos, donde las personas que no tienen recursos económicos para vivir en una vivienda, pernoctan durante horas (incluso habitan muchas veces) en las calles de las ciudades, abandonadas por el sistema capitalista en el que vivimos.

Una mujer que sobrevive haciendo mimo en la Gran Vía, desde la mañana hasta la noche, en la misma calle, en el mismo lugar, en la misma calle del centro de la ciudad.

Un señor bastante mayor, de pelo blanco, canoso, se encuentra sentado con un perro, que le acompaña siempre, fuera de la oficina de turismo de la plaza circular, en el centro de la ciudad.

Un señor, muy bajito, con el pelo largo y recogido en una coleta, siempre está sentado con las piernas cruzadas, fumando, cada día, fuera del restaurante que está al lado de la entrada a la estación de Abando.

Un chaval joven, en Bidebarrieta, en el casco viejo, que haciendo malabares te pide dinero, mientras tanto, la gente le ignora o algún individuo o señora avanzada en edad, empatiza con él y le da una monedita…

Mientras, en otro lugar muy frecuentado también por las personas viandantes de la ciudad,  un grupo de cinco o seis personas, a saber, testigos de Jehová, se encuentran de pie con sus libros y folletos informativos, inmóviles, estiradas y estirados, elegantemente vestidos con faldas ellas; con chaquetas, camisas y/o pantalones de pinzas o de traje ellos, como si fueran de gala, tan preparadas y preparados para el momento que se encuentran ahí, en la calle, charlando tranquilamente de sus cosas (vaya quién a saber de qué) en Moyua, según se cruza Gran Vía, en el propio Banco Santander que hace esquina, esperando el divino regalo (o quién sabrá qué).

Dos pares sin igual

Las siamesas, las gemelas,

dos mujeres, se ignora si son amigas, primas, hermanas, mellizas,

o simplemente pareja.

Dos melenas morenas y largas,

Un tocado vintage y elegantes vestidos y faldas negras.

Siempre juntas, desde su casa hasta el tren y viceversa.

Las dos con zapatos de tacón visten, idénticas,

marcando siempre el mismo ritmo, a la vez, paso a paso, como si fueran dos militares,

tan directas hacia su destino, sin equivocarse nunca,

tan firmes y aparentemente, seguras de su objetivo.

Suelo coincidir de vez en cuando, cuando bajo a la estación o subo de vuelta a mi casa.

No parecen hablar entre ellas,

siempre juntas al mismo paso, el mismo ritmo.

Una auténtica incógnita su esencia, un misterio irresoluble.

Parecen no socializar con otras personas,

Nunca un saludo o gesto de empatía a a nadie.

Me da la sensación de que son como dos robots que andan como máquinas programadas, haciendo su camino, de ida y vuelta cada día…

Proyecto Iris

En verano, a través de María, que conocí realizando el curso de verano, de Educación sexual y emocional con Ismene y Sendoa, unos sexólogos y pedagogos que trabajan en SOMA (Instituto de Pedagogía y Sexología en Bilbao), que se hace cada año en el Gazteleku de Sestao, empecé a colaborar con una pequeña asociación a favor de los derechos LGBTIQ+ de Sestao.

Como creo que el activismo es algo muy importante, porque es necesario luchar por los derechos humanos y sexuales, decidí unirme al grupo. Pero unos pocos meses más tarde, he decidido dejar de formar parte del mismo, aunque he estado muy contento y he aprendido mucho de las distintas dinámicas que se han realizado: venta de merchandising en Sestao, un taller de educación sexual hablando sobre diversidad sexual, en el instituto Kanpanzar de Portugalete, también otro día, el encuentro del té con pastas y bisexuales, o el día de salir del armario… Todas actividades muy interesantes y enriquecedoras, donde compartimos muchas emociones y experiencias entre nosotras y las personas que asistieron.

El último mensaje en whatsapp, de despedida, como miembro del grupo, ha sido el siguiente:

Buenas chicas/os. Después de meditarlo bastante, os quería comentar que he decidido dejar de formar parte activa de Iris, pues no quiero tener esa responsabilidad.

Ha sido una experiencia muy interesante y me alegro de haber compartido esos pequeños momentos y aprendizajes. Pero en estos momentos voy a hacer una pausa.

Como le decía a María, si puedo ir a alguna dinámica o actividad que podáis realizar iré, pero sin la responsabilidad de formar parte del grupo.

Muchas gracias.

Un abrazo

Elecciones 10-N

El mundo (o cada país) está creado a partir de diferentes culturas (leyes y normas) que permiten tener una inmensa diversidad, y por lo tanto, un gran enriquecimiento sociocultural.

Como cada sociedad está construida a partir de unas costumbres y tradiciones diferentes, surgen conflictos que, en muchas ocasiones, producen crisis muy graves, que destruyen muchas culturas o pueblos indígenas, por tener e imponer poder, ideas opuestas, con ayuda de la violencia, sin querer resolver esos conflictos de manera pacífica.

Algunas veces, algunas culturas dialogan, y empatizan o entienden, que con el respeto a la diversidad se puede convivir. Pero en otras ocasiones, no se llega a ese punto y se destruyen mutuamente, siendo unos los privilegiados y otros los que pierden. La lucha de clases (de ricos y pobres, por ejemplo) es un ejemplo de esto.

Para poder deconstruir el mundo, las sociedades tienen que (y deben) destruir leyes y normas que hasta ahora siguen funcionando en países en las que existen las llamadas supuestas democracias.

Está claro, evidentemente, que el fascismo sigue existiendo (y ha aparecido en muchos países, de nuevo) porque no parece desaparecer. Muchos grupos políticos proyectan odio y miedo, imponiendo, mezclando la religión y las tradiciones, como los toros y la caza, como Vox. Sin embargo, ni siquiera existe la prohibición del mismo, ya que sus líderes siguen normalizando la situación en sus discursos nacionalistas llenos de un fanatismo que atenta contra la libertad a su mínima expresión.

Ejemplos de políticos como: Trump en USA, Erdogan en Turquía, Bolsonaro en Brasil, Putin en Rusia, Xi Jinping en China, Lenin Moreno en Ecuador, Piñera en Chile, más actualmente,  al igual que en el estado español, las derechas entre Ciudadanos, PP y el partido, directamente, nacional, católico y franquista llamado Vox (como el nombre de la editorial del diccionario que utilizaba cuando era pequeño) que tiene proyectos de implantar tradiciones nacionales como los toros o la caza, en las escuelas.  Todos los programas  de este tipo de políticas llenas de odio y miedo, van contra los derechos humanos y las políticas sociales.

Todos estos gobiernos están reprimiendo la libertad de las personas que habitan en sus países, limitando los derechos humanos y vulnerando cualquier tipo de educación, como la educación sexual, pues dicen que es ideología de género, cuando nada que ver tiene eso. Como lo del comentario homófobo que tuvo al comentar lo de las manzanas y las peras, la alcaldesa del partido popular en Madrid, Ana Botella en su momento, que gobernó en Madrid (2011- 2015). También dió que hablar con su inmensa ignorancia del inglés, hablando de lo interesante que es Madrid para el turismo.

En una democracia, deberían existir unos derechos que no están existiendo, porque prima la represión (policial o institucional), la censura, la falta de derechos humanos y la libertad. Pero es algo que se pierde en muchas ocasiones, por fanatismos de diversos tipos.

Por eso es muy importante (y urgente, ya que llegan las elecciones este domingo próximo día 10 de noviembre) concienciarse,  y asistir a votar, de manera democrática y libre, con sentido crítico, para poder cambiar un poco más el mundo, mejorándolo si es posible, y que las personas que vulneran los derechos humanos no puedan gobernar en el estado. Fomentando una actitud positiva y luchando a favor de los derechos humanos con una actitud respetuosa y tolerante hacia todas las personas.