Acerca de Iker Yeled

Un chico con inquietudes culturales y sociales que comparte artículos interesantes sobre arte, cine, literatura y música. También interesado en la lucha por la igualdad social, por la diversidad sexual y minorías étnicas.

El paso del invierno a la primavera

Durante estas dos semanas del estado de alerta en el que nos encontramos confinados en casa, por causa de la crisis sanitaria, se ha podido ver cómo el sol resplandeciente, se veía día tras día, en un cielo azul celeste, resplandeciente, casi todos los días, sin nubes ni asomo de posible lluvia.

Además, se dice (y se observa al fijarse en el ambiente, claramente) que la contaminación ha disminuido bastante por ese motivo. La disminución del tránsito de vehículos por las ciudades, ha aumentado la calidad del aire, tan contaminada desde hace muchos años, aproximadamente desde hace más de un siglo, que desde que comenzó la industrialización y la circulación de automóviles, no había tenido niveles tan bajos de polución atmosférica. Por lo tanto, el planeta, se entiende que ha tenido un pequeño respiro, un ligero descanso desde el inicio de este cambio climático, dentro del sistema capitalista que está colapsado.

Hemos pasado del invierno a la primavera sin darnos casi cuenta, y se ha cambiado el tiempo horario sin ser conscientes (porque ahora como los propios dispositivos móviles tienen autonomía digital, como las tablets, los relojes, que se cambian solos), que estos cambios no nos han afectado demasiado, al estar todos los establecimientos y tiendas cerrados, en el ritmo cotidiano de nuestra vida.

Este año, como no ha existido la rutina habitual del cambio de hora establecido (en el que se adelanta una hora, a las 02:00 h son las 03:00 h), se nos ha pasado de una manera muy difusa, sin que afecte a la población.

Como decía antes, todos estos días del final del invierno, han sido bastante soleados y templados, con temperaturas bastante altas, para ser los últimos días del mes de marzo. Hasta que ayer por la mañana, empezó a llover.

La primavera parece que ha llegado antes de tiempo.

Pues como dice el refrán:

En abril, aguas mil…

Y así ha sido.

La poesía no se equivoca, es perenne, eterna, como la naturaleza, que tiene su propia sabiduría para seguir viva.

Parecía que en estos tiempos extraños de pandemia, de soledad y confinamiento, no íbamos a volver a ver la lluvia. Pero de repente, han empezado a caer unas gotas, pasando de un estado seco, a estar mojado, tanto el asfalto de las carreteras en la ciudad como la hierba de los campos.

Incluso hemos agradecido que llueva, porque al no poder aprovechar el tiempo fuera, dando paseos o yendo a la biblioteca a coger libros o leer, no nos ha preocupado que no haga buen tiempo fuera.

Hemos sonreído con la lluvia desde el interior de nuestro refugio. Pero, ¿qué ocurre con las personas que no tienen vivienda o un techo para dormir? Se encuentran en albergues o en centros deportivos como polideportivos abarrotados, ayudados por personas voluntarias, técnicos sanitarios o educadores sociales (al igual que en los centros médicos las personas ingresadas por causa del virus) sin poder mantener la distancia de separación, ni las condiciones adecuadas requeridas por el decreto de alarma y confinamiento.

Sin embargo, mientras estas personas sufren ese riesgo de exclusión social, otras se quejan desde su portátil o su teléfono móvil, quejándose en las redes sociales de su situación. A saber: por qué se encuentran jugando al fútbol en un campo de fútbol (cuando está prohibido a todo ciudadano mientras esté el estado de alarma), entre otros asuntos… Pero estas personas, normalmente sin criterios, pues suelen hablar más  de lo que piensan o hacen en sus vidas, no son conscientes del privilegio que tienen, ni piensan en la vulnerabilidad que existe cuando al no poder dormir en una vivienda como muchas otras personas, ya que no tienen un hogar ni ningún cobijo como los que lo critican.

Entre tanto, vidas humanas siguen perdiendo en esta crisis sanitaria por la falta de material o protocolos adecuados, ya que ha sido algo inesperado, por la falta de experiencia en este caso específico del virus.

Desde la política parece que no se ponen de acuerdo en salvar vidas,  donde para unos priman más los intereses económicos del excitado capitalismo que las vidas humanas que se están perdiendo o en riesgo con esta crisis.

Por lo que el estado ha decidido disminuir la producción, paralizando aún más el sector laboral, manteniendo sólo los trabajos esenciales, ¿pero cuáles lo son?

Está resultando muy complicado la realización de las tareas, por ejemplo, los sanitarios en los hospitales o en las residencias de personas mayores, donde no existen ayudas ni recursos suficientes para los cuidados sin que pueda existir un confinamiento ni riesgo para las personas que ejercen su empleo. Por ejemplo, la construcción o empresas de producción automovilística, no se consideran esenciales.

Además, me ha sorprendido mucho la introducción de los militares, como antidisturbios y control social, bastante represivo, en una situación como ésta no es prioritaria, siendo más urgente la necesidad de conseguir materiales y recursos sanitarios ( a saber: los servicios esenciales), al igual que  la gestión del mantenimiento de la cadena de alimentación para el consumo adecuado en esta pandemia.

 

 

Confinamiento en Alemania: pueden salir a la calle

Con la inercia de poder observar y leer con más tiempo las noticias, en este confinamiento presente en el que vivimos, curioseando en las redes sociales, ayer saludé por Instagram a un amigo que conocí el verano pasado, cuando estuve en Ibiza de vacaciones, y le pregunté a ver si podíamos hablar un poco sobre qué tal estábamos y contarnos las novedades. Pero como se encontraba ocupado viendo una película, me dijo que podríamos charlar un rato hoy más tranquilamente. Por lo tanto, decidimos dejar la conversación para hoy por la mañana. Y así ha sido.

Hace un rato que he hablado por teléfono con él, que vive en Frankfurt, y por la videollamada de whatsapp que hemos hecho, me ha enseñado cómo en la ciudad, un día espléndido y soleado, por la rivera del río Meno, había muchas personas paseando y andando en bicicleta como él sin pensar en el posible virus que a la mayoría de las personas en el mundo, está creando un confinamiento de varias semanas ya.

Un rato después, por curiosidad, he leído el artículo de Ana Carbajosa, en elpais.com y se ha confirmado que las personas pasean sin ningún miedo por las calles de Berlín, y en el caso de mi amigo, por Frankfurt. Pero en general, en Alemania se permite andar de dos en dos o en espacios abiertos a pesar de estar las tiendas y locales cerrados por la pandemia. Es un país que (de momento) no se está viendo demasiado afectado por el coronavirus (COVID- 19), al igual que Austria.

Se supone que puede ser porque tienen más camas y habitaciones en los hospitales y porque empezaron mucho antes a realizar test para verificar los casos positivos del virus. También puede ser la influencia de la educación: en ese país, como en otros muchos, las personas no se suelen acercar demasiado en las relaciones personales, por lo tanto, es menos probable que den besos o abrazos para saludarse. En el mismo caso, a la hora de socializar, acuden en menor cantidad en grupos grandes a bares o restaurantes. Esto es un motivo bastante interesante para valorarlo.

Espero que mi amigo Vaio, y por consiguiente, toda la gente en ese país, y en todos los espacios en los que no se estén manteniendo las distancias adecuadas, o se permanezca en el exterior de alguna manera, sea consciente y responsable, evitando los espacios públicos lo máximo posible ante esta pandemia que está afectando a todo el mundo de manera global.

Me pregunto hasta qué punto también le va a afectar en los próximos días a esta determinada población que no está previniendo con tiempo.

“Okja” (Bong Joon-ho, 2017)

Mija es una niña feliz que vive en un pueblo de Corea del Sur con su familia, en la montaña, y desde que es pequeña cuida a una gigantesca cerdita llamada Okja, que es su mejor (y única) amiga.

El gran cerdo de 'Okja' provoca una batalla en la pantalla chica ...

Pero un día, una empresa  de la industria cárnica, decide raptarla y llevársela para presentarla en un show en las calles de Nueva York, y después utilizarla de una manera menos agradable sacando beneficios económicos.

 

En un viaje surrealista, desde Corea hasta América, en el que la niña viaja persiguiendo al camión en el que transportan a su  amiga Okja, con ayuda de unos activistas coreanos, que luchan por los derechos de los animales,  se arriesgan en todo ese periplo, en el que se entiende el trayecto como un delirio fantástico, como si fuera una continua persecución policíaca, pero siendo un inverosímil cuento de hadas,  que le da un toque maravilloso, donde el peligro aparente desaparece.

Días de disminución de la erótica y del deseo

Desde hace una semana, hemos dejado de poder compartir momentos con las personas, a nivel mundial.

Hemos dejado de asistir a un concierto, salir a ver una película o ir al teatro, poder ir a comer a un restaurante o tomar una infusión, un té, un café, una cerveza o un vino, en un bar, mientras charlamos con nuestras amistades o familiares. Lo mismo que poder dar un paseo por las calles, que se ha convertido en una prohibición con el estado de alarma que ha impuesto el gobierno.

Me pregunto qué estarán haciendo las personas promiscuas (o no) que se relacionaban a través de las aplicaciones de ligue (que ahora, y desde hace años ya están de moda), las que quedaban cada día con una persona diferente o les gustaba tomar un café con sus amistades, amantes…

Supongo también que  habrán disminuido las relaciones sexuales. Pues si con este estado de alerta tenemos que estar separados un metro y medio entre persona y persona, entiendo que no es posible tener relaciones sexuales ( ni siquiera un cariñoso abrazo o beso en la mejilla, a saber, por temor al contagio y transmisión del coronavirus existente en el mundo, propagado desde una ciudad china hace varios meses, y que hasta ahora no nos habíamos dado cuenta de la gravedad e importancia que tiene, y de las futuras consecuencias.

Me pregunto si las personas que solían tener deslices con sus parejas, mintiendoles, con algún amante en el trabajo o después del mismo, o las personas adictas a las aplicaciones para ligar y encontrar un “match” fortuito (con ayuda de las redes sociales, encuentros efímeros, de un día o una noche), ahora se habrán puesto a pensar en que no van a poder hacerlo, porque el contacto está restringido totalmente.

Me planteo en estos momentos:

¿Las relaciones sexuales y amorosas se están quebrando o disminuyendo por la dificultad que el estado de alarma del estado ha generado estas semanas?

Seguramente se realicen futuros estudios estadísticos sobre el asunto, al igual que de la disminución de la contaminación en las grandes ciudades, donde hasta que se han parado los comercios y detenido toda la producción no imprescindible, toda la actividad económica tan compulsiva, no nos ha hecho despertar…

Aunque me cuestiono si realmente tendrá un efecto positivo de concienciar a la población o seguiremos consumiendo de manera desorbitada como hasta ahora, hasta que de nuevo vuelva a ver otra llamada de atención… Es mi duda.

Pues es algo de lo que dudo, sinceramente. Porque creo que es lo que pasará. No creo que el capitalismo, como bien dice un filósofo coreano, se paralice. Porque puede más el poder económico que la parte humana. Se está observando eso, que no importan las personas, sino el dinero, el poder que se tenga sobre las minorías o, en este caso, la mayoría de la gente que trabaja.

La avaricia del poder económico

El coronavirus ha creado una gran crisis a nivel mundial. El planeta está cansado. La naturaleza está en el límite de la supervivencia.

Muchos grupos ecologistas llevan décadas denunciando que muchas especies de fauna y flora están desapareciendo, por el consumo excesivo, es decir, a causa del crecimiento extremo y constante que crea la necesidad de lograr más beneficio económico con el capitalismo. También hay teorías que hablan de que existen ciertos intereses económicos, entre las élites que dominan el mundo, por ejemplo, farmacéuticas que quieren beneficiarse de las semillas de los diferentes pueblos, monopolizando y expoliando todos los recursos naturales posibles, produciendo una mayor desigualdad entre las personas. Y sobre todo, eliminando a las personas mayores, abuelas y abuelos, que como tienen, a menudo, polipatologías se encuentran más delicados, por lo tanto, se enfrentan a muertes cercanas. Es decir, la población más longeva que tenemos, nuestros mayores, que no son productivos ya para el egoísta y avaricioso capitalismo, se convierten así, en inservibles e inútiles, sin ningún rasgo de empatía, ignorando y vulnerando su derecho a vivir sus jubilaciones.

Como bien sabemos, esta crisis económica no afecta por igual a todas las personas. No les afecta de la misma manera a los ricos que a los pobres, porque a las personas privilegiadas, enriquecidas con sus empresas, gracias al trabajo que las clases más pobres/trabajadoras realizan, arriesgando su salud, por el bien de unas pocas personas.

Empieza en China, se transmite por Europa y terminando en América, donde está llegando estos días, sin saber muchas personas que iba a llegar hasta sus ciudades, 

La contaminación del planeta ha descendido en todas las ciudades y continentes por el estado de alarma en algunos países. El aire está más limpio estos últimos días, ya que ha descendido en el mundo el tráfico rodado de los camiones, los coches, incluso del transporte público y las motos. 

Desde el sábado día 14 de marzo, el Gobierno declaró el estado de alerta, con la falta de libertades que eso supone, poniendo al ejército y a la policía al control de las calles para evitar que la ciudadanía salga de sus viviendas y cumpla con el confinamiento establecido (hasta nuevo aviso), desde mismo día. Es un hecho único, algo insólito y excepcional en una democracia como en la que vivimos. Aunque, según el gobierno, es para mantener la salud pública.

Nos han dicho que permanezcamos en la vivienda, en cuarentena, durante quince días (que en realidad serán mucho más, a saber), que sólamente se salga para hacer las compras, ir al banco y al médico (aunque muchas citas se están cancelando o se están realizando por teléfono), o para ir al trabajo, en el caso que no sea posible hacer teletrabajo, y que si vamos, se realice el viaje de manera individual, para no transmitir el virus, pues hay que mantener la distancia de un metro y medio entre dos personas.

Sin embargo, esa distancia en algunas ocasiones, es casi imposible tenerla, ya que las personas que deben ir a su trabajo por fuerza mayor, al ser de ámbito imprescindible para poder retornar la normalidad en la sociedad y resolver la crisis, arriesgan su salud y la de otras, tanto en el hospital: los médicos, enfermeras, celadores y el personal de la limpieza como los dependientes de los supermercados.

Esperemos que en pocas semanas se pueda resolver este holocausto económico y la sociedad sea más consciente de aprender esta lección que debía reconocer y que ha tenido que ocurrir este colapso para la catarsis y renovación.

 

“Existir es resistir” (Javier Díaz Muriana, 2018)

 

Musulmanes y judíos.

Árabes y hebreos.

Palestina e Israel.

Palestina lleva muchos años siendo invadida por Israel.

Israel quiere todo el poder, desea poseer todas las tierras de Palestina. Pero ésta resiste, porque su esencia existe.

 

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Las personas que viven en Palestina quieren mantener sus trabajos, sus casas, sus familias, en definitiva, sus vidas. Pero Israel no les permite vivir, porque destruye todas sus pertenencias costumbres.

Muchas personas (y sobre todo, muchas mujeres) en Palestina, sufren diversas violencias cada día.

El régimen colonialista de Israel, con su gobierno sionista, quiere apropiarse de todas las tierras y promulgar su política contra las creencias musulmanas, el árabe, eliminando la cultura y vulnerando los derechos de la población que habita esos territorios.

En este documental se observa cómo la Policía israelí está dentro de la militarizado lugar.

También se explica el relato de un activista palestino, que crítica y denuncia visibilizando la situación trágica y bélica en la que se encuentra el pueblo palestino, que se mantiene desde 1948.

La llegada del Coronabismo

Las migraciones en el planeta existen desde tiempos inmemoriales, por discriminación de la orientación sexual y de género, por  ser mujer, por ser disidente (social, político, sexual), por el hambre, la pobreza, por buscar una vida mejor, por causa de los conflictos que crean las guerras, entre otros muchos motivos; las guerras existen por el Petro-horror, horror que crean esas guerras en Siria, Irak, Afganistán… vulnerando los derechos humanos.

Paradojas de la globalización y el error del acuerdo europeo: la mercantilización de la migración haciéndolas esclavas a las personas migrantes, la libertad de fronteras, pero creando muros y desigualdad, en una fragmentación socio-política (extrema derecha).

Dicen ser solidarios, globales y plurales, pero luego no quieren aceptar las migraciones, con las que se lucran las mafias de armas y de trata de personas, personas inocentes y ajenas a los intereses de los gobiernos, que sólo buscan pretextos para justificar esos mismos intereses, manipulando a las personas, vulnerando los derechos humanos de esas personas que huyen, desviando la información de los relatos reales, para crear en las sociedades miedos, creando fantasmas.

            – Todo esto es una manipulación para crearnos miedo a las personas…

Los virus son creados por intereses económicos y políticos. Lo importante es mantener la calma, la tranquilidad.

           – USA tiene el poder en el mundo, y ya sabes, por eso, también hay personas que tienen que irse de sus países como vosotras… Nos creamos la idea de que tener más es ser mejor, de que se vale lo que se tiene, y cuanto más se tiene más felicidad existe. Pero eso no deja de ser un sueño irreal, porque la realidad, es que cuanto menos tienes más lo valoras y no necesitas más que lo que realmente utilizas.

Todo el mundo quiere ganar dinero porque se ha aprendido que eso funciona así: los políticos crean guerras y conflictos en países donde las personas, especialmente la infancia, los niños y las niñas en el mundo, sufren, siendo siempre inocentes…

Pero como en el planeta, sólo unas pocas personas quieren (y poseen) el poder de las semillas y las grandes empresas  multinacionales, nos engañan diciendo desde los medios que existe un virus y que es el causante de las muertes de personas mayores que no producen ya, y que la culpa es de China porque allí no hay higiene y tienen represión. Pero en otros aspectos destacan que saben gestionar mucho mejor la pandemia que existe actualmente en todo el mundo.

También estas élites quieren convertir un recurso natural y universal en algo privado, como es el agua, al igual que el sistema sanitario para personas con muchos recursos y dinero.

Kurt Cobain

Kurt, ese chico tímido y sensible de Seattle, que expresaba sus emociones como ningún otro en esa época donde había que ser fuerte, masculino y viril. Cuando todavía, a principios de los años noventa, los chicos no se veía bien que expresaran la tristeza, la alegría o cualquier aspecto emocional que tuviera. sentimientos llenos de una gran emotividad.

El joven que dijo “God is gay” (“Dios es gay”), el chico que era buscador de la verdad y la lucha por la igualdad, a favor de la diversidad sexual, ya que se oponía a las conductas machistas y homófobas, por ejemplo, cuando alguna vez dijo en el escenario que el que estuviera a favor o tuviera actitudes de ese tipo, no era bienvenido a sus conciertos.

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De pequeño fue educado en una familia muy religiosa, y aunque después él quiso dejar de lado esas costumbres, y aunque incluso conoció a uno de sus compañeros de grupo en una iglesia, luego también continuó siendo creyente. Pero con sus respectivas críticas.

Tradiciones rurales

El otro día, por casualidad mirando en instagram, vi una fotografía de una fiesta popular, en Navarra, en la que salían hombres disfrazados de animales,  en la que, al menos, antiguamente, se utilizaba sangre (desconozco si actualmente se sigue utilizando).

Como me sorprendió bastante, decidí enviárselo a varios amigos para ver qué opinaban. Uno de ellos, que conoce esa tradición y está familiarizado con ella, pues vive cerca de la zona en la que se realiza esa fiesta tradicional, la tiene normalizada, porque la ha vivido, y se enfadó un poco conmigo porque decía que yo no entendía qué era, que debía ir a verlo para comprenderlo, porque era una tradición que había que respetar porque lleva toda la vida celebrándose.

Y yo le respondí que aunque fuera una tradición de siempre, me parecía mal que se utilizara sangre o la violencia, pues lo comparaba con la fiesta de los gansos del municipio bizkaino de Lekeitio, o la cabra que se tira de un campanario en un pueblo de Zamora, o la muerte en las corridas de toros, como tantas otras tradiciones que vulneran los derechos de los animales.

Sin embargo, otras personas al verlo, me comentaron todo lo contrario: no se sentían a gusto sabiendo que eso se realizaba aún hoy en día, en una zona rural, en un pueblo de Navarra. 

Se enfadan los que están a favor… Y yo no entiendo que las tradiciones se deban mantener si crean sufrimiento

Conversación X

Aquel día hablaba contigo sobre las aplicaciones móviles que existen (por ejemplo: Grindr, Badoo, GayRomeo, Tinder, Wapo, Scruff, y tantas otras) para conocer gente y ligar. Incluso se pueden utilizar no sólo para eso, sino, directamente, para tener sexo con cualquier persona que aparezca conectada cerca de tu casa, trabajo o cualquier lugar en el que te encuentres. Casi todas (sino todas ya) tienen la opción de utilizar el GPS, como bien se sabe, para geolocalizarse entre las personas.

Yo he quitado las apps.

Además que paso de quedar con peña, dan pena. Ya follé en su día.

Ahora me cuido de conocer a gente.  Paso, he aprendido a valorarme más. 

Mi cuerpo es mío, y hay que cuidarse.

Es la mejor época que tengo, y estoy tranquilo sin tener sexo.

Paso.

He aprendido a valorarme más.

Sinceramente no me preocupa el sexo ahora mismo.
Como a la gran mayoría de personas que viven en esa tensión nerviosa continua y obsesiva de follar, de follar…

Obsesión por penetrar o ser penetrados. Por eyacular, por lamer y besar, por llegar a ese estado de excitación sin sentido.


De follar.