“Video games”, descubriendo a Lana del Rey

Es escucharla y transportarme a otro tiempo, me fascina.  Esta canción me marcó mucho en el año 2012, antes de irme a Lisboa.  Aunque estando aquí, en mi habitación ya la escuchaba.

Salió a finales de 2011. Yo la conocí en febrero de 2012 y en marzo me marché a Lisboa. Cuando estaba allí siempre la escuchaba: ésa, born to die… y todas las que iban saliendo o encontrando por youtube.

Fue un sitio maravilloso. Me encantó. Tengo que volver. La escuchaba allí, y no sé por qué…

Sí, esa canción es una pasada, me transporta emocionalmente a otro mundo, como volver a una época primitiva, a la era más salvaje y libre en la naturaleza. Sentimientos de regresar a la infancia donde la inocencia es parte de la naturaleza.

Veíamos películas en lonjas y garajes donde guardaban bicicletas. Realmente eran cines alternativos habilitados para proyectar historias.

Anuncios

Lo inolvidable del recuerdo

Cuando parece que encuentras el anhelo lo pierdes lentamente. Quizá es algo tan vulnerable como una emoción que pasa mientras escuchas Sigur Ros, solo en la soledad de tu habitación. Sientes nostalgia antigua.

¿Por qué nos cuesta decir las cosas tanto? No creo que sea tan difícil ser claros, sencillos, hacer las cosas fáciles. Pero supongo que cada persona tiene un mundo en su interior que descubrir despacio, poco a poco, y algunas no saben cómo hacerlo, cómo recordarlo. Siempre intento encontrar el equilibrio en las cosas, cuando me pregunto o escribo algo, cuando me expreso lo que quiero y cuando hablo y comunico lo que siento dentro a los demás. Es una necesidad innata que tengo por decir al mundo, sacar de mis adentros toda esa palabra herida o desconocida, incluso desaparecida por el paso de los años.

El deseo latente en los momentos románticos que desprende emociones olvidadas.

 

Consciencia como camino del ser

Observar la serenidad: el camino encontrado y buscado en algún lugar alejado de la mente consciente. Sabemos trascender esas cosas que nos hacen sufrir y pasar malos momentos.

– Me gusta mucho la canción de Deep Forest, titulada ‘India’.
– Sí, es un buen grupo. Te gustarán los clásicos como The Doors, The Beatles, Pink Floyd, ¿no?
– Jejeje, sí. Eres bueno leyendo a las personas…

———-

– Uno me ha borrado del Skype ahora, después de hablar durante un rato como contigo. Es algo que me enoja. ¿A ti no te pasa a veces? La gente es muy poco consecuente y educada. Me siento mal siempre que pasa eso, me pregunto por qué hacen eso.

– Pues la gente no es mala, hay malas gentes, es diferente. Lo hacen porque hay cosas que no entienden muchas veces.

– Al verme por cam se fue. ¿Qué no entienden? Me dijo: me tengo que ir, y se fue.

– Ay, tranquilo, igual no volverás a saber de él.

– Sé que así acumula mal karma. ¿Crees en el karma?
– No pasa nada.
– Es el ego el que sufre, no yo.
– Mmm sí, karma, puede ser que sí.
– Me interesa mucho la filosofía oriental, la meditación, todo eso. Por eso la mente es importante dominarla… Deep Forest es un grupo que me gusta mucho. Como Enya, Kitaro… y la psicodelia de los sesenta.
– Kitaroooo… ¡Cásate conmigo! ¡Eres el hombre indicado para mi!
– ¿Le conoces?
– Pon fecha y me voy a España… Sí, es muy bueno, y aunque estuvo casado con una hija de los mafiosos Yakuza, me sigue gustando mucho.
-“Tenemos que aprender a ver en la aparente muerte de la semilla su transformación en planta”, dijo Thich Nhat Hanh. Me gusta mucho ese autor vietnamita. He leído de él…
– Lo conocí por Cirque Ingenieux.
– No sabía su historia con la familia Yakuza.
– Thich Nhat Hanh!!! De verdad que nos tenemos que casar…

– Yo también. En este momento estoy leyendo algo más o menos parecido: ‘El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte’, de Sogyal Rimpoche. Muy bueno.

– Sí. Osho también, Krisnamurthi… La india es un destino al que quería ir, junto a Japón. El zen, el tao, todo eso desde muy pequeño me ha interesado: leyendo, meditando con incienso en casa. Ahora lo tengo algo olvidado, pero sigo creyendo en ello. Aunque no practico demasido, debería volver a centrar mi ser en ello, porque el mundo actual nos está llevando por el exceso. El hedonismo y el capitalismo está demacrando nuestro ser.

–  (Icono de un sol).

– Paz y amor… ¿Has leído ‘Ami el niño de las estrellas’? Es un libro de un venezolano, llamado Enrique Barrios, que me encanta. Como  ‘Juan Salvador Gaviota’ de Bach. O ‘Siddhartha de Herman Hesse’ y ‘El alquimista’ de Paulo Coelho también…

– Adoro a H. Hesse. Me acuerdo aún cuando leí ‘Demián’. Me dejó como ido por muchos días pensando en que yo encontrara un amigo igual. Y de alguna manera llegó: ahora tengo 12 años de amistad con este sujeto.Y caray, he aprendido muchas cosas.
– ‘Sobre las ruedas’, ‘El lobo estepario’, ‘Demián’… Sí, ese personaje misterioso me identificaba con él. Yo también quería eso, pero nunca lo he logrado. O eso creo… No sé, creo que esa gente espiritual siempre está ahí, pero no sabemos encontrarla o no sucede lo necesario para hallarla… Siempre he creído en el mas allá, en las energías y todo eso; siempre he pensado que la gente así no cometía errores, que eran perfectos, equilibrados, pero sé que no es así, porque muchos producen problemas y se exceden. La gente está desequilibrada en esos ámbitos del mismo modo.
– Luego de algunos años leí ‘Siddhartha’, y comencé a buscar mi propio camino del guerrero.
– Pero siempre desaparece la gente espiritual que acabo encontrándome por el camino. Y no sé por qué. Pensaba que algún día podría encontrar a alguien… y mantener esa relación. Pero resulta difícil…
– Igual opino, la gente comete errores todo el tiempo, pero bueno, es natural, no somos perfectos.
– Es un camino eterno… Al igual que con el sexo mezclado con la espiritualidad, el tantra, etc. Sobre cómo equilibrar la energía sexual, que se dice la más potente.
– Yo me considero muy afortunado por mi familia y mis amigos. Hay gente muy especial. No pude rodearme de mejores personas.
– El sexo y la espiritualidad es algo que me interesa mucho siempre.
– Sí, pero ellos fueron los indicados para mi.
– Mi madre sí lo comprende; mi padre quizá no lo entiende tan bien, pero no importa. Siempre lo tomo como lección karmica, como el yin y el yang en ellos. Dos extremos para aprender en la vida, un aprendizaje continuo… Hacía mucho que no hablaba así con alguien, y eso que durante todos estos años he estado intentando conocer gente. La he ido encontrando pero siempre desaparecen, se acaban desvaneciendo las relaciones, se va perdiendo el contacto. Pero lo acepto… O llegan personas que no creías ni pensabas que fueran como pensabas. Entonces crees que tienen que ser de otra forma porque no te atraen. En el amor, por ejemplo, alguien te atrae físicamente pero no espiritualmente o viceversa. Cómo hallar esa persona serena, ecuánime… Quiza no existe… Es mi búsqueda eterna, mi yo, mi centro.

Como ves me he abierto mucho… Pero me has dado buena vibración, onda, o como quieras llamarlo. Y por eso sé que lo entenderás…
– Opino que a veces dejamos que el ego nos hable más de la cuenta, y buscamos a gente que no existe por considerar que es lo que nos merecemos. Sí, entiendo, hablamos el mismo código…

—————————————————————-

– Jarmusch… Me fascina esa película: vampiros vistos desde un punto de vista tan diferente… Nada que ver con el mundo del vampiro.

– No sabes lo mucho que me gusta esa película!!!

– Cultura a tope. Me encanta. Es lo que quiero tener: gente impregnada de voluptuosa cultura.

– Jojojojo full culture XD.
– Una bacanal cultural de arte, música, cine y literatura. Enamorarme de esa gente tan profunda. Entrar (o estar) en éxtasis. Cuesta mucho ver en la realidad gente así, pero sé que sí la hay…

La edad del porvenir

Nos dictan siempre, somos la edad del porvenir…

Parece que tenemos que hacer las cosas como nos dicen que hay que hacerlas. Creo que tenemos que ignorar un poco lo que los demás digan de nosotros y piensen (o puedan pensar) sobre lo que hacemos y/o decimos. Debemos hacer lo que deseamos, lo que queremos, porque sino no seremos nosotros mismos ni libres. Aunque la libertad es compleja. No es fácil definirla no conseguirla. Es algo que va más allá de lo que podemos hacer, de lo que podemos digerir. Los límites son bastante opacos.

(El título de la entrada en el blog está sacado de la canción de Javier Álvarez en su disco homónimo del año 1994)

Compartir, ¿acaso hay algo más allá?

kurtvile1

Kurt Vile walkin´ on a pretty day

Debo decir que mientras escribo todo esto estoy escuchando “Snowflakes are dancing” de Kurt Vile, un artista que me fascina. Sólo tiene cuatro años más que mi yo biológico en este planeta, pero su música hace transportarme hacia lugares donde los sueños son posibles y se hacen reales, donde compartir va más allá del propio hecho de compartir. No quito importancia a jóvenes músicos, pero éste me seduce sobremanera con su música, con su sonido.

Necesito que leas los libros que leo para que descubras mi mundo interior; que veas las películas que me hacen sensible a esas imágenes tan fascinantes que contemplas a mi lado. Necesito que escuches la música que me gusta, que comprendas cómo me siento al escucharla, para poder abrazarlo todo… ; que entiendas lo que amo…Empatizar con el alma inacabada de la eternidad que nos envuelve… ¿Acaso existe algo más allá del compartir algo aunque sea por un pequeño y fugaz instante?

Así, despertándome un bonito día, como dice Kurt en su canción, puedo observar la vida desde el punto de visto que siempre he soñado, que siempre sueño y, de momento, soñaré… Mientras no se hagan realidad los sueños… Quizá no sea posible alcanzarlos de la manera que los soñamos.

Tarde de música clásica con Javier

Javier Eguillor

Javier Eguillor, un gran timbalista

 

Un concierto pleno de melodías emocionantes. Un viaje hacia pasajes etéreos. Por ello, en algunos instantes me recuerda a canciones de Pink Floyd; donde la vida y el sueño se confunden.
Los timbales suenan y resuenan cada momento como fiebras salvajes, heridas e inseguras en el bosque.
Una deliciosa manera de escuchar un gran concierto de música clásica. Al salir hablamos un pequeño rato Fon él. Nos despedimos hasta la próxima vez. Que si continúa tienen cada varios años ha sólido venir…

Encuentro musical

Imagen

Una tarde amena escuchando música clásica en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Por un lado, una interesante solista tocando al piano, y después un clarinete con piano. Y por otro, para concluir, un concierto de la Orquesta Sinfónica de Pontevedra, donde hay músicos jóvenes demostrando sus grandes dotes musicales.

En definitiva, una gran delicia para el oído y las emociones en la que disfrutar del sonido, olvidando los problemas cotidianos, viajando hacia otros parajes de ensueño.