Un año de cambios

De repente, después de terminar las prácticas de educación infantil con niños de tres años, en el colegio público del barrio al lado de mi casa, empecé a enviar CV para encontrar un trabajo. Y en un mes y medio aproximadamente, me llamaron de una fundación para trabajar en una vivienda de acogida con personas en riesgo de exclusión social, en Bilbao.

Fui a la entrevista, que era en otro sitio diferente al que iba a trabajar, y después de esperar una hora o más en el lugar, llegó la coordinadora/educadora que me iba a hacer la entrevista. Había habido un accidente en el metro y por esa razón había tardado tanto. Se disculpó y comenzó la entrevista. Me comentó que necesitaban de forma urgente un integrador social y me dijo que me iban a contratar directamente habiendo visto que era el perfil adecuado para ese puesto.

Me quedé un poco sorprendido, pues me extrañó la actitud de ella de expresarse de manera tan nerviosa y rápida, y de que me contratara en un proyecto que era nuevo y trabajaba para el ayuntamiento de la ciudad. Entendí que era algo urgente para ellos contratar a alguien para ocupar un puesto indefinido… ¿o quizá no lo era?

Me envió a la vivienda para que me hicieran otros responsables la entrevista y me cogieran los datos personales. Empecé a trabajar en unos días, pues en principio sería comenzar en agosto, pero ya a finales de julio me dijeron, el mismo 26 de julio, que empezaba a trabajar con ellos, porque entraba una familia ese misma tarde. Mi horario era de 18 a 23 horas los miércoles, jueves y viernes; el fin de semana eran 10 horas, repartidas de 10 a 20 horas de la tarde.

Parecía muy interesante la oferta. Incluso teniendo ese horario extraño, sin cambio de turnos, ya que normalmente en estos trabajos se suelen rotar los turnos de los trabajadores, no me importó ni me pareció extraño. Pues habrá sitios en los que se trabaje así, de esa manera, sin ningún problema.

Como las cosas iban bien (o eso pensaba), empecé a pensar en independizarme: coger una habitación para compartir piso con alguien, o algo parecido. Y en menos de dos meses lo hice.

Encontré por una aplicación de ligues a un viejo conocido que vive por la zona donde trabajaba, y me informó de que alquilaba su casa. Y pensé: será mucho mejor convivir y tener más tranquilidad con una persona que es dueña de su hogar. Y dije: pues genial, un día voy y lo miro para ver si me gusta el piso.

Después de verlo y asegurarme de que me quería independizar fuera de mi hogar familiar, en unos días accedí, cogí las cosas con ayuda de mi familia (mi hermano y mis padres, que aunque siempre podamos tener conflictos de convivencia, están ahí para lo que necesito), y me independicé.

Mi familia siempre rehuye de que me vaya de casa, pero es ley de vida (como se suele decir) y es una necesidad que tenemos de ser más libres, de aprender, de madurar como personas y crecer como personas.

Fueron unas semanas interesantes por sentir y vivir mi autonomía, mi independencia, mi vida al lado del trabajo. Y no teniendo que coger el tren de ida y vuelta cada día, perdiendo consecuentemente mucho tiempo mientras leía o escuchaba música o hablaba con alguien que en ese momento viajaba en el tren conmigo.

Incluso creo que ese tiempo no es perdido, que cuando viajas, se puede observar, leer, aprovechar para ser introspectivo, pensar en uno mismo o en las cosas que ocurren en el mundo, los pensamientos y emociones que pasan por la mente, etc.

Después de un mes y algo, hubo cierto conflicto con él (que para mí no lo era) y me comentó que debería irme, buscar otro sitio para vivir. Así que me entró cierta angustia y ansiedad por la incertidumbre de no saber qué hacer.

Empecé a buscar otros pisos, pero esta vez yo solo, sin compartir con nadie, para buscar una mejor manera, aún mucho más autónoma, de vivir. Por lo tanto, miré en inmobiliarias y aplicaciones de búsqueda de pisos online, y no me convencía nada. Aparte de que era mucho más caro todo y empecé a pensar en el futuro próximo: si cojo un piso yo solo de una habitación, tengo que hacer un contrato de seis meses o un año mínimo, y si no continúo en el trabajo a ver qué hago…

Entonces, gracias a la colaboración de mi familia, decidí volver a mi habitación, a mi casa, donde llevaba la mitad de mi vida viviendo, en las afueras de la ciudad. Y aunque tuviera que coger el tren cada día como antes y considerase a veces que es algo aburrido y cansado (leyendo y escuchando música, que estando al lado del trabajo no hacía), era la manera idónea, desde ese prisma.

Es decir, analizándolo bien, creo que hay cosas positivas también en ello y que así ahorraba dinero para meterme en un futuro piso, en una hipoteca, y no en el alquiler de un piso, que me podría salir como ésta en cantidad…

Pero ayer, finalmente, se me trucó el sueño de poder ahorrar para conseguir una vivienda, pues me llamaron para comentarme que se me terminaba el contrato de trabajo. Me quedé asombrado porque no intuía nada, no me habían dicho nada previamente como se supone que debe ser, y lo desconocía. Tuve un día triste y pensativo, con ansiedad y angustia por la nueva incertidumbre en mi vida laboral (y personal también, ya que todo es global u holístico e interfiere entre sí).

Considero que lo más importante de todo es tener una capacidad de empatizar, de ser solidario y de amar por encima de todo incluso a quien no te pueda amar o valorar. Todos tenemos algo que aportar, y debemos aprovecharlo para seguir adelante incluso cuando haya problemas, conflictos ya sea en el ámbito laboral , personal, familiar, emocional… Todo es cambio en la vida y se trata de evolucionar y conseguir avanzar para aprender. Y sobre todo, no parar de buscar, pues siempre se encuentra algo mejor o que ayuda a mejorar tu situación personal.

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El significado espiritual sobre los terremotos. (Amor incondicional)

El significado espiritual sobre los terremotos.

 

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Es un tema mucho más profundo de lo que puede parecer a primera vista. Está relacionado con la historia de la humanidad y con nuestro camino en la vida.

Aunque quizás pueda sorprender la idea, la estructura física del planeta está conectada con nuestra conciencia: cambios en nuestra conciencia provocan cambios en la estructura de la Tierra.

Y esto son los terremotos: cambios en nuestra conciencia.

Y es importante entenderlo bien para comprender nuestra existencia.

¿Qué Es la Materia?

El primer paso para comprender el significado profundo de los terremotos es ver que hay una relación muy intensa entre nuestra conciencia y la estructura física de la Tierra.

Esto es algo que normalmente no tenemos en cuenta: normalmente tenemos la sensación de que el mundo físico y la conciencia son dos cosas totalmente separadas. Y lo cierto es que realmente lo parece: a primera vista parece que nuestra conciencia no afecta a la materia de ninguna manera.

Pero no es así: nuestra conciencia y la parte física de la vida están completamente unidas. Todo lo que pasa en nuestra conciencia afecta a la materia.

Y el motivo es muy simple: la materia es conciencia.

Cuando vemos un objeto, normalmente tenemos la sensación de que está fuera de nosotros. Pero es solo una apariencia. En realidad, el objeto está en nuestra conciencia.

Por esto a nivel científico aún no sabemos de qué está hecha la materia exactamente. Llevamos siglos buscando y no hemos encontrado la respuesta definitiva: a medida que vamos entrando en la materia, lo único que vemos es un enorme espacio vacío, y unas partículas cada vez más diminutas y escurridizas que no se dejan atrapar.

Mi opinión es que no las atraparemos nunca. Porque la materia no tiene existencia propia.

La materia es simplemente un subconjunto de nuestra conciencia.

La Conexión entre Nuestra Conciencia y la Tierra

La materia es una parte de nuestra conciencia, y por lo tanto, todo lo que pasa en nuestra conciencia, especialmente nuestros pensamientos y emociones, interactúa con la materia.

Lo primero que responde a nuestros pensamientos y emociones es nuestro cuerpo. En función de lo que pensamos y sentimos, nuestro cuerpo reacciona. De hecho, las enfermedades son una respuesta de nuestro cuerpo a los pensamientos y emociones que hemos ido acumulando durante tiempo.

Aparte de nuestro cuerpo, nuestro entorno también reacciona a nuestra conciencia. Esta reacción no es clara ni evidente (debe ser así para que la Tierra pueda cumplir la función para la que fue creada) pero, si nos fijamos, podemos ver que existe.

Las casas, por ejemplo, se deterioran más rápido cuando nadie vive en ellas. Las plantas crecen más cuando hablamos con ellas y las tratamos con amor. A veces nos sentamos al lado de una persona y nos sentimos bien (o mal) sin conocerla y sin hablar con ella. Y a nivel científico, hay experimentos donde las partículas subatómicas que forman la materia se comportan de manera distinta en función de lo que los científicos que hacen el experimento esperan de ellas.

La materia que nos rodea reacciona a nuestra conciencia, porque la materia es conciencia.

El Origen Espiritual de los Terremotos

Así pues, lo que pensamos y sentimos afecta a la materia de la Tierra: afecta a nuestro cuerpo y también a nuestro entorno.

Teniendo esto en cuenta, imagínate qué sucede cuando muchas personas piensan lo mismo: el impacto sobre la estructura de la Tierra puede ser muy grande.

Y esto es lo que pasa en los terremotos. Lo que sucede generalmente en estos casos es que la sociedad está dividida: una parte quiere vivir en el amor y avanzar, y otra se resiste a hacerlo. Unos tiran hacia un lado y otros hacia el otro, y esto al final afecta a la estructura misma del planeta.

Es como si hubiera un “escalón” en la conciencia global de la humanidad. Por un lado hay un grupo de personas con la conciencia elevada, y por otro lado hay otro grupo con la conciencia baja. Y, en algunos casos, este desnivel puede provocar una sacudida en la Tierra.

Los Efectos de los Terremotos en la Humanidad

Los terremotos (y, de hecho, la gran mayoría de acontecimientos “impactantes” que suceden en la Tierra) se producen cuando hay dos grupos de personas con niveles de conciencia muy distintos.

El objetivo profundo del acontecimiento es que los niveles se igualen para recuperar el equilibrio. En este universo, todo lo que está desequilibrado tiende siempre a volver al equilibrio de una manera u otra.

Ahora bien, para que los dos niveles se equilibren hay dos opciones: que el grupo alto baje su nivel, o que el grupo bajo suba el suyo. Es decir, que el grupo alto se deje llevar por el miedo y baje su frecuencia de vibración, o que el grupo bajo conecte con su amor y aumente la suya.

Desde el punto de vista del universo, lo deseable es que el grupo bajo aumente su vibración; no a la inversa. El universo quiere que el amor aumente en la Tierra.

Pero la Tierra es un planeta de libre elección, y para respetar nuestra libre elección, el universo no puede forzarnos a amar; debe dejar que nosotros lo elijamos. (No entraremos hoy en este tema, pero esto forma parte de la función de la Tierra en el universo. Es una función muy hermosa y todos estuvimos de acuerdo con ella cuando decidimos venir aquí).

Así pues, por mucho que el universo desee que elijamos el amor y no el miedo, deja que seamos nosotros los que tomemos la decisión.

Y si te fijas, estas dos opciones, el miedo y el amor, son las dos opciones que aparecen siempre que hay un terremoto.

Cuando hay un terremoto, en primer lugar aparece el miedo. Los que viven el terremoto en primera persona, en general, sienten un miedo muy intenso. Y los que ven el suceso en las noticias, muchas veces tienen miedo de que algún día les pueda pasar a ellos.

Pero aparte del miedo, también está siempre presente la compasión. Cuando sufrimos y vemos sufrir a los demás, sale nuestro lado más tierno y humano. Nos ayudamos, dejamos de lado nuestros prejuicios y nos centramos en las cosas realmente importantes de la vida.

Y es nuestra decisión centrarnos en una opción o la otra.

Esta es la decisión que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia: el amor o el miedo, la luz o la oscuridad. Es el gran reto que siempre ha tenido la humanidad.

Y los terremotos, las guerras y todos los grandes sucesos impactantes son una manifestación externa de este reto.

Por encima de todo, son una invitación a amar y a conectar con nuestra compasión, pero es nuestra decisión hacerlo o no.

Qué Elegiremos, ¿el Miedo o el Amor?

Teniendo en cuenta esta idea general sobre los terremotos, hay dos preguntas importantes.

La primera es: ¿qué camino elegirá la humanidad: el miedo o el amor?

Y la segunda es: ¿siempre que hay dos grupos de personas con niveles muy distintos de conciencia, tiene que haber un terremoto o algún suceso doloroso a la fuerza?

La primera pregunta es muy sencilla, porque ya tiene respuesta desde hace unos años. Durante mucho tiempo no se sabía qué camino elegiríamos, pero ahora ya sí. La decisión está tomada, y es muy firme: vamos hacia el amor.

¿Recuerdas la caída de las Torres Gemelas en el año 2001? ¿O el tsunami que hubo en el sudeste asiático el año 2004? ¿O el tsunami de Japón del año 2011?

Fueron sucesos muy impactantes que ocuparon las portadas de las noticias de todo el mundo durante días.

Hubo miedo, hubo tristeza y hubo desesperación; sobre todo en los que los vivieron más de cerca.

Pero por encima de todo hubo compasión. Una oleada de compasión se extendió por todo el mundo. Incluso los que tienen el corazón más cerrado, esos días lo abrieron un poco.

La humanidad decidió el amor.

Es verdad que a veces no lo parece, pero nos dirigimos hacia el amor.

Y no vamos a dar marcha atrás.

¿Habrá Más Terremotos y Sucesos Impactantes?

La humanidad está caminando hacia el amor, pero esto no significa que ya estemos allí, ni que vayamos a llegar rápido. Aún nos queda camino por recorrer, y en función de lo que hagamos pasarán unos cosas u otras.

Vamos hacia el amor seguro, pero podemos ir por un camino tranquilo y directo, o dando rodeos y pasando algunos baches.

La cuestión de fondo es que siempre que hay dos grupos de personas con niveles de conciencia muy distintos, tiene que pasar algo que los iguale. Y esta es la situación actual de la Tierra: hay un grupo con un nivel de conciencia bastante elevado, con muchas ganas de vivir en paz y armonía, y otro que aún tiene mucho miedo.

¿Significa esto que vamos a vivir más terremotos y sucesos dolorosos?

Pues depende.

Y depende principalmente de ti.

Para que se produzca un terremoto, tienen que cumplirse diferentes factores. El primero es el que ya hemos explicado: que haya dos grupos con niveles de conciencia muy distintos. Pero además de esto, tiene que cumplirse también que el nivel del grupo “alto” no sea demasiado alto.

Es decir, el grupo de personas que vibra en la frecuencia del amor tiene que tener también un poco de miedo. Si los que vibran en el amor fueran 100% amorosos, no habría terremoto.

Esta es la situación que hemos vivido durante los últimos años. Hay un grupo de personas con una vibración bastante alta, pero que siguen teniendo miedo. Aún nos preocupan muchas cosas, aún nos enfadamos cuando vemos lo que hacen los que no vibran tan alto, etc.

Estamos caminando hacia el amor, pero con dudas y a trompicones. Estamos empujando la humanidad para que avance hacia la luz y la armonía, pero muchas veces lo hacemos con demasiada fuerza, e incluso con rabia.

Y esto es lo que permite que haya terremotos.

Cuando nos sentimos superiores por el hecho de estar un poco más despiertos, cuando nos impacientamos porque la humanidad no avanza más rápido, cuando pensamos que hay malas personas que no tienen remedio… Todo esto son puertas que permiten que haya “desastres”.

No los habría si estuviéramos más centrados en el amor.

En un artículo de hace unos meses, explicaba que si hay una persona 100% amorosa en un avión, no puede tener un accidente de ninguna manera; independientemente de las demás. Si hay una sola bombilla en una habitación, no puede estar oscura.

Pues con los terremotos pasa lo mismo. Allí donde haya una persona totalmente amorosa, que nunca tenga un pensamiento oscuro sobre nadie, la tierra no puede abrirse.

Y esta es una parte de tu misión en la Tierra: con tu simple presencia y tu amor, puedes hacer que la tierra no se abra.

¿Lo habías pensado alguna vez? Es muy posible que en algún momento podría haber habido un terremoto cerca de donde tú vives, y no lo hubo porque tú estabas allí. O quizás sí lo hubo, pero fue más débil de lo que podría haber sido.

Muchas veces pensamos que nuestra misión es hacer cosas, y no siempre es así. A veces nuestra misión es simplemente hacer que no pasen ciertas cosas.

Y la clave es el amor incondicional.

Ama tanto como puedas, y la Tierra se irá calmando.

Todo depende de ti.

Un abrazo fuerte.

Pareja de chicos

Leyendo en el parque de El Arenal, en Bilbao, una pareja de dos chicos se sienta en un banco, uno al lado del otro. Sonriendo, se miran y expresan lo eterno, unida la belleza inocente.

Tienen unos 20 años, o menos; se miran y se abrazan, después se besan en los labios dulcemente, suavemente. Sonríen y se observan de manera natural, sincera. Sin miedos ni prejuicios, viven el presente de esa tarde soleada, mientras leo Ernesto, un libro escrito por el escritor italiano Umberto Saba, sobre el descubrimiento sexual en la adolescencia,  de un chico en Trieste, Italia, a finales del siglo XIX.

Estos dos hechos se entrecruzan al instante como un rayo de luz que viene directamente del sol hacia la página que justamente estoy leyendo. Y miro hacia ellos, les observo, sonrío, y me siento tranquilo, porque es una normalidad concretada en la sociedad actual.

Sin miedos ni estereotipos, ellos se besan y acarician sentados en un banco del parque, mientras la gente pasa alrededor sin inmutarse siquiera. Como debería ser en cualquier lugar del planeta, en cualquier mente de cualquier persona.

Libre amor, amor libre en libertad eterna. Inocentes corazones, belleza joven en caminos despiertos y educados en sabiduría, tolerancia y respeto. Sueños hechos realidad en la actualidad, a pesar de la homofobia existente, hay espacios y momentos en los que se vive de manera libre y amorosa, sincera, donde se consigue ser uno mismo, de forma natural.

Encuentro imaginario

… un chico de unos veinte años, sale del tren y enciende un cigarrillo de tabaco, cuando entro, mientras mira de soslayo, de forma tímida.

Dos estaciones más tarde, es decir, dos minutos aproximadamente después, en silencio, se abre la puerta y se apea otro chico rubio de su misma edad.

Me pregunto si iban juntos o por separado, pero me parece una situación extraña y ciertamente bastante morbosa observarles: uno fumando de manera misteriosa y el otro con una herida con sangre en la rodilla… Me voy preguntando todo esto hasta que se desgasta el pensamiento en la memoria inhóspita y desaparece lentamente para no saber qué había ocurrido realmente.

 

El perfil de una app 

… compartir una buena conversación, un paseo, playa, monte, una peli, tomar algo… y ya se verá. No fumador.

… busco sexo, sin foto no contesto.

… me gustan los maduros. Busco mayores de 40 años. 

Todos estos son ejemplos típicos de perfiles en las actuales aplicaciones de móviles que utilizan los chicos homosexuales para ligar, tener sexo o conocer gente, en general. La mayoría de los usuarios las usa para conseguir tener sexo rápido y satisfacer su necesidad fisiológica básica de una manera efímera sin ningún sentimiento,  sin ningún signo emocional. Son las hormonas las que mandan, las protagonistas en este encuentro.

Activo , pasivo o versátil. Son roles sexuales que indican qué tipo de sexo te gusta o la manera de realizar la penetración. 

Si realmente quieres conocer a una persona interesante, que te complemente y te haga sentir bien, no importa tanto su rol sexual como la sensibilidad que tenga y su forma de tratarte y cuidarte. 

Muchas personas creen que el rol sexual de una pareja en cuestión tiene que ser complementario, opuesto, o bien ser versátil para que funcione a largo plazo, ya que si son dos activos o dos pasivos parece que en un futuro la otra persona va a buscar más allá a alguien diferente para completarse y en definitiva, ser infiel.

Creo que todo eso debe hablarse, debe existir una buena comunicación entre ambas para poder lograr ser felices juntos sin problemas de celos, desconfianza o miedos.

Para mí siempre ha sido la calidad más importante que la cantidad…

Y después de todo, el tiempo lo dice todo, es decir, que la vida nos va poniendo lo que realmente necesitamos para vivir, o eso al menos pienso. Confío en ello.

Y siguiendo con un ejemplo de cierta conversación en este tipo de aplicaciones, de alguien que va despacio y no busca sexo rápido: si alguna vez quedamos… ya se verá… habrá que hablar.. porque por aquí es todo muy rápido y urgente.

 Aquí se nota que es precavido, que no quiere conseguir algo en el instante… que cree que las cosas que se logran de forma natural van despacio.

“Video games”, descubriendo a Lana del Rey

Es escucharla y transportarme a otro tiempo, me fascina.  Esta canción me marcó mucho en el año 2012, antes de irme a Lisboa.  Aunque estando aquí, en mi habitación ya la escuchaba.

Salió a finales de 2011. Yo la conocí en febrero de 2012 y en marzo me marché a Lisboa. Cuando estaba allí siempre la escuchaba: ésa, born to die… y todas las que iban saliendo o encontrando por youtube.

Fue un sitio maravilloso. Me encantó. Tengo que volver. La escuchaba allí, y no sé por qué…

Sí, esa canción es una pasada, me transporta emocionalmente a otro mundo, como volver a una época primitiva, a la era más salvaje y libre en la naturaleza. Sentimientos de regresar a la infancia donde la inocencia es parte de la naturaleza.

Veíamos películas en lonjas y garajes donde guardaban bicicletas. Realmente eran cines alternativos habilitados para proyectar historias.

Las posibilidad infinitas de amar

La poesía y la vida dicen que el amor debe ser bienestar. Pero el bienestar es estar bien. Y, ¿qué es estar bien? Estar bien significa no depender de alguien, no sentir miedo ni celos cuando se está en una relación, del tipo que sea. Si se está bien, se está en paz con el mundo y con todas las cosas. Esa sensación de tranquilidad es la deseada, la amada y adecuada para sentirse una persona serena. Pero, ¿por qué se tienen miedos e inseguridades? Ese momento cuando se siente miedo, inseguridad, desconfianza es cuando se va hacia otros lugares donde la paz no habita, donde los sueños se empiezan a debilitar porque están débiles sus bases; la creencia de que son posibles va desapareciendo, se piensa que no son muy posibles y se pierde la esperanza de encontrar el camino hacia donde se encuentran.

Hay que entender que la vida es un proceso de desarrollo en el que intervienen muchos factores: sociales, culturales, biológicos, familiares, personales, laborales, de todo tipo. Es un conjunto de características que por sí solas no pueden transformarse ni evolucionar. Aunque lo importante es encontrar el equilibrio en ello para aprender. Todo se basa en un constante aprendizaje.