¿Masculinidad o feminidad?

¿Qué significa ser masculino o femenino?

A través de la larga historia vivida, los seres humanos hemos aprendido a ser hombres y mujeres con determinados límites morales, culturales o sociales, que han determinado nuestra conducta, nuestros valores y pensamientos, en definitiva, nuestra vida.

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Y hay que deconstruir éstos, para que cada persona pueda vivir de forma libre, ya que tiene su única manera de sentir, de ser, de entender. Sin límites emocionales, que se pueda llorar como reír, sentir expresar lo que se siente, para que se puedan gestionar mejor las emociones y los sentimientos.

Lograr ser una mujer y un hombre íntegro, expresando todas las emociones y todas las partes que tienen para poder construirse y tener un crecimiento personal.

Desde que somos pequeños nos programan la vida, y según vamos creciendo vamos perdiendo esa esencia única por amoldarnos y adaptarnos a la sociedad.

Debemos deconstruir nuestro programa imaginado, para mantener o volver a ese espacio personal, de paz y sabiduría, para poder volver a ser libre. Tanto la capacidad de asombrarse, de sorprenderse, como la de la imaginación vamos olvidando, por causa de las presiones sociales, laborales o familiares.

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Entrevista de trabajo

Cuando envió un currículum vitae por email (o mediante su página web) a una empresa para decirles que me interesa su oferta de trabajo, ya desde ese instante que lo escribo, empieza en mi mente y mi cuerpo (pues lo somatizo) cierta ansiedad por el qué pasará.

Los pensamientos pueden con mi mente y siento una leve tensión nerviosa por la incertidumbre de si me van a llamar para una entrevista o no.

Cuando me llaman, si me llaman (que de todos los currículum vitae que envío no lo hacen) tengo la misma tensión, aunque algo más moderada, ya que he pasado la fase de envío, y ahora se han puesto en contacto conmigo para darme una cita para la entrevista.

Si me pillan en la calle o en algún lugar en el que no puedo apuntar la dirección ni fecha y hora de la entrevista, me pongo más nervioso aún, y le preguntó a ver si puede enviarme por email los datos porque no tengo boli para anotarlo en ese momento; si estoy en casa tranquilo o en un sitio en el que puedo apuntarlo, me siento tenso pero mucho menos.

A veces, incluso he cogido mal los datos de los nervios que me entran, o se me olvidan y vuelvo a preguntarlos después.

Cuando llego al lugar de la entrevista, suelo estar con bastante antelación para evitar llegar tarde. Si tengo que esperar, mantengo la ansiedad, pero me encuentro mejor que si por cualquier motivo que sea, como por el retraso del transporte, tráfico… que son circunstancias adversas. Aunque llegue rápido para evitar la tardanza.

Otras voy tranquilo y me sorprendo de no tener ansiedad antes de la entrevista. Pero son las ocasiones menos habituales.

Normalmente aparece una tensión nerviosa, donde los pensamientos nacen y se desarrollan con el miedo y la inseguridad latente, que permanecen hasta llegar al lugar… Y para más tarde, desaparecer al salir del mismo, relajándome, volviendo todo mi estado emocional a cierta normalidad, reaparece un equilibrio mental.

Poema del trabajo

A veces me pregunto por qué las cosas en la vida suceden de tal forma que no te lo esperas.

La vida, obviamente, es cambio, movimiento. Sino sería muerte, algo estable y perdido u olvidado en el tiempo. Pero éste tiene un poder enorme en nuestra existencia: es el camino andado, la experiencia, la memoria.

Envías un curriculum para ver si te llaman para realizar una entrevista de trabajo, en un trabajo en el que no tienes experiencia laboral, pero que no te piden que la tengas. Así que estás tranquilo porque te apetecía probar en ese ámbito nuevo, como dependiente de una nueva tienda de calzado en la ciudad, en este caso.

El contrato es de media jornada, unas 22 horas por semana, con el convenio establecido del calzado y piel de la provincia. Horario de mañana. Te contratan seis meses, hasta el 2 de marzo de 2019, desde el día 3 de septiembre, a pesar de que firmas una semana más tarde el contrato.

Todo hasta ahí bien, pero al cabo de dos semanas, de manera inmediata, llegan y te dicen que te rescinden el contrato que acabas de firmar hace unos días, porque aún te encuentras en el período de prueba, que es un mes. Los motivos del despido: que no he superado tal período, porque mi perfil no se corresponde con el deseado por la empresa. Se disculpan diciendo que lo sienten, pero que no se sienten seguros ni tranquilos conmigo en la tienda. Agradecen mi atención y mi disposición. También me dicen que soy muy buena persona y me desean suerte. Todo dicho con respeto, eso sí.

Siempre me había interesado el tema de tienda de moda, ser dependiente de comercio, pero el tema de la caja, del cobrar y andar con dinero, no me ha gustado nunca. También porque soy más de letras que de números y bastante despistado para contabilizar o enumerar. Me pone nervioso tener que hacer operaciones matemáticas, el cálculo.

Pienso que soy una persona crítica, ajena al pensamiento del resto del mundo, regida por la emoción, lo sensible y vulnerable, llena de intensidad y cierta locura, que me lleva a tener grandes ilusiones y poder soñar de forma constante. Creo que es algo positivo, aunque mucha gente no lo comprenda. Y no quiero perder la esperanza de encontrar el anhelado lugar o sentimiento que me haga sonreír, siendo feliz. Es lo más importante: ser coherente, tener un espíritu auténtico, no tener que dar explicaciones a nadie de lo que haces, etc.

Emociones y diversidad funcional

Por circunstancias de la vida y por mi personalidad, me he dedicado al trabajo, sobre todo, en el ámbito social y educativo. Es decir, es el trabajo con personas que trata de prevenir y mejorar las situaciones en riesgo de exclusión social a través de medidas socioeducativas.

Un ejemplo de un colectivo que puede estar en riesgo de exclusión es el de la diversidad funcional, que es el de las personas con una capacidad diferente, un modo distinto de ver las cosas a las que el mundo está acostumbrado a nivel sensorial, físico o intelectual, aunque para mucha gente es considerada una discapacidad,  una dificultad o un problema vital que prefiere ignorar y discriminar.

Siempre me  ha parecido muy interesante tratar de respetar y tolerar las diferencias, tanto culturales, sexuales o personales (física, intelectual…).

La labor humana y la conciencia social de poder cambiar el mundo para mejorarlo con una actitud generosa, por ejemplo, haciendo voluntariado,  permite sentirse feliz y realizado. Y, si además es posible dedicar ese tiempo también a través del trabajo, se puede conseguir una gran satisfacción personal por ello.

El amor es algo vital, es la base de todo eso. Y ahí está trabajando el amor, de manera consciente y libre, de un modo natural, sin miedos ni inseguridades.

Por eso creo que he sido siempre muy sensible y he tenido muchas ganas de poder ayudar a las personas con dificultades o conflictos en sus vidas, para mejorar sus relatos y experiencias, potenciar sus realidades, en definitiva, sus vidas y a ellas mismas. Pienso que la inteligencia más importante es la emocional, porque las emociones, sobre todo en los hombres, no se han desarrollado y se han escondido e ignorado por la educación machista que ha existido.

Creo que es importante expresar lo que se siente siempre con respeto y naturalidad, siendo y sintiendo lo que cada persona nota en cada momento. De esa manera, la humanidad se convierte en auténtica, transparente, verdadera, espontánea y sincera.

Se suele decir que si una persona es colaborativa, en cualquier ámbito, es solidaria, generosa, más cercana y abierta, es más sencillo lograr objetivos que mejoren y creen una evolución positiva personal y universal. Creo que es algo verdadero, pues si se piensa en cierto sentido, se logra un resultado similar.

Como decía alguien: creer es crear. Si se dirige energía con una intención positiva para conseguir ciertos objetivos, lo más probable es que se logren con esa intención en esa dirección. Por lo tanto, quizá tenga un resultado más efectivo algo si se pone en una dirección deseable.

Ayer, en el trabajo volví a reencontrarme con ese tipo de personas, que están como ausentes, el llamado trastorno del espectro autista o autismo (TEA). A mi me parece inadecuado nombrar trastorno a una manera diferente de vivir y de sentir de ciertas personas, que desde la infancia hasta que son adultos experimentan la realidad de una manera distinta a lo que se suele representar.

Estas personas no se relacionan demasiado con los demás, parece que la empatía está ausente, como su mirada. No parecen comprender el lenguaje no verbal, ni son capaces   de tener una socialización con las demás personas, realizan movimientos estereotipados y repetitivos (para ellas tendrá algún sentido, seguramente), y tampoco anticipan el peligro de una situación, como un bebé que desconoce el sentido del peligro.

Pero sí creo que sienten las emociones (a su manera especial, única, diferente) como el amor y la tristeza, también que tienen miedo, que sonríen, que son felices en su realidad. Es un trabajo enorme el del integrador/educador por empatizar, entender y respetar sus momentos, ritmos, necesidades y deseos al igual que cualquier persona.

Actualmente, con el largo recorrido evolutivo de la ciencia y la tecnología de estos años, se va aceptando más y se comprende mejor el concepto de diversidad funcional. Se va entendiendo que hay diferentes tipos de personas, que hay  que amarlas por cómo son a todas por igual. Del mismo modo que ocurre con la diversidad sexual o cultural, (la transexualidad ya no se considera como un trastorno, pero recientemente lo han pasado a considerar como una “incongruencia de género”, algo que no se comprende tampoco, pues no representa la realidad que es: diversidad sexual humana) entre otras minorías sociales y humanas, ya que se siguen reproduciendo y existiendo prejuicios y estereotipos, discriminando a las personas que tiene esas diferencias.

El valor humano del amor es lo esencial, y como decía el Principito:

Resultado de imagen de lo invisible a los ojos

“lo esencial, es invisible a los ojos”

Las flores de bach ayudan a sanar

Las emociones son tan difíciles de ver que a veces no nos damos cuenta de que nos sentimos mal, llenos de ira, de miedo, soledad y tantas sensaciones negativas, que decimos que el mundo es un poco menos bonito… por no decir que es un lugar lleno de cosas y personas poco deseables.
Las emociones hay que saber controlarlas, mantenerlas en su sitio, llegarlas a conocer y aceptar para lograr un equilibrio. Porque sino es así nos derrumbamos ante la mínima situación no controlada, nos llenamos de miedo y hacemos daño al otro, a veces sin querer y sin ser consciente.
Sanar es darse cuenta de lo que nos pasa, si lo aceptamos tal como es ese sentimiento negativo desaparece.