Crónica del seis de mayo

No suelo comprar libros. De hecho, hace años que no lo hago.

He sido siempre de frecuentar las bibliotecas, y allí, revisar las novedades literarias y escoger entre varios títulos o novelas.

Suelo leer más ensayo que poesía, pero la novela también me interesa mucho. Temáticas variadas como la historia, la psicología o filosofía, son las que más suelo leer.

Me interesa mucho conocer, aprender constantemente.

Pero algunos libros, por ejemplo, sí me gustaría tener. Y si viera alguno nuevo que me pareciera interesante, lo compraría por tenerlo, incluso como adorno también.
Es un fetiche, como el que tiene figuras, pinturas, sellos o cualquier tipo de colección que exista.

Coleccionar con más razón los libros, para guardarlos en una biblioteca, en una librería de tu habitación, en tu casa.
Los libros los puedes utilizar, es decir, leer, aprender.
De ellos puedes aprovechar su sabiduría, que es su ser.

Escribo en el blog como si fuera el diario que ya no tengo, y a veces, expreso mis emociones y experiencias.

Pero todo esto no deja de ser ficticio. Es una auténtica ficción, como la política y la propia existencia.

Ousmar Umar

Acabo de terminar de leer un libro de un joven que sale de Ghana para buscar y encontrar un paraíso imaginado, que realmente no lo es. Con el tiempo y con esfuerzo consigue construir un mundo nuevo, un futuro mejor para la infancia de su país.

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Él llegó desde su Ghana natal, hasta Barcelona, después de pasar por un peligroso viaje a través del desierto y pasar el mar, acogido por una familia que sólo le dio amor.

Ha creado una ONG para ayudar a los niños y niñas de su país, para ayudarles en su educación, llamada NASCO FEEDING MINDS.

Una historia conmovedora, como todas las vivencias de las muchas personas migrantes, que logran superar los peligrosos obstáculos que existen y las fronteras políticas, pues sólo son políticas, que nos ponen para poder encontrar un mundo mejor…

En la costa, en el mar

Un día, como otro cualquiera, en muchas ocasiones, fui a la cala, mi preciada cala, a leer.

Estuve leyendo “Palas y Héctor”, una historia, escrita por Jo Alexander, de dos hermanos que viven juntos un amor romántico, una amatoria y una erótica platónica, desde pequeños, pero que se separan, volviéndose a encontrar después de un largo tiempo, por un suceso familiar.

Observando el océano atlántico, el sol y el calor del verano que termina, un septiembre largo y cálido, tierno, que avanza lentamente, como las olas de la orilla.

La arena no está aún, aparente pero no es definida todavía por las rocas vírgenes, jóvenes aún.

Con olas que van y vienen en su natural fluir.

Portada del libro

Se separan, se reúnen, se alejan, para volverse a unir eternamente. Hasta el final de sus días.

Él la protege; ella le protege y le acaricia.

Son ambos recuerdos del amor primitivo eterno.

 

Conversación

– Hola, ¿qué tal? Leo tus noticias en Facebook. Pero poco sé de ti estos días. Espero estés bien. Mucho ánimo y un abrazo.

– Hola. Ya sabes cómo son las redes sociales… Espero estés bien. Yo muy bien. Hoy tenía libre, ya sabes. He ido a la playa, que hacía bueno.

– Espero no sea tan negativa tu realidad y puedas disfrutar algo de tu tiempo libre, en tu vida. Hay que tratar de ser optimista. Y deseo que te vaya bien en el trabajo.

 

 

– Muchas gracias. Sí, estoy leyendo a Isherwood, las cartas que escribió a su madre, y los viajes que hacía hasta llegar a California, donde se quedó… Y una entrevista de la editora de Amos Oz, un escritor israelí, a él mismo, del que he leído ya algún libro. Me encanta cómo escribe ese hombre. Es muy humano. Y responde tan bien y de forma tan coherente de tantos temas a esas preguntas que le realiza ella…

– Espero que al menos con tus lecturas, a mí me sirven, puedas aislarte del mundo y seas feliz. Buenas noches. Un abrazo.

Sapiosexualidad/ Inquietudes intelectuales

He ido al mar a leer y luego he tomado un café con un amigo.

Sí, pienso que los pequeños placeres son los mejores momentos de felicidad.

A mí me atrae mucho mantener una buena conversación con alguna persona con la que exista una cierta conexión.

Ya he comentado varias veces aquí, que a mí me gusta mucho leer, el cine, la música, el arte, viajar, tomar algo, pasear, una conversación buena, de nuevo lo repito porque es algo fascinante, pues se puede aprender mucho, también comer y cenar fuera, descubrir lugares, el monte, la playa… Hay tantas inquietudes y deseos que se me escapan de la imaginación y de la realidad en la que vivo. Es un eterno deseo de intensidad, de voluptuosidad en la experiencia vital, de aprovechar y vivir cada momento como si fuera el último, de alguna manera.

El piano me gusta mucho. El sonido de las teclas cuando suenan es hipnótico. Trasciende  todas las emociones conocidas, las que no se repiten.

A mí me fascinan las bibliotecas, donde hay una variedad inmensa de librerías, fabricadas de distintos materiales como la madera, cristal, plástico, hierro, o de otro cualquier material, repletas de palabras envueltas en esos llamados libros, llenas de hojas de papel que no pueden superar a la experiencia sensorial de leer en un e-book digital actual. Puedo estar muchas horas en ellas mirando libros, observando, olisqueando los libros…

La banalidad de la sociedad posmoderna en la que vivimos está olvidando lo auténtico de poder pasarse horas leyendo un libro, una novela, un cuento o un relato de un escritor o escritora que crea historias y las comparte con las personas.

– Yo también, intento comer sano, leer a menudo, escribir un poco de todo…

Tener la mente ocupada y enriquecerse de personas y relaciones sanas es muy positivo.

“Demián” de Herman Hesse

Emil discierne y aprende, tras reflexionar, gracias a los diálogos filosóficos que tiene con Demián, que la vida tiene un mundo permitido, el bueno, y otro prohibido, el considerado negativo, escondido, pero que hay que aceptar y saber gestionar ambos, integrándolos como una totalidad natural del ser humano que es.

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Se va dando cuenta, gracias a la influencia educativa y experimental con su amigo Demián, de que lo que considera malo o negativo, lo que es un pecado (por causa de lo prohibitivo y pecaminoso aprendido de la religión) es humano del mismo modo que lo considerado bueno o positivo. Y que, en general, los profesores, los padres y los religiosos… en definitiva, el mundo los adultos, lo prohibido, lo tienen reprimido y no dejan experimentarlo. Porque tienen miedo no son capaces de gestionarlo ni aceptarlo como parte vital.

Discierne también que es importante para él ser feliz entender todas esas cuestiones de las que dudaba por ignorancia. Que no debe dejarse influenciar por lo aprendido, que debe reconstruir su propia existencia y ser libre de prejuicios y miedos de los que ha sido preso hasta haber conocido a su amigo Demián.

Es una novela escrita en el año 1919, por Herman Hesse, que leí en 2007 por primera vez, y la segunda vez que he tomado contacto ha sido ahora, en septiembre del año 2018,  Y no sé por qué, pero es el momento en el que visto la enorme relación que ha tenido siempre la religión en la literatura, desde tiempos muy antiguos. Y que aún ahora, sigue teniendo en muchos textos, aunque ya menos por la existencia de una sociedad más laica.

“La librería” (Isabel Coixet, 2017)

The Bookshop, en inglés, es la última película de la directora. Cuenta la historia de una mujer que decide abrir una librería en un pueblo inglés en 1959, a pesar de todos los impedimentos que le ponen al principio las personas a su alrededor.

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Nos conmueve la trama por su sencillez y elegancia en los diálogos filosóficos, por la natural actuación de la actriz y su actitud positiva ante la vida.

Una mujer que (con la colaboración de una niña a la que, curiosamente, no le gusta nada leer) lucha por lograr cambios en la sociedad, una creadora de pensamiento crítico al incentivar y motivar a las personas para que lean y se informen de la realidad.

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Al final logra su sueño, pero se lo arrebatan y la echan del edificio porque éste se encuentra en malas condiciones físicas, o eso dicen los represivos y los del ayuntamiento. Lo que en realidad sucede es la no aceptación de la distribución en su librería de “Lolita”, escrita por el escritor Nabokov, la novela erótica de una adolescente que se relaciona con un hombre mayor. El pueblo la rechaza, la censura, porque trata un tema tabú para esa sociedad rural, conservadora, que mantiene las tradiciones con su permanente ignorancia.

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Aun así, se queda con la valentía, el coraje y la libertad de poder leer, de haber conseguido su sueño de abrir una librería en el pueblo.

Años más tarde, la niña adulta ya,  se convierte en bibliotecaria, continuando con el legado de ella, teniendo una librería llena de sabias historias que soñar y vivir. Porque como decía Florence: “nunca se está sola con los libros”.

Día del libro

Hoy parece ser que, como cada año, es el día del libro. Parece que todo el mundo lee este día, que todos leemos mucho durante todo el año. Sin embargo, han bajado las lecturas en papel y ha aumentado la del e-book, o libro electrónico en castellano.

Me pregunto si cada uno de nosotros leyera cada día algo, acumulando un número colosal de palabras y aprendizaje de cultura general, lograríamos ser dioses, genios, sacerdotes de lo supremo. Por más que leamos, sólo conseguimos saber que no sabemos nada. Eso decía Sócrates y no erraba. O al menos, estoy de acuerdo con esa reflexión que tomó hace tantos años… También es verdad que era otra época, pero no creo que haya cambiado demasiado en ese aspecto. Quizá otras cosas sí que son diferentes. Pero en el tema de la sabiduría, de la cultura, del aprendizaje, no habrá cambiado mucho.

Estoy leyendo ‘El hombre que se enamoró de la luna’, de Tom Spanbauer, del cual no había leído nada aún. Ha sido una recomendación y lo quise leer. Ya contaré en otra entrada sobre la novela algo.

Amistad versus sexo

Conocer alguien tranquilo y sencillo con conversación e inquietudes diversas como: la naturaleza, el senderismo, el monte, pasear por la playa, la meditación, la filosofía, la psicología, la antropología, el arte, la pintura, la música, la literatura, el cine, los viajes, la historia, conocer las diversas culturas que existen…
Alguien con el que pueda haber conexión para poder aprender juntos. No es que busque algo serio de primeras, porque mucha gente se asusta, pero la intención es poder compartir con alguien, que puedan aportarse cosas mutuas de manera recíproca y ver si eso puede continuar en el tiempo.
Me gusta dialogar, pero a veces se puede dudar de todo y no saber qué decir ni qué buscar por aquí: siendo borde te pueden ver como una persona no deseable, y siendo agradable te pueden tomar como demasiado inocente o bueno.. Gente normal masculina sencilla natural tranquila, sea sana y que mantenga conversación. Y si tenemos en común cosas mejor si puede ser algo mas que amistad genial, pero sexo por sexo no quiero encontrar.
Prefiero una buena amistad con el tiempo que sexo de un día y si te he visto ni me acuerdo. Por todo este rollo que suelto parece que tengo las cosas claras, pero tampoco es así. como todos tengo dudas y me equivoco mucho. Así que mejor ser uno mismo ante todo de forma natural: siendo honesto y sincero, porque creo que es una de las mejores maneras de vivir. Supongo que todo ocurre por algo y que si tiene que ser lo que sea será.

Apuntes sobre ‘La peste’ de A. Camus

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“Si Dios existiese los curas no harían falta”, dice en ‘La peste’ Camus.
Es una manera de comprender, de explicar lo que desconocemos.
Tambien se dice en la obra que “la primera parte de la vida es una ascensión; la segunda, un descenso”.
Cuando somos jóvenes estamos creciendo, y llegado el momento de la madurez y el envejecimiento, es cuando dejamos de hacerlo.
No estoy de acuerdo con esa afirmación porque creo que siempre aprendemos y seguiremos haciéndolo durante toda la existencia. Nuestra experiencia vital existe desde que nacemos hasta que morimos. Aunque aún desconozca lo que pueda venir a mi vida; aunque aún no sepa que voy a vivir en un futuro, es algo seguro que viviré, que estaré vivo, y por tanto, será una experiencia vital.