Mariposas

Ayer por la noche me di cuenta de que una mariposa nocturna (comúnmente llamada polilla) había entrado en mi habitación.

Como no era una araña o algún otro animal de los que me dan miedo, la dejé estar.

Pero hoy he vuelto a verla. Y como tengo mucha empatía y me da pena matarla, la he intentado coger, y al cazarla con la mano la he sacado por la ventana.

Pensando que ya había conseguido salvarla y liberarla después de un rato, he vuelto a verla, o quizá era otra diferente. Quizá se ha vuelto a meter o, tal vez, había dos.

En otro momento más tarde, ya no se encontraba ya.

Ansiedad en la madrugada

Ansiedad…

Intento dormir. Duermo pero me despierto. Me levanto y cojo una pastilla de valeriana, que hacía tiempo no tomaba. Me la meto en la boca con un poco de agua para tragarla mejor.

Intento dormir. No puedo. Me despierto al cabo de un rato. Sudado, con mucho calor. No sé si tengo fiebre. Me sorprende la situación de agobio que siento. Una angustia. Calor. Insomnio.

La noche me conmueve como en otras ocasiones antes de tener una entrevista (en este caso en un conocido supermercado), un viaje o algún acontecimiento novedoso. La ansiedad me impide descansar. Es la incertidumbre futura de desconocer qué ocurrirá. De que probablemente no sirva para nada en mi crecimiento y desarrollo laboral y personal. Pero pienso en ser optimista e intentar confiar. Que es una mierda de trabajo. Pero después pienso que también pueda ayudarme a lograr diferentes capacidades o aptitudes de otros ámbitos laborales.

Bebo agua. Me vuelvo a levantar. Escribo a mano en una libreta de papel ciertos pensamientos que tengo en la mente, como antes en el mundo analógico, cuando era más pequeño. Ahora se escribe más en formato digital, en un mundo virtual y tecnológico.

Quiero tener una oportunidad en mi ámbito laboral. Anhelo una nueva entrevista en alguna asociación, fundación o empresa social en mi entorno profesional. Que me llamen para una nueva oportunidad como integrador social.

Siento inseguridad, miedo. Mi autoestima es muy baja. Necesito energía positiva para sentirme con ánimo de mejorar, de superar los pensamientos negativos que la mente crea.

El reloj marca las 01:42 horas de la madrugada.

Me acuesto, de nuevo, después de escribir, y me duermo unas cuantas horas más…

La soledad nocturna compañera de viaje

Encuentros fortuitos. Escritos en el viento. Noches latentes.
Titulando el día como si fuera un sueño más, mientras la noria sin sentido que da vueltas me guía por dónde avanzar, siempre hacia adelante, siempre corriendo…
Alrededor de la habitación encuentro libros rotos; hojas sueltas por el suelo tiradas… Escritos en el viento, en el suelo.
La noche está cayendo lentamente; el verano se acerca y me siento más triste de estar solo aquí sentado, esperando a alguien que no llegará.
Me dijeron que iba a regresar pasada la noche, pero aún sigo esperando entre nubes que lloran su ausencia: la nostalgia de haber perdido el sueño, de no haberlo conseguido.
Me cuesta dormir por las noches desde que comencé a pensar sobre su muerte. La estrella me hacía recordar que no hacía mucho se había marchado. Pensaba que siempre estaba equivocado en todo lo que hacía. Pero creo que creía eso porque tenía miedo de que sufriera o qué se yo la razón.
¿Acaso existen las palabras adecuadas para solventar los problemas que sabes van a acontecer en un determinado momento? Sinceramente, creo que no. La vida, esa constante aventura incierta por la que viajamos cada instante, es un hilo fino por el que vamos cosiendo nuestros zapatos para realizar nuestro viaje eterno, pero nunca sabemos hacia dónde nos llevará.
El camino es largo y estrecho al mismo tiempo: estrecho, porque imposibilita algunas veces poder avanzar con tranquilidad; y ancho, por la incapacidad, del mismo modo, de alcanzarlo por completo…
Creo recordar que viene del pasado, la estrella fugaz, haciendo un viaje muy largo, donde no existen náufragos; donde la noche es menos opaca.
Recuerdo que soñaba con ella de pequeño: salía a la calle y miraba el cielo nocturno, que por la noche era diferente. Se palpaba ese eterno misterio. Amanecía temprano conmigo, a mi lado sentada, mientras la observaba…
Ahora pienso que ello, como la estrella, siguen eternamente su camino, en otra dimensión, en otro estado…
Me doy cuenta ahora que nada de esto era real. Era un sueño más de mi imaginación…