Conocerte, un día cualquiera

Una excitación cuántica, después de leerte.

Una belleza etérea me excita, confirmo al observarte.

Una eyaculación sobre paisajes de la antigüedad, hermosos y perdidos efebos que trascienden en profundas dimensiones abstractas.

Una charla trascendente, un café que suaviza las emociones, una ruta de senderismo por el acantilado, el aire de la costa en una playa, el sentimiento de libertad en la cima de un monte, una deliciosa cena en buena compañía, un concierto que despierta emociones latentes, una película en un cine a oscuras respirando el perfume maravilloso de la otra persona, una siesta en un lugar magnético, un sonido surreal, una mirada hipnótica y misteriosa que no termina, un abrazo que envenena de amor, un beso suave y dulce, las palabras y experiencias que se recuerdan.
Una actitud crítica, positiva y constructiva

Una faz hermosa y exótica, eternamente poesía maravillosa.

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Mundo interior

Colorful, anime, Japón…
Empieza un chico andando por la calle;
me fascina Japón.
Creo que tendré que conocerlo algún día:
esos paisajes, esa narrativa,
siempre de la calle: los trenes, lo cosmopolita
los cables de las calles, las aceras; la comuncicacion y la falta de ella;
la soledad que reflejan los personajes, que en las historias vivencian de distinto modo la vida; su existencialismo, todo tan metafisico casi siempre…
Es muy yo, tan solo, tan eterno…