Sueño: encuentros inconscientes

 

En la habitación, por la noche me encontraba durmiendo, cuando un indómito sueño nació entre emociones inconscientes:

Esto ocurrió en una decadente ciudad sin nombre, aún muy inexplorada todavía, una tarde aquel verano dulce y tierno, cuando el calor agota y no deja apenas respirar con ese aire tan bochornoso, tan denso. Un espacio algo casi insoportable.

En la escena aparecía un joven innombrable, que se encuentra viajando durante más de treinta minutos en un viejo y destartalado tren, algo inquieto y turbado por sus pensamientos, hablando por teléfono para quedar con él, un amante desconocido.

Sólo se conocían desde hacía dos horas, cuando por casualidades de la vida, se habían encontrado en una aplicación de móvil para conocer gente y/o ligar, que estaban muy de moda en esa época.

Cuando llegó a su destino, fue a la estación, que también se encontraba en un estado deteriorado al igual que el tren, con una decoración de años atrás, y como estaba bastante nervioso por la ansiedad de conocerle, le avisó y le dijo que se encontraba cerca ya, para asegurarse de que había llegado y no le iba a hacer esperar. Esa constante impaciencia que tenía era patológica y le creaba muchos conflictos con las relaciones humanas, que muchas veces terminaban de forma acertada.

Estoy nervioso. Es la primera vez que nos vamos a ver- pensó dudando.

Aunque lo desconocía, el otro también lo estaba.  Pero como ambos ignoraban la situación no podían saberlo.

Era una situación nueva porque no había estado antes con esa persona, a pesar de haberla vivido en otras ocasiones anteriormente. Siempre es una experiencia diferente, novedosa, sorprendente el conocer a alguien nuevo.

Él había soñado esa noche que encontraría a un chico sencillo, tierno y dulce como él, con el que estaría hablando en una solitaria y hermosa playa, compartiendo momentos inolvidables, de esos que se podrían recordar hasta que la memoria desaparezca.

Pero antes de que terminara el relato completo del sueño, me desperté y ya no supe qué final podría haber tenido… En ese momento, como cuando vivencias algo positivo, pierdes la ilusión y la esperanza, pensando que nunca ocurrirá. Pero piensas que hay que seguir alimentándolas a éstas siendo optimista, creyendo en ellas.

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Actitud destructiva

Esto se está convirtiendo en mi pequeño diario: el que tuve y perdí; en el que escribía, pero que abandoné cierto día hace más de diez años ya.
A veces recuerdo las cosas que pensaba, y todavía las pienso. Sigo meditando demasiado las cosas para una mente con funciones habituales. Creo que debería bajar el nivel de pensamientos que surgen en ella, pues sucumben y se lían de manera descontrolada.

Vivir de manera salvaje sin pensar (en inglés podría traducirse algo así como: “be wild and don’t mind”) es una forma bastante impulsiva e intensa de reaccionar ante los hechos que vivimos en la existencia. Esa intensidad puede ser casi algo mortal, porque puede transformarse en algo positivo o negativo. En mi caso, a veces, surge lo negativo, que es muy explosivo. Y peligroso.

Cuando bebo no razono demasiado. Hago las cosas de forma desordenada y sin sentido. Mi corazón no actúa del mismo modo. Y luego me arrepiento de haber actuado con esa actitud destructiva.

Tenemos aún que aprender mucho sobre la voluntad, la inteligencia emocional, la tendencia de crear pensamientos que no permiten que construyamos algo que nos haga llegar a tener una evolución adecuada. Una sensación sana.

Aparece I. que estaba desaparecido en combate desde hace semanas, que me había dicho para quedar y tomar algo, sólo hablar. De repente, entre todo este surrealismo, llega un mensaje al Whatsapp diciéndome a ver si podemos quedar esta tarde. Soy tan sensible a eso…

… Después del reencuentro es renovarse o morir. Empezar de nuevo. Esa es mi propuesta. Tengo que aprender muchas cosas de esto. Desde el 16 de noviembre, y más allá incluso, hasta hoy, día 26 de abril, he repetido ciertas conductas negativas, destructivas conmigo mismo. Creando mucho daño en mí y en los demás. Un proyecto de amistad duradera con I., después de haber conversado sobre el asunto de manera constructiva.

Intentando desaparecer entre los pensamientos

El otoño que termina; nubes oscuras se acercan; tu mirada me envuelve.

Quiero creer que existes más allá de mis sueños. El tema constante en mi vida no desaparece. La vida sigue soñando que es real. El sueño sigue creyendo que es eterno en los pensamientos. Desaparece entre las nubes. No me importa si nunca se consigue realizar, pues la mirada sigue pensando que está enamorada de algo inusual, de algo eterno, real y verdadero. Y eso es lo que importa.

– ¿Dónde están esa inocencia de cuando era un niño?

– Parece que ha desaparecido para no volver.

– ¿Dónde están esas sensaciones ahora tan desconocidas?

– Algunas veces me vienen ráfagas, recuerdos, pero no logro unirlos.

Pero el azar no desaparece entre viajes constantes. Viajo en nubes de colores. Los trenes pasan y me sigo perdiendo. Es difícil porque no encuentro las estaciones que me llevan hacia ti. Cuando creo que llego a lograrlo, no las alcanzo.