Sexualidades Diversas

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Ayer estuve en una conferencia con la colaboración de la asociación Fekoor, que trata a personas con diversidad funcional (discapacidad física) e Izanez, una asociación que se dedica a la atención y cultivo de las sexualidades diversas en la discapacidad, en el Centro Municipal de Basurto, en Bilbao.

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La charla comenzaba con la introducción y colaboración de Patricia Pérex Coto, una trabajadora social y sexóloga, y Roberto, un trabajador social con diversidad funcional que continuaba (después de ella) dando su punto de vista sobre el asunto en la conferencia.

Comenzaron comentando que todos los seres humanos son sexuados y que tienen el derecho a reconocer la sexualidad como algo natural. Pues creen que es un hecho, no un derecho como tal.

Basándose en que la sexualidad es diversa, muy compleja y que existen incertidumbres en ella, que es un proceso natural y constante, lleno de vivencias, relatos, experiencias que van sucediendo a lo largo de la vida, la sexualidad es un valor a cultivar.

Se centraron en qué mensajes reciben las personas con diversidad funcional, en si se reconocen sus derechos a ser sexuales y si se les facilita poder desarrollar la sexualidad.

También dijeron que lo importante es conocerse, aceptarse y expresarse. Y que el lenguaje nos esclaviza con las palabras que utilizamos, los prejuicios y los miedos que tenemos.

El miedo al sexo está introducido en nuestras mentes por causa de la educación. También gracias a la moral y/o la religión, el concepto de sexo es un tabú aún en la sociedad actual. Se ha visto como un aspecto negativo, y por eso se ha ocultado. Y mucho más en ciertos colectivos sociales como las mujeres, el LGBTIQ+, las personas con diversidad funcional o en minorías étnicas o de cualquier tipo.

Por lo que es importante reconstruirse, promoviendo valores positivos sobre la sexualidad en las personas, respetando sus ritmos individuales y dándoles autonomía, sin tener, por ejemplo, una actitud infantil con ellos.

Por todo ello, se ha negado a estas personas la sexualidad, la erótica. Y se les debe informar y dar las mismas opciones que a las personas que no tienen ningún tipo de discapacidad. Sobre todo esa privacidad e intimidad que en muchas ocasiones no tienen.

La personas no olvidan el deseo porque es algo innato en ellas. Así que se necesita una buena comunicación y tratar la sexualidad como algo natural para promover un desarrollo personal adecuado.

Otro aspecto que tuvieron en cuenta es no dar toda la importancia a lo genital. La sexualidad es amplia y no se limita a la penetración. Existen muchos juegos preliminares y prácticas que nutren esa experiencia sexual, en el caso de tener una enfermedad, en la vejez o la incapacidad. La sexualidad es transversal; el placer es humano al igual que el deseo, universal.

Existen muchos tipos de sentirse hombre o mujer, alejándose de los modelos normativos y heteropatriarcales construidos. Las personas deben sentirse felices de expresar su sexualidad de manera libre.

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Abusos por homosexualidad

Todavía siguen existiendo muchos prejuicios y estereotipos sociales sobre la homosexualiad y, en general, sobre la diversidad sexual y las minorías étnicas. Continúa estando presente en la mente del inconsciente colectivo el miedo al qué dirán los demás. Todavía sigue teniendo mucha importancia en nuestra sociedad.

A pesar del avance generacional que ha habido en la educación, se sigue teniendo mucha desconfianza hacia lo que no se considera habitual o normal. Existen obstáculos a la hora de relacionarse y tratar temas sobre la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad… Es decir, aunque se ha empezado a aceptar de manera generalizada la diversidad sexual y a las minorías, rechazadas hasta ahora, se siguen discriminando e ignorando a las personas que no entran dentro de la “norma”, en la heteronormatividad.

Por lo que siempre se ha pensado que alguien homosexual estaba enfermo (hasta el año 1973, hace unas pocas décadas lo consideraba la ciencia) pero sin ningún motivo real.

También se decía, en general, que estas personas, cuando trabajan con la infancia, en el ámbito educativo, o en el social, son más proclives a cometer abusos, y tener más posibilidades de ser violadores, maltratadores y/o cometer actos de ese tipo en centros escolares, sociales o de cualquier ámbito.

Todos esos pensamientos son falsos y no permiten que la sociedad avance hacia la aceptación, respeto y tolerancia de estos colectivos excluidos y rechazados.  Porque no hay ninguna teoría que lo confirme.

Lo más importante es educar desde la infancia en valores que defiendan la libertad de elegir lo que se desea, lo que se quiere/siente que se es en la vida. Y no se debería haber permitido herir y hacer sufrir a personas que tienen esa diferencia, pues todos somos únicos y aportamos distintas opciones en cada realidad.

La diferencia aumenta las capacidades de las personas. Por lo tanto, ésta enriquece y aporta más creatividad en la sociedad.