La causalidad es un instante

La ley de Murphy, esa ley que sabe que justo en ese momento cuando menos te lo esperas, surge, entre estupefacción y sorpresa, lo imprevisto.

Puedes estar meses sin encontrar nada y justo lo encuentras en el menos adecuado momento; una entrevista desafortunada en el día menos favorable…

El día más aconsejable para tí, en el que mejor podría ocurrir eso que anhelabas, pasa desapercibido.

Sin embargo, la fecha que menos te esperas surge en el instante menos convincente posible, más alejado de lo deseado, desafortunado.

La lucha de la razón por la causalidad en la vida es el azar inconveniente que produce y seduce cada situación existente.

Comienza con la última decisión, donde no sabes qué decidir, hacia dónde dirigirte. Pues ambas cosas te interesan, pero sólo una puedes elegir en ese azar de la vida inconstante.

El inconsciente te seduce, te dirige hacia parajes que no conoces aún. Te dice una cosa ahora, pero después espera otra.

Te pierdes entre decisiones opuestas; momentos insalvables, pensamientos obsoletos. Es un conjunto de ideas expuestas sobre un tiempo infinito que despierta de su sueño frustrado en un pasado no creado todavía, no deseado.

Te llaman de una empresa para hacer una entrevista de tu perfil profesional. Pero tu tienes unos viajes pendientes que no quieres cancelar. Les comentas que has estado todo un verano esperando a esa oportunidad, pero nunca, ninguna apareció.

El verano en la playa anhelante de acción. Durante el otoño programabas planes que no entraban en esa cuestión; eran una llama de desconexión. Pero no los querías dejar por obligación. Disfrutar era la razón…

Decidías, después de todas esas consecuencias desafortunadas, de esos hechos ocurridos, dejabas que la vida fluyera a su ritmo. Te dejabas llevar por el sonido de las olas del mar, al ritmo de la marea, que inundara tus sueños de vitalidad, de bondad, de sinceridad y vida, olvidándote de la maldad, de la mortalidad, de la ligereza de las experiencias casuales que se viven como instantes que desaparecen lentamente en el espacio indeterminado.

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Poema del trabajo

A veces me pregunto por qué las cosas en la vida suceden de tal forma que no te lo esperas.

La vida, obviamente, es cambio, movimiento. Sino sería muerte, algo estable y perdido u olvidado en el tiempo. Pero éste tiene un poder enorme en nuestra existencia: es el camino andado, la experiencia, la memoria.

Envías un curriculum para ver si te llaman para realizar una entrevista de trabajo, en un trabajo en el que no tienes experiencia laboral, pero que no te piden que la tengas. Así que estás tranquilo porque te apetecía probar en ese ámbito nuevo, como dependiente de una nueva tienda de calzado en la ciudad, en este caso.

El contrato es de media jornada, unas 22 horas por semana, con el convenio establecido del calzado y piel de la provincia. Horario de mañana. Te contratan seis meses, hasta el 2 de marzo de 2019, desde el día 3 de septiembre, a pesar de que firmas una semana más tarde el contrato.

Todo hasta ahí bien, pero al cabo de dos semanas, de manera inmediata, llegan y te dicen que te rescinden el contrato que acabas de firmar hace unos días, porque aún te encuentras en el período de prueba, que es un mes. Los motivos del despido: que no he superado tal período, porque mi perfil no se corresponde con el deseado por la empresa. Se disculpan diciendo que lo sienten, pero que no se sienten seguros ni tranquilos conmigo en la tienda. Agradecen mi atención y mi disposición. También me dicen que soy muy buena persona y me desean suerte. Todo dicho con respeto, eso sí.

Siempre me había interesado el tema de tienda de moda, ser dependiente de comercio, pero el tema de la caja, del cobrar y andar con dinero, no me ha gustado nunca. También porque soy más de letras que de números y bastante despistado para contabilizar o enumerar. Me pone nervioso tener que hacer operaciones matemáticas, el cálculo.

Pienso que soy una persona crítica, ajena al pensamiento del resto del mundo, regida por la emoción, lo sensible y vulnerable, llena de intensidad y cierta locura, que me lleva a tener grandes ilusiones y poder soñar de forma constante. Creo que es algo positivo, aunque mucha gente no lo comprenda. Y no quiero perder la esperanza de encontrar el anhelado lugar o sentimiento que me haga sonreír, siendo feliz. Es lo más importante: ser coherente, tener un espíritu auténtico, no tener que dar explicaciones a nadie de lo que haces, etc.

Incertidumbre

Recorriendo un camino en un parque del pueblo llamado Aldi, cerca de Toulouse, en Francia.

… Y más cosas – me decía.

– Quiero hacer mi vida, no estar con mis padres, quiero un trabajo más estable. Y tener mi espacio vital; cocinar mi propia comida, hacer yo mismo las cosas… que las hago, pero no me siento del todo realizado aún; sentir que soy libre, que no dependo de ellos.

– Me encanta sentir esa sensación de estar, de ser independiente, de vivir sin tiempo y sin presiones ante los demás. Sin depender de nadie. Aunque ¿acaso es posible no depender de nadie? Supongo que no, que es inevitable depender de los demás para socializar en esta sociedad. Por lo tanto, no somos libres del todo.

– A veces quieres salir, ir a algún sitio y no volver; otras quedarte. Salir, cambiar, hacer cosas diferentes. Ese es el deseo anhelado incombustible que tienes.

Anhelando la liofilización eterna

Querría ser eterno, liofilizarme, mantenerme como las momias egipcias de la antigüedad, por siempre bello y joven. Y sentir esa sensación de algo volátil y etéreo, como si fuera un aroma permanente, inacabable.

Los perfumes, como todas las cosas que no son ideas abstractas, conceptos, perecen, pierden su aroma con el paso de las horas. El tiempo no da tregua a lo que está vivo. Siempre hay un momento de muerte, de agotamiento y decadencia; el final comienza desde el nacimiento, desde el comienzo de un camino.

La belleza va pereciendo con el transcurso de los instantes, de los días, de los años. La semanas parece que pasan lentamente, cuando en realidad, son fugaces, pasando rápidamente: sólo por un instante se pueden percibir los sonidos eternos que se buscan en la eternidad constantemente.

La vida es corta

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“La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil” dice Hipócrates.

Y como se dice en la película ‘La Rabbia’ de 1963: “Los viejos que no tienen prisa por vivir”.

Los jóvenes buscan lo imposible, lo veloz, la rapidez inmediata sin pensar en las consecuencias del futuro próximo.

La vida: esa gran desconocida

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La vida, esa gran desconocida.

Nadie conoce exactamente qué nos deparará; qué sorpresas nos traerá…

En algunas ocasiones vagamos por senderos improbables donde aparecen seres sin alma, que no nos permiten seguir soñando, que nos impiden continuar nuestro camino por la paz mental. A veces, la serenidad se nos une, y nos solidifica en su estado gaseoso. Por otra parte, nuestro cuerpo, y sobre todo, nuestra mente, donde se halla la espiritualidad, se dan cuenta de que hallan en nosotros el lugar que necesitan. Son conscientes de que necesitamos estar junto a ellos, que necesitamos aprender de ellos para poder penetrar el pensamiento profundo de nuestros deseos, miedos, sueños inalcanzables(…).

¿Por qué algunas personas se empeñan en deshacer mis ideas, mis valores y mis sueños?; ¿por qué pensaré tanto?; ¿por qué siempre he soñado tanto desde pequeño y me he preguntado todo hasta lo imposible? La gente me dice que no debo pensar tanto; otros que debo expresar las cosas como las expreso, de manera visceral y natural. Es como ir volando por el aire sin alas, encontrando belleza sin hallarla, o abandonándola al instante siguiente… Si encuentro la muerte la ignoro porque no creo en ella.

No existe la seguridad, en esta vida, sino la incertidumbre permanente, que nos hace más vulnerables aún… Alguna lección escondida habrá por ahí, en los bosques fríos de invierno; en primavera verdes hojas crecían. Verano se llamaba la cosa más bella, la pasional ternura, mientras que otoño era la sensible verdad del desapego.

Vagamos por senderos extraños por los cuales no sabemos hacia dónde vamos. Cuántas veces habré escrito sobre este tema, sobre la incertidumbre de la vida, sobre el amor eterno, sobre la vida y la muerte…

Quiero creer que el amor existe allá donde existe la paz mental y los valores humanos y espirituales que son inherentes a todo ser. Esperando o sin esperar, pensando o sin pensar. ¿Por qué seré tan soñador y pensaré tanto las cosas? Me dicen que no es sano hacerlo. Otros que debo seguir mis sueños a pesar de las tormentas de hielo. Yo me congelo entre nubes de algodón para aparecer en un mundo etéreo, flotando con los sueños, volando sin alas, recordando de nuevo todo lo vivido hasta ese pasaje eterno, donde la muerte no existe. Y si existe, la ignoro.

‘A single man’ (Tom Ford, 2009)

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Un profesor llamado George, ha perdido a su pareja, y desde entonces está deprimido. No encuentra nada que le motive.

En clase habla sobre el miedo a las minorías, el miedo a lo diferente… Dice a sus alumnos que todo es miedo.

Kenny es uno de sus alumnos y como le ve triste quiere conocerle desde otro punto de vista fuera del entorno escolar. Cuando consigue quedar con el, en una de las citas, le dice:  -Yo pensé que escogería el azul… Y el profesor comenta: ¿el azul? … Sí, es el color espiritual… ¿Parezco espiritual?… Eres un verdadero romántico…”

… Unas cuantas veces en mi vida he experimentado momentos de una claridad meridiana en los que unos breves segundos el silencio ahoga el ruido, y puedo sentir en lugar de pensar y todo parece definido y fresco, como si todo acabara de nacer… Es imposible que esos momentos permanezcan porque se desvanecen como todo.. Me aferro a ellos, pero después me doy cuenta de que todo es como tiene que ser… Y así, sin más, llegó…

Muere siendo feliz en su habitación… Mientras Kenny está en otra durmiendo…

Intentando desaparecer entre los pensamientos

El otoño que termina; nubes oscuras se acercan; tu mirada me envuelve.

Quiero creer que existes más allá de mis sueños. El tema constante en mi vida no desaparece. La vida sigue soñando que es real. El sueño sigue creyendo que es eterno en los pensamientos. Desaparece entre las nubes. No me importa si nunca se consigue realizar, pues la mirada sigue pensando que está enamorada de algo inusual, de algo eterno, real y verdadero. Y eso es lo que importa.

– ¿Dónde están esa inocencia de cuando era un niño?

– Parece que ha desaparecido para no volver.

– ¿Dónde están esas sensaciones ahora tan desconocidas?

– Algunas veces me vienen ráfagas, recuerdos, pero no logro unirlos.

Pero el azar no desaparece entre viajes constantes. Viajo en nubes de colores. Los trenes pasan y me sigo perdiendo. Es difícil porque no encuentro las estaciones que me llevan hacia ti. Cuando creo que llego a lograrlo, no las alcanzo.