No sólo duelen los golpes

No sólo duelen los golpes:

Una mujer llamada Pamela Palenciano, habla de su experiencia amorosa, teatralizando el intercambiando de los roles de género que existen en la sociedad patriarcal, recreando de forma humorística pero crítica, de su novio o ella, sobre cómo ha sido educada, dejando la educación siempre a la mujer de lado, invisibilizada, sumisa, pasiva, sin valorarla, con miedo cuando va por la calle, y oprimiéndola, no dejándole la libertad para elegir en su propia vida.

Existen diferentes violencias, al igual que diferentes mujeres y hombres. Y no se puede contestar a esa violencia con más violencia. Porque el respeto a la equidad es necesario, es urgente.

Realmente este sistema oprime a todas las personas que no entran dentro de la norma, porque es desigual y discriminatorio, pues a los hombres, por ejemplo, por causa de los roles de género que determinan y separan, por la existencia de los prejuicios y estereotipos construidos culturalmente, no les permite expresar sus emociones, cuando es algo necesario y saludable para cualquiera. Sin embargo, para las mujeres es lo “normal” expresarlas.

Por eso, el feminismo, donde las mujeres (y hombres) que luchan por cambiar esta forma de vida normativa, esta legislación injusta, debe tener esa importancia para lograr la auténtica igualdad en la sociedad entre todas las personas y que se cumplan los derechos humanos.

También critica el amor romántico, que es algo falso e irreal, creado por el cine y los cuentos, entre otras cosas, donde todas las relaciones son ideales, cuando en la vida real no es así. Las relaciones suelen tener desequilibrios, conflictos, no son perfectas. Pero el maltrato y las violencias de cualquier tipo, no son normales, ni algo natural que se deba permitir.

El amor debe de ser algo constructivo, un proceso continuo, de respeto, de aprendizaje entre las personas, que son las responsables de las relaciones.

Por eso, lo que dice ella, es que las mujeres han sido ignoradas y maltratadas durante toda la historia de la Humanidad y se deberían equiparar, proteger y valorar de la misma manera que a los hombres.

Y es que esa frase que dice ella es verdadera: “el amor de verdad no duele”.

 

Redacción realizada para el curso de Intervención con Mujeres maltratadas y en riesgo de Exclusión Social.

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Violencia de género

El otro día en la calle, trabajando, con unos usuarios, vimos un maltrato machista en la calle, de un chico joven a una chica de su misma edad.

Él insultaba y gritaba a una chica como él, y ella lloraba. Una pareja con su hijo, que se encontraba en el mismo lugar y se dio cuenta de la situación, le recomendó llamar a la policía, pero ella no quiso.

Nosotros después, al verla, la dijimos lo mismo, que no tenía que aguantar ni soportar esa actitud de él, ni de nadie. Que debería respetarla a pesar del conflicto existente, que debería poder comunicarse para solventarlo. Pero nos ignoró.

Esa chica, seguramente, vuelva a vivir esa experiencia, a tener un enfrentamiento con ese chico, creando de nuevo un conflicto, continuando en el ciclo de la violencia que se crea ante un maltrato de violencia de género contra ella.

Ojalá no vuelva a ocurrir ese hecho, y ella se de cuenta de que su vida es lo más importante; o que él aprenda y deconstruya sus valores machistas, siendo una persona más respetuosa y libre de prejuicios y estereotipos heteropatriarcales.

Violencia gratuita

A veces no comprendemos por qué existe la violencia gratuita y nos preguntamos por qué llegamos a ser tan agresivos, el por qué de las injusticias.
Sin saber de dónde provienen los puñetazos, alguien te propina uno en la boca, creándote una hemorragia nasal y te revienta los labios gratuitamente un día cualquiera… aunque normalmente, por qué será, casi siempre cuando estamos de fiesta por la noche o algo bebidos, sino por otras cosas…
Nos preguntamos todos lo mismo… pero luego somos los primeros en ser violentos y crear discusiones entre nosotros sin necesidad. Pero en algunos casos es demasiado extraño como para entenderlo… No necesitamos la violencia, no nos aporta nada…
De todo ello aprendemos que no lleva a ningún lado el pegar a las personas, el faltar el respeto y salirse de ese querido equilibrio continuo que nos gustaría siempre tener… Pero es muy difícil, seguro que casi imposible, no tener momentos así, porque gracias a ellos aprendemos mucho… Las lecciones están para aprenderlas pero casi nunca las aprendemos como deberíamos.
En fin, creo que esto es una pequeña muestra de algo que he vivido recientemente… No quiero hacer apología de nada, si acaso de la paz y el respeto entre las personas que vivimos aquí, en un mundo que podríamos mejorar mucho aún, y a veces  no estamos dispuestos a ello.